Si tomamos como modelo 'Total 13' es evidente que, a nivel discográfico, los últimos trabajos de los escandinavos dibujan una línea de picos y valles en cuanto a calidad y comercialidad. Pero sobre un escenario no tengo un referente con que poder establecer una comparación. Mi único contacto en vivo con nuestros protagonistas se produjo en septiembre de 2004, abriendo para Velvet Revolver, y la experiencia, sin ser negativa, no fue más allá de un correcto aprobado. Es por eso que me hubiese gustado verles en la gira de presentación de su segundo disco, con un repertorio demoledor y sin temitas prescindibles de por medio.
Ya sé que a cualquier banda que haya experimentado cambios en su sonido mis palabras le sonarán a dogma barato, a pataleta de fan musicalmente inamovible, pero, seamos justos, lo de Backyard Babies no tiene nombre. ¿Cómo se puede empezar tan bien para echarse a perder en tan poco tiempo? Tal como sugiere el título de este post, los Babies han perdido el norte por completo. Y este 'People Like People Like People Like Us' viene a confirmarlo por segunda vez consecutiva. Y nos lo vienen a demostrar ya desde el título -que me parece horroroso-.
Si hubiesen hecho frente a la mediocridad de 'Stockholm Syndrome' editando un disco con dos pares de cojones, un puñado de sinceridad y mayor homogeneidad, otro gallo cantaría; pero la han vuelto a cagar con otra medianía accesible -en el mal sentido de la palabra-, sin garra, y multirreferencial. Ni la producción -algo más afilada que en anteriores entregas- del Hellacopter Nicke Anderson ha podido remediarlo.Como la porquería de un fast-food, los temas caen a peso, directos a tu aparato digestivo; pero la consistencia brilla por su ausencia. Es decir, son composiciones de usar y tirar, sin trascendencia, carácter ni la fuerza de las canciones de verdad. Es más, cada uno de los cortes parece compuesto con el objetivo premeditado de satisfacer a un determinado sector del público.
Hay un puñado de discos que permanecen a tu lado durante toda la vida, otros pocos que logran mantenerse unas temporadas, muchos más que apenas si resisten unos meses, y el grueso entra directamente en el saco de discos, si no a olvidar, sí a pasar por alto. Este 'People Like...' es uno de ellos. De momento, tan sólo 4 temas ('Cockblocker Blues', 'Dysfunction Professional', 'We Go A Long Way Back' y 'The Mess Age') se salvan de la quema. Y ya veremos por cuánto tiempo...LINE UP:
Nicke Borg: Voz Y Guitarra / Dregen: Guitarra / Johan Blomquist: Bajo/ Peder Carlsson: Batería
TRACKLIST:
People Like People Like People Like Us / Cockblocker Blues / Dysfunction Professional / We Go A Long Way Back / Roads / Blitzkrieg Loveshock / The Mess Age (How Could I Be So Wrong) / I Got Spades / Hold 'em Down / Heroes & Heroines / You Cannot Win / Things To Do Before We Die
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Es más, hasta donde llega mi memoria, siempre he relacionado la figura de Suzi con la de Paula Wilcox, la actriz británica que encarnaba a la inmortal Chrissy en la teleserie 'Un Hombre En Casa', lo que, sin duda, es un punto a favor de ambas. No es que compartan parecido físico, pero la candidez que irradian las dos en sus imágenes las hace, a mis ojos, muy similares. Cosas de pajillero, imagino.
Volviendo al aspecto musical, y para quien no lo haya escuchado, '48 Crash' es, si no la piedra angular, sí uno de los himnos definitivos del glam rock de los 70. No por nada lleva la firma de Mark Chapman y Nicky Chinn, el tándem de compositores habitual de Sweet, quienes también escribieron los hits 'Can The Can' (1973), 'Daytona Demon' (1974) y 'Devil Gate Drive' (1974), todos ellos números 1 encadenados en charts de media Europa y Australia.
Y ése fue el momento cumbre de su carrera: el período comprendido entre 1973-74. Los años siguientes no fueron fáciles; su popularidad había descendido en picado y la dificultad para encajar en el panorama de los 80 resultaba más que patente. Es por eso que, a partir de 1982, se inician dos décadas de silencio brevemente interrumpidas por el lanzamiento de un par de compilaciones.
Y es ahora, a principios de 2006, cuando 'Back To The Drive', el disco de retorno de Suzi Quatro, ve la luz. Y parece ser que el regreso va en serio; ya hay fechas concertadas en varias ciudades europeas para los próximos meses. A sus 55 años, y quién sabe si siguiendo los pasos de The Stooges (no olvidemos que Suzi nació en Detroit, para más tarde afincarse en Inglaterra al cumplir los 21), la cantante-bajista edita un disco co-producido por tres viejos conocidos: Andy Scott y Steve Grant de Sweet, y Mark Chapman. Lástima que el resultado está lejos de lo que se esperaba de ella (o de lo que yo esperaba, vaya). Lo ideal es que esta vuelta se hubiese traducido en una colección de himnos rockeros, mezclando el espíritu de sus primeros singles con un sonido actual, pero las expectativas no se han cubierto al 100%. La inclusión de temas netamente pop, baladas impropias de la chica del mono, y un sonido estancado en los 80's más rancios (piensa en la banda sonora de 'Dirty Dancing') no dicen mucho a su favor.
'Back To The Drive', el tema de apertura, sí cumple lo previsto. Al grito de 'I'm back!!' da comienzo una pieza con todo el sabor de Sweet (el hombre que lo firma no es otro que Mark Chapman), pero que en su época dorada no hubiese pasado de ser una cara B. El rock de carretera de 'I Don't Do Gentle', con sección de viento incluida, sin ser nada del otro mundo mantiene cierto interés, al igual que 'Born Making Noise', el corte final. Lamentablemente, tiene que ser una versión ajena (el 'Rockin' In The Free World' de Neil Young) lo que ponga un poco de sentido común. En cualquier caso, si este traspiés sirve para traer a Suzi Quatro a nuestros escenarios (en este momento no hay nada confirmado) habrá valido la pena.
Extraño repertorio de directo el escogido por Chris Kosnik y los suyos... Con su reciente '3', un disco que se aleja bastante de los parámetros de sus anteriores obras -y del que ya di buena cuenta hace unos meses en este blog-, y que podría interpretarse como una vuelta de tuerca hacia un sonido más personal por parte del pluriempleado líder, lo cierto es que me esperaba un mayor acercamiento al material más reciente. Pero no fue así.
Incluso en los momentos previos al inicio del show especulé con la posibilidad de oir temas pertenecientes a Black Nasa, su proyecto paralelo (más que nada porque entre '3' y la música de los Nasa hay más similitudes que diferencias); pero tampoco fue así.
Descargaron cinco temas antes de arremeter con 'The Destroyer', el tema que abre su última entrega discográfica, y en los minutos que le siguieron tan sólo rescataron tres piezas más de dicho álbum ('You Can't Win', 'Force Field' y la versión de Deep Purple 'Maybe I'm A Leo'), ocupando el grueso del set-list temas de su ópera prima (ocho en total), más cuatro de 'II' y una nueva composición ('So Come On'). Del EP 'Split Blood' ni rastro. Extraño, ya digo.
Lo cierto es que el espíritu con que nació Atomic Bitchwax sigue todavía ahí, presente en forma de elaborados -y muy comedidos- desarrollos instrumentales, que les emparenta, hasta cierto punto, con las grandes jam bands. Sin agobios, eso sí, porque más que una sesión de improvisación aquéllo tomaba la forma de espectaculares duelos solistas entre bajo y guitarra.
Sin menospreciar la labor de Keith Ackerman, sorprendente baterista que, a mi juicio, se reveló como el auténtico motor de la banda. Imaginativo como pocos.
Quien pensase que la marcha de Ed Mundell hundiría a esta banda estaba muy equivocado. La incorporación del desgarbado Finn Ryan no sólo no ha repercutido en la destreza instrumental, sino que ha aportado una segunda voz que se complementa a las mil maravillas con la de Kosnik. Espero que tengamos a Atomic Bitchwax durante muchos años entre nosotros.
Con tan sólo tres singles en el mercado, Towers Of London lleva meses dando de qué hablar, revelándose como una de las propuestas británicas más saludables de los últimos años. Gracias a su acertado combinado de elementos del sleaze más cerdo y del punk más chabacano, su imagen y su música es un buen antídoto contra el aburrimiento; lo que, unido a las buenas críticas que cosechó su actuación en Azkena, me llevaron a recurrir a fuentes ilegales para hacerme con varios de sus temas. 'Fuck It Up', 'I'm A Rat' o 'On A Noose' me convencieron. Tres himnos 100% hooligan, con mucho gancho y una buena ración de testosterona.
Al grito de '¡Esa pose ya me la conozco!' por parte de un asistente empezó el show. Y razón no le faltaba, porque la postura que adoptó el guitarrista The Rev a la primera de cambio nos trajo a la memoria a Slash. Y encima con el mismo modelo de hacha.
A partir de ese momento, todo fue muy rápido. Pies de micro volando, salivazos, miradas desafiantes y actitud kamikaze.
La sensación de peligro, eso sí, siempre bajo control. Lo suyo no es un rollo amenazante y chungo a lo G.G. Allin, sino diversión cavernícola de lo más contagiosa e inofensiva.
Iggy, los Pistols, GNR... Estos cabrones molan.
Al parecer, su disco de debut, 'Blood, Sweat & Towers' sale a la venta el próximo 22 de mayo, y unas semanas antes, 'Air Guitar', el single de adelanto. Estamos a la espera.
Por esa razón, tras ese intento frustrado pocos pensamos -no creo que yo fuese el único, ¿verdad?- que la vuelta del ex-vocalista se volviese a plantear en firme. Pero... sorpresas te da la vida, el año pasado se anunció lo imprevisto. Joey Belladonna volvía al seno de Anthrax. Pero no sólo él regresaba al redil. Con Joey también hacían su reaparición Dan Spitz (expulsado, no lo olvidemos, 12 años atrás) y Frank Bello (quien, recientemente, había abandonado el barco por voluntad propia). Todo muy extraño, sea dicho. Pero, de los tres miembros, Joey siempre ha sido el más añorado, y por tanto fue él quien centró la atención de medios, fans, y por qué no decirlo, de la propia banda. No por nada el set-list que han interpretado en su gira de reunión se ha basado por entero en los discos que el vocalista grabó (a excepción de 'Deathrider', perteneciente al debut 'Fistful Of Metal'), y no en los que el pequeño guitarrista metió las zarpas (de 'Sound Of White Noise' no sonó ni un solo tema). No descubro nada diciendo que Joey siempre fue el elemento más entrañable de la formación; percepción que comparten muchos de los fans más veteranos, quienes no dudaron en dar la espalda a sus ídolos a la que John Bush fue reclutado para reemplazarlo. Una reacción de lo más estúpida, a mi juicio, porque la etapa del ex-Armored Saint es tanto o más gloriosa que la que el emplumado vocalista dejó atrás. Ellos se lo pierden.
Pero, ¿por qué han regresado con la formación clásica? Que cada uno saque sus propias conclusiones. Lo que es seguro es que no han vuelto por las groupies (el 99% de su público ha sido y será siempre masculino). Y el tema monetario no lo acabo de ver claro -a menos que el tiro les haya salido por la culata, claro-, porque siguen actuando en recintos de aforo pequeño/medio. Pero dejaré estas cuestiones para quien realmente esté interesado en debatir sobre ellas, limitándome a dar un repaso al dvd que han editado para dejar constancia de tal acontecimiento. Un fetiche que, junto a la espectacular t-shirt de Judge Dredd que adquirí a su paso por Barcelona, se ha convertido en un bonito recuerdo de una gira que -quién sabe- quizás no se repita nunca más.
Registrado en New Jersey el 3 de junio del pasado año, la filmación del concierto es bastante ágil, el repertorio sólido como una bala de cañón, y el estado de forma de la banda es envidiable. Ian, Benante y Bello continúan en su línea de siempre; para Belladonna es como si no hubiese pasado el tiempo; y Spitz, con su actitud de matón perdonavidas (eso sí, si el enano te mete un cate seguro que te arranca la cabeza), no aguanta el tipo por mucha imagen que luzca. Además del concierto, el disco cuenta con 90 minutos de extras, repartidos entre varios documentales (que repasan tanto su carrera como hechos tan notorios como su particular respuesta a la paranoia anti-anthrax sufrida tras el 11-S) y varias entrevistas que exponen las causas de su vuelta al ruedo. Todo ello, válgame Dios, en la lengua de tito Shakespeare, y sin subtítulos de ningún tipo. Congratulations.
En segunda posición, pero muy por encima de la anterior, la señorita Belladonna, de profesión porno-star. A mi parecer, la felatriz cinematográfica más completa surgida en las últimas décadas; por su belleza, por su osadía, y por su elevado nivel de interpretación (hablo en el aspecto dramático, malpensados, sólo hay que verla en 'The Fashionistas' del gran Joe Stagliano). Una diosa, vaya.
Que la pasión a algunos fans les lleva en ocasiones a perder la chaveta, eso lo sabemos todos. Quién no conoce a un maníaco de U2 o a un forofo seguidor de Héroes del Silencio... Casos extremos donde los haya, todo sea dicho. Pues bien, estos personajes (y no me ciño sólo a las hordas que arrastran estas dos bandas) suelen defender las obras de sus ídolos, como dicen algunos, hasta con los puños si hace falta. Da igual si en medio de esa discografía se ha colado un aborto, o si la 'evolución estilística' les ha llevado a explorar terrenos que, a priori, no son del agrado del oyente. Esta aparente falta de criterio se apoya, normalmente, en la ceguera propia del fan; es decir, todo lo que canta Bono, Springsteen, o quien haga falta, suena -por cojones- a canto celestial, y adquiere la categoría de himno nacional. Es más, me atrevo a asegurar que si alguno de estos iconos intocables se atreviese algún día a registrar un disco a base de flatulencias, siempre habría quien ensalzase semejante engendro, encumbrándolo a lo más alto de las listas de ventas.
Yo jamás me atrevería a llegar a ese extremo. Cuando un artista me defrauda, o da un giro en su sonido que no me entusiasma, no intento autoconvencerme de lo contrario (incluso cuando he pagado un precio por el artefacto), sino que acepto la cagada, la aparco y paso a otra cosa más interesante. Lo curioso es que, sin acabar de gustarme el country (no me desagrada pero, vaya, no gastaría mi dinero), lo que hace Eddie Spaghetti en solitario me encanta. Que Supersuckers es una de mis bandas de cabecera es algo que nunca negaré, pero yo mismo me sorprendo con el hecho que 'The Sauce' y 'Old No. 2' (los dos trabajos hasta el momento de Eddie) me gusten tanto, cuando 'Must've Been High', el primer acercamiento country por parte de los Supermamones, es un disco que me deja frío. Tan frío como me dejaron los dos discos que perpetró Mike Ness hace unos años. Algo extraño considerando que el vocalista de Social Distortion entra dentro de mis gustos personales, y que el repertorio que manejaba era de altísima calidad.
En cuanto a su nuevo disco, 'Old No. 2', si ya conoces su debut no te llevarás grandes sorpresas. Más vitalista que su anterior entrega, en él encontramos el doble de temas propios ('All Along', 'Some People Say', 'I Don't Wanna Know' y 'Here We Go') junto a una serie de temas prestados pertenecientes a Bob Dylan, Nick Lowe, AC/DC, Tom Waits, Willie Nelson, Coasters y Aerosmith. Una selección perfecta, homogénea en calidad, que, gracias a la personal voz de Mr. Spaghetti, adquieren una nueva dimensión. Y como en 'The Sauce', su vástago, Quattro -que cuenta 4 añitos-, interpreta el tema final. En esta ocasión, una divertida versión del 'Sick As A Dog' de Tyler & Perry que se te clava en el cerebro. Sick, sick, sick...
No, nuestros protagonistas de hoy no han salido de ningún cómic-book, ni siquiera tienen superpoderes (o eso creo), pero el impacto que está causando Mastodon en la escena metálica es de tal envergadura que resulta difícil creer que sus miembros no están un paso por encima en la escala evolutiva. Sus habilidades no entran en la categoría a la que pertenecen Starfire, Changeling o Raven, sino más bien en la de Robin o Cyborg, humanos que, de una forma u otra, han sido mejorados, desmarcándose del resto de sus congéneres. ¿Y qué les hace especiales? Pues un sonido inusual, personal y único, construido a partir de intrincados riffs de guitarra, complejos ritmos de batería, y unas voces (las de Brent Hines o Troy Sanders según se tercie) que oscilan entre el hardcore y el death-metal.
Y con tan peculiares distintivos es posible que este año 2006 sea suyo. Sí, ya sé que los metalheads más puristas me mirarán raro, que alegarán que 'algo así no puede triunfar', y bien... es posible, pero ¿quién hubiese apostado a que 'Far Beyond Driven' de Pantera entraría en el Billboard yankee con un aplastante número 1?
De momento, la banda, y su antigua compañía discográfica, Relapse Records, ya se han puesto a la labor. Hace unas semanas salía a la venta 'The Call Of Mastodon', una compilación que reúne 9 de sus primeras grabaciones, nuevamente remezcladas y remasterizadas por el mismo ingeniero que las registró en aquel entonces. Pero la cosa tiene trampa, dado que 5 de ellas ya vieron la luz en su primera obra, el EP 'Lifesblood' (2001), mientras que el resto son piezas que sólo se editaron en vinilo de 7". El disco es bastante corto -no llega a la media hora- y los temas, a pesar de algún pasaje más enrevesado, peca de ser bastante primitivo y caótico. Las bases están ahí, cierto, pero el resultado final está muy lejos de sus dos largos, 'Remission' (2002) y sobretodo 'Leviathan' (2004) -su obra maestra-.
Y esta misma semana se ha puesto en circulación 'The Workhorse Chronicles', un dvd que repasa de forma exhaustiva la breve pero intensa carrera de este cuarteto. Y cuando digo 'exhaustiva' no lo digo por decir. A excepción de dos temas, (curiosamente) 'Elephant Man' y 'Joseph Merrick', se puede disfrutar del repertorio al completo de la banda a través de distintas tomas en directo; un recorrido cronológico que recoge actuaciones en clubs y algún que otro festival. Como inconveniente, eso sí, la calidad del audio y del video es bastante irregular (de lo francamente cutre -un plano fijo con sonido de sala- a grabaciones profesionales), pero el esfuerzo invertido en recopilar material de tan diversas fuentes se salda, en definitiva, con buena nota.
No sé si anoche te diste cuenta, pero ayer se localizó el epicentro de un terremoto en una pequeña sala de Barcelona. Yo estuve entre aquellas cuatro paredes en el momento de originarse, así que no tengo ni idea de si en tu casa se movió la lámpara del techo o se volcó la copa que estabas bebiendo, ni siquiera si algún instrumento de medición registró el fenómeno, pero te puedo asegurar que el público que se congregó en Razzmatazz 3 recibió de lleno la intensidad de las ondas sísmicas que emanaban del escenario; unas ondas que ahora mismo se propagan, cual brote de gripe aviar, a lo largo y ancho de la península, y que no se van a detener hasta alcanzar Vitoria el próximo 4 de marzo, fecha en la que se espera que el seísmo alcance su punto crítico y nos mande a todos a tomar por culo. Hasta entonces la sacudida va a seguir su trayectoria sin piedad, escalonando la ruta en trece paradas. Trece paradas y trece ciudades arrasadas. Matemático. La furia rockera de estos cuatro sujetos va a hacer daño, mucho daño, y ni los protectores acústicos ni los collarines cervicales te van a salvar, mamón.
Cuando hace un año Popular 1 presentó 'Rules' como disco del mes tuve mis reservas, lo admito, pero a la que el cd (versión eMule) cayó en mis manos tuve que rendirme ante su majestuosidad. Madre mía, qué colección de canciones. ¡Si parece el cd recopilatorio de una banda consagrada! Qué digo, ya les gustaría a muchos dinosaurios atesorar himnos de esta categoría. Reverencias, genuflexiones e inclinaciones a su paso, señores, este disco no merece menos.
Pero no esperéis que me pierda en explicaciones detalladas de lo que allí acontenció. Es tal la resaca y el cansancio que arrastro en mi pobre cuerpo hoy que, por primera vez en este blog, voy a hacer mía esa máxima que asegura que 'vale más una imagen que mil palabras'.

A excepción 'I'm Gonna Change', 'Rules' sonó de principio a fin.
El primero en sonar fue 'Ready To Go'.
Cuando parecía que ya habían agotado todos sus cartuchos, de repente rescataban otro de sus himnos ('Invincible Me', 'One For The Money',... este disco es inagotable).
Que me maten si me acuerdo, pero de su debut creo que sólo tocaron dos temas ('Rock'n'Roll Tried To Ruin My Life' y la muy Skynyrdiana 'Murder, Suicide, Death'. No sólo de AC/DC vive el hombre, ¿no?)
Tras un mini-solo de batería volvieron con más fuerza si cabe.
Y antes de rematar la faena una versión que nos dejó K.O.: el 'Whiplash' de Metallica.
Ole!!!
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