No, esto no va de Batman ni historias parecidas. Este post es más que nada para darme un poco de autobombo, que ya está bien de oir a mi madre recordándome aquéllo de 'y con lo guapo que eres, ¿cómo es que todavía no tienes novia?'. Pues porque no me sale del carallo, supongo; que en esta vida todo es cuestión de voluntad. Y sí, ya sé que con este blog no he puesto toda la voluntad necesaria (de lo contrario habría una entrada diaria, y no como ahora, que actualizo una o dos veces por semana), pero tengo otros pájaros en la cabeza que reclaman mi atención. Pío, pío.
Pues bien, resulta que hace un par de días ILoveHardRock celebró su primero aniversario. Me he dado cuenta hoy mismo, esta mañana. Está claro que nadie me recordará por mi capacidad de memorizar efemérides, pero ¡quién quiere pasar a la posteridad! Y bien, aprovechando este primer cumpleaños quería agradeceros a todos el que hayáis estado leyendo las panochadas que cuelgo; sin importar que hayáis escrito un comentario o no (aunque se agradece leer vuestras panochadas de vez en cuando). No tengo ni idea de cuánto tiempo seré capaz de mantener la ilusión en este proyecto, pero mientras haya Rock'n'Roll en el mundo y yo disponga de mi conexión a internet creo que la cosa va para largo.
A pesar de ello, ILoveHardRock va a mantenerse en modo pausa durante una buena temporada. ¿Cuánto? Pues no tengo la menor idea, señores; supongo que un par de meses a lo sumo. ¿El motivo? Bien, si lleváis tiempo leyendo el blog os habréis percatado que no suelo dar muchos detalles de mi vida privada, pero por una vez esbozaré unas cuantas pinceladas de mi particular realidad (el morbo vende, eh, cabronazos). Resulta que de aquí a unos días me mudo de domicilio, concretamente a un piso sin amueblar; así que, como podéis imaginar, mi prioridad es comprar ciertos enseres indispensables para la vida hogareña, dejando a un segundo plano la instalación de una línea que me conecte con el exterior. Además, estoy en paro. Todavía no he cobrado mi primera paga de subsidio, así que los números de mi cuenta brillan en un intenso tono rojizo. Y, es más, este período de mudanza va a coincidir con el inicio de los exámenes de mi nueva etapa estudiantil. Así que a la falta de medios se añade una carencia importante de tiempo libre. And that's my life. Sólo espero que no borréis ILoveHardRock de vuestro menú de Favoritos y vayáis comprobando periódicamente si sigo vivo. No descarto que esporádicamente cuelgue algún post (desde algún ciber o cutre locutorio), así que estad atentos.
PD: tengo en cartera un mogollón de articulillos (el programa 'Supergroup' del canal VH1, el concierto de Juliette & The Licks en Barcelona, los últimos lanzamientos de Skid Row, UFO, Kayser y tantos otros, el documental 'The End of the Century' de Ramones, la entrevista a Noches D Orion, un recordatorio al film 'Hard Rock Zombies',...), pero los centrados en la actualidad quedarán irremediablemente enterrados en el fondo del cajón. Es una lástima. Pero no diré 'hasta pronto' sin antes regalar una golosina.
Sí, caballeros, el clásico Especial USA de Popular 1, un número mítico que debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas de turismo del planeta. 40 días de travesía cruzando los Estados Unidos, de New York a San Francisco; un viaje, según César Martín (The Man) al alcance de cualquiera ('sólo hay que ahorrar durante unos meses' decía el muy cabrón en un correo posterior). Yo ya he tomado una determinación: voy a poner mi trasero en venta. ¿Quien quiere ser mi primer cliente? Dejad un número de contacto en Comentarios, please. I need money, honey.
Pues bien, resulta que hace un par de días ILoveHardRock celebró su primero aniversario. Me he dado cuenta hoy mismo, esta mañana. Está claro que nadie me recordará por mi capacidad de memorizar efemérides, pero ¡quién quiere pasar a la posteridad! Y bien, aprovechando este primer cumpleaños quería agradeceros a todos el que hayáis estado leyendo las panochadas que cuelgo; sin importar que hayáis escrito un comentario o no (aunque se agradece leer vuestras panochadas de vez en cuando). No tengo ni idea de cuánto tiempo seré capaz de mantener la ilusión en este proyecto, pero mientras haya Rock'n'Roll en el mundo y yo disponga de mi conexión a internet creo que la cosa va para largo.
A pesar de ello, ILoveHardRock va a mantenerse en modo pausa durante una buena temporada. ¿Cuánto? Pues no tengo la menor idea, señores; supongo que un par de meses a lo sumo. ¿El motivo? Bien, si lleváis tiempo leyendo el blog os habréis percatado que no suelo dar muchos detalles de mi vida privada, pero por una vez esbozaré unas cuantas pinceladas de mi particular realidad (el morbo vende, eh, cabronazos). Resulta que de aquí a unos días me mudo de domicilio, concretamente a un piso sin amueblar; así que, como podéis imaginar, mi prioridad es comprar ciertos enseres indispensables para la vida hogareña, dejando a un segundo plano la instalación de una línea que me conecte con el exterior. Además, estoy en paro. Todavía no he cobrado mi primera paga de subsidio, así que los números de mi cuenta brillan en un intenso tono rojizo. Y, es más, este período de mudanza va a coincidir con el inicio de los exámenes de mi nueva etapa estudiantil. Así que a la falta de medios se añade una carencia importante de tiempo libre. And that's my life. Sólo espero que no borréis ILoveHardRock de vuestro menú de Favoritos y vayáis comprobando periódicamente si sigo vivo. No descarto que esporádicamente cuelgue algún post (desde algún ciber o cutre locutorio), así que estad atentos.
PD: tengo en cartera un mogollón de articulillos (el programa 'Supergroup' del canal VH1, el concierto de Juliette & The Licks en Barcelona, los últimos lanzamientos de Skid Row, UFO, Kayser y tantos otros, el documental 'The End of the Century' de Ramones, la entrevista a Noches D Orion, un recordatorio al film 'Hard Rock Zombies',...), pero los centrados en la actualidad quedarán irremediablemente enterrados en el fondo del cajón. Es una lástima. Pero no diré 'hasta pronto' sin antes regalar una golosina.
Sí, caballeros, el clásico Especial USA de Popular 1, un número mítico que debería ser lectura obligatoria en todas las escuelas de turismo del planeta. 40 días de travesía cruzando los Estados Unidos, de New York a San Francisco; un viaje, según César Martín (The Man) al alcance de cualquiera ('sólo hay que ahorrar durante unos meses' decía el muy cabrón en un correo posterior). Yo ya he tomado una determinación: voy a poner mi trasero en venta. ¿Quien quiere ser mi primer cliente? Dejad un número de contacto en Comentarios, please. I need money, honey.
Volviendo al disco en cuestión, 'Fang Bang' es una obra de ligera digestión y tan intrascendente como un film de terror de serie B; y quien se empeñe en buscarle tres pies al gato saldrá mal parado. Estamos ante un disco de usar y tirar, sin pretensión alguna de añadir un capítulo glorioso a la Historia del Rock o de intentar reescribirla. O así es como yo lo veo. Me gustaría conocer de primera mano las inquietudes artísticas de J. Poole -aka Wednesday-, pero metería el brazo en el fuego a que ése es el espíritu que inspira a nuestro hombre. Dudo mucho que sus expectativas pasen por inmortalizar su legado a lo largo de las décadas como si de Alice Cooper se tratase; y si no es así lo lleva mal, porque carece del talento de The Coop. De lo que no anda falto es de ingenio; sólo hay que echar un vistazo a los divertidos juegos de palabras de algunos de los títulos de sus canciones: 'Morgue Than Words', 'My Homesweet Homicide', 'Till Death Do Us Party', 'Buried With Children',... No comparten la oscuridad de Marilyn Manson, pero sí tienen mucha más chispa, ¿verdad? Casi parecen aptos para todos los públicos; a pesar de la carga crítica que llevan implícitos.



Con el concierto funcionando a pleno rendimiento los Lagarto hicieron subir a Gnaposs (en las fotos con camiseta roja) para que les acompañase en unos cuantas piezas de blues y en 'La Serpiente', a la que añadieron en el tramo final un fragmento del 'Sex Machine' de James Brown para darle un toque todavía más funky. El resto del set continuó centrado en 'Mundo Circo', con escasas menciones a 'Mira Adelante' y 'Cálido', y con un par de versiones: la habitual 'Sweet Talker' de Whitesnake, y, una inédita hasta entonces (corregidme si me equivoco) 'Lay Down, Stay Down' de Deep Purple, perteneciente a su álbum 'Burn'. Resulta evidente la admiración que sienten hacia David Coverdale, por lo que sólo puedo desearles que en la próxima visita de la Serpiente Blanca sean ellos, y no unos Ñu un poco fuera de lugar, quienes se encarguen de telonearles. Seguro que lo harán con nota.
Con esta nueva etapa se acaba la mofa y la burla. Con Richard Royuela al frente del proyecto, la empresa toma visos de seriedad, dejando atrás los días de sonrojo y descojone. La renovación de la plantilla de colaboradores nos trae nombres hasta el momento asociados a la extinta Very Metal y 666 (el suplemento jevimetalero -ahora desaparecido- de Rockzone), lo que garantiza buenos textos y juicios fidedignos; apreciación que se ve reforzada -hay que barrer para casa, amigos- con aportaciones de conocidos de ILoveHardRock, como Xavier Rulló, o quien os escribe (mías son dos fotos que -por error- aparecen invertidas). Pero que mi contribución -del todo casual- no os confunda: seré crítico e imparcial en mi valoración. Y bien, sin ser un debut para echar cohetes el resultado final me ha gustado en su conjunto; lógicamente con cosas a mejorar, y otras a reivindicar. En el apartado de reproches enumeraré la longitud del dossier dedicado a los festivales (10 páginas me parece excesivo), la sección 'Apuesta por...' (o cómo llenar dos planchas con grupos insustanciales) me resulta innecesaria -tampoco son bandas tan desconocidas-, y, por último, la sensación de 'vacío' que desprenden ciertas páginas (las de noticias, por ejemplo, me parecen un poco desaprovechadas). En cuanto a los aciertos: el sistema de iconos utilizado en la sección de reseñas (que permite catalogar fácilmente a las bandas), detalles como incluir la discografía completa de cada uno de los grupos entrevistados, además de un pequeño sub-apartado -'¿Sabías qué?'- en el que se ofrecen datos curiosos, el precio (3 euros y medio es un importe a pagar de lo más razonable -que cunda el ejemplo-), y el encarte interior de 16 páginas dedicado al rock nacional, certeramente titulado 'Rock Duro', y que ofrece toda la actualidad del panorama hispano.

















Hay ciertos subgéneros propios del cómic que no van conmigo. Uno de ellos es el de los mechas (o robots gigantes), una temática que cuenta con una amplia legión de fans dentro del mundillo manga pero que a mí me aburre horrores. Más que nada por lo reiterativo de las situaciones, personajes y todo lo que las rodea. Al principio, como todo, tenía su encanto -para la historia quedan Mazinger Z y sus más directos sucedáneos-, pero a la que Masamune Shirow y otros empezaron a introducir términos pseudo-científicos en los guiones aquéllo acabó por convertirse en desastre. Y bien, reconozco que jamás me he acercado a la saga Gundam, pero con los traumas sufridos ya he tenido suficiente medicina. No more Patlabors. Y dirás tú... ¿qué carajo pinta este exo-esqueleto mecánico con el genial Richie Kotzen? Pues mucho, caballero. Gracias a la reciente edición de su nuevo disco, 'Into The Black', me he puesto a indagar en el pasado más reciente del artífice de maravillas como 'Get Up' (2004) o 'Forty Deuce' (2005), y ¿qué he descubierto? Ni más ni menos que el año pasado el guitar-hero registró, exclusivamente para el mercado nipón, 'Ai Senshi Z x R', un disco (algo más que) inspirado en la banda sonora de la serie de animación de los robotitos en cuestión. En este candidato perfecto a 'disco delirante' por Popular 1, Richie Kotzen se hizo acompañar de su ex-socio en Mr. Big Billy Sheehan y del batería Franklin Vanderbilt; y, lo más curioso de todo, en un principio estaba prevista la aportación vocal de Cindy Lauper, pero problemas de última hora propiciaron que fuera el mismísimo Kotzen quien prestase su voz (no sabemos si en japonés, inglés, o una mezcla de ambos). Y es más, todos esos temas, junto con otros de su pasado, fueron interpretados en La Tierra del Sol Naciente el pasado mes de marzo en cinco shows ¡abriendo para los Rolling Stones!
Pero si algo así puede parecer insólito, aún más inconcebible resulta enterarse que esta misma semana Richie Kotzen está ofreciendo sets acústicos a lo largo y ancho de la Península y nadie se ha hecho eco del asunto. ¿Qué está pasando aquí? La visita de Forty Deuce en 2005 pasó totalmente desapercibida, y este año se repite la misma situación. ¿Qué le ha hecho este hombre a los promotores patrios? ¿Se benefició también a sus esposas? En cualquier caso, los lugares para hoy y los próximos días son los siguientes:
Parece que la valoración que hice de su disco al frente de Forty Deuce ha obtenido sus frutos. Si en la reseña que escribí por entonces comentaba que los mejores temas, a mi parecer, eran precisamente los reposados, en este 'Into The Dark' multiplica la dosis a base de bien, entregando un disco rebosante de quietud y sentimientos. Y quién sabe si su disco más personal. El hecho que Kotzen interprete todos los instrumentos nos da una pista de sus intenciones, aunque es en los textos de las canciones (emociones íntimas narradas en primera persona) donde se nos declara abiertamente. Diez medios tiempos, oscuros en mayor o menor grado, pausados, con pasajes casi fúnebres, sin estridencias y con escasez de arrebatos. No se me ocurre mejor forma de definirlos. No es precisamente la clase de disco que pincharía a diario, pero en situaciones muy puntuales se convierte en una experiencia única. Sin ir más lejos, ayer mismo se dieron las condiciones precisas para sumergirse en su escucha: conduciendo de noche por una carretera mojada por la lluvia. Sin duda, el escenario ideal para dejarse llevar por tanta calma y sosiego.
Y bien, tras aquella primera incursión fuera de KISS un tanto desangelada (algo curioso teniendo en cuenta que de aquellos cuatro discos del '78, el suyo resultaba el más fiel al sonido KISS), Paul Stanley regresa por su cuenta y con la suficiente confianza como para autoproducirse. Han pasado 28 años, muchas cosas han cambiado, pero su capacidad para escribir temas con gancho sigue intacta. Los diez cortes de 'Live To Win' lo demuestran con creces; aunque no todo el mérito es suyo, que la cosa tiene algo de trampa: tan sólo hay una canción enteramente compuesta por nuestro protagonista, ‘Loving You Without You Now’, una melosa, aunque deliciosa, balada con apoyo orquestal. El resto son alianzas a nivel compositivo con nombres tan ligados al hit-single como Desmond Child, Holly Knight (ambos veteranos en el Universo KISS), Charlie Midnight, Andreas Carlsson (Bon Jovi, Britney Spears), Pete Masitti, Marti Frederiksen (Aerosmith, Faith Hill) o el guitarrista John 5 (ex-Marilyn Manson, y actualmente en las filas de Rob Zombie). Un grupo ecléctico como pocos del que, a priori, no se podría esperar grandes cosas, pero que han dado en el clavo en temas tan brillantes como 'Live To Win', 'Wake Up Screaming' o 'Bulletproof', tres piezas que te pondrían en un aprieto si te vieses obligado a escoger una por encima de otra. Y no muy atrás se encuentran medios-tiempos tan irresistibles como 'Everytime I See You Around' o 'Second To None', y las muy solventes 'Lift', 'All About You', 'It's Not Me' o 'Where Angels Dare'. Nada está de más en este disco repleto de exquisitas melodías y buen gusto. Auténticas delicatessen condensadas en píldoras que no sobrepasan los 4 minutos de duración. Hard-Rock melódico a un paso del A.O.R., o A.O.R. a un paso del Hard-Rock melódico. Qué más da. Paul Stanley está de vuelta tras 8 años de silencio (¡Madre de Dios! ¡Qué lejos queda ya 'Psycho-Circus'!) y con eso ya deberíamos colmarnos de felicidad.
Desgraciadamente, la presencia del NMJ en la revista está siendo bastante errática en los últimos años. Tras una larga etapa de silencio la sección recuperó su presencia habitual hace un par de temporadas, para desaparecer al cabo de los meses. Sé de buena tinta que escribir 5 o 6.000 palabras de una tacada acaba con las energías de cualquiera al cabo de un tiempo, así que debemos estar agradecidos al bueno de César por haber permanecido al pie del cañón durante tantos años consecutivos. En cualquier caso, aún contando con su verbigracia casi a diario (sí, sí, The Man cuenta con un blog que actualiza bastante a menudo:
Sea como sea, tal como hicieran Brian Setzer -'Boogie Woogie Christmas' (2002) y 'Dig That Crazy Christmas' (2005)- y Chris Isaak -'Christmas' (2004)-, los Sister se inspiran en villancicos clásicos para dar forma a sus nuevas canciones... y el resultado no pinta del todo mal. O así me lo parece tras oir los dos temas que han colgado en sus websites: dos standards de toda la vida ('I Saw Mommy Kissing Santa Claus' y 'White Christmas') recreados en clave metálica. Pero, señores, no hablamos de metal al uso, sino del delicioso sonido típicamente 80s; aquél que dio gloria al género y nos regaló tantas satisfacciones en nuestros años mozos. Por lo visto, 'A Twisted Christmas' retoma una vieja idea de Dee Snider, a quien, dos décadas atrás, se le ocurrió reunir a la créme de la créme de la escena metálica para grabar versiones de temas navideños. Este año 2006 el guitarrista J.J.French ha recuperado el concepto, pero llevándolo más lejos: a falta de un dream team formado por grandes estrellas, son los propios Twisted Sister, a solas, quienes reformulan un puñado de villancicos clásicos bajo diferentes sonoridades; así, 'Silver Bells' suena tal cual la hubiesen grabado AC/DC, 'White Christmas' -según ellos- toma las formas de Iron Maiden -aunque a mí me recuerda más a su clásico 'S.M.F.'-, 'I Saw Mommy Kissing Santa Claus' coge prestado el filo metálico de Judas Priest -aquí no hay duda posible porque es clavadito a 'You've Got Another Thing Coming'-, la power-ballad 'I'll Be Home For Christmas' cuenta con la colaboración vocal de Lita Ford,... Es más, han compuesto un tema original para la ocasión, 'Heavy Metal Christmas (The Twelve Days of Christmas)'; y tampoco se han olvidado de Thin Lizzy, a quienes homenajean en otro corte. Está claro que, con villancicos como éstos, los polvorones se tragan mucho mejor, ¿o no?
Y no es para menos, porque éste, su segundo disco, es una auténtica explosión de vitalidad. Hay quien ve en ellos un cruce entre AC/DC y Mötley Crüe; incluso ellos mismos definen sus nuevas canciones como 'AC/DC época Bon Scott con la producción de 'Sheer Heart Attack' de Queen'. Bien, yo no me atrevería a secundar tal afirmación, pero en cuanto a frescura y sofisticación pocas bandas pueden hacerles sombra. Su hard melódico con toques soul y glam suena poderoso en los temas más rockeros, intenso y sudoroso cuando se hermanan con el Black Power, y dulce y sensual en las baladas que salpican el tracklist.
'1530 Segundos de...'. Original título. Si se te dan bien las matemáticas no habrás tardado mucho en calcular mentalmente cuántos minutos son todos esos segundos, ¿verdad? Si no es así ya te lo digo yo: 25 minutos y medio. Hay que reconocer que no se han herniado, y más teniendo en cuenta que, de los 11 cortes, dos son versiones de temas ajenos (la divertida 'When I´m Dancing I Ain´t Fighting' de Slade, y la vitamínica 'Listen to the Heartbeat' de D.L. Byron). Lo cierto es que se podrían haber estirado un poquito con un par de temas más, pero como reza el refrán: 'Lo bueno, si breve, dos veces bueno'. En cualquier caso: una invitación para volver a darle al play y disfrutarlo de nuevo por completo. Son las consecuencias del efecto NCC: la adicción. Una adicción que halla su fundamento en un cóctel de punk y hard rock de rica graduación, unas melodías cuidadísimas, y unos textos (a veces en inglés, otras en castellano) cargados de cotidianeidad, reafirmación personal y actitud positiva.
Sí, sí, he dicho positiva. ¿O alguien sigue creyendo que ser punk te convierte en un nihilista fatalista y desencantado? Glen Matlock de Sex Pistols lo dejaba bien claro al intentar desentrañar el mensaje oculto de 'God Save The Queen': 'todo el mundo malinterpreta el verso 'no future' (en español, 'no futuro' o 'sin futuro'). Significa que tienes que hacer algo al respecto por ti mismo. Creo que es una canción realmente positiva'. Pues ese mismo mensaje es el que tratan de expresar NCC en 'Quizás No Haya Mañana', el tema perfecto para empezar el día rebosante de energía y todo un ejemplo de carpe diem pasado de revoluciones. Aunque, para velocidad, la de 'Noise Noise!!', 'No Lo Puedes Parar' o 'The Fire Still Burns'. Himnos adrenalínicos de elevado poder rejuvenecedor que van directamente de tus oídos a tus pies. Y no vale resistirse. Si te gustan D-Generation y Black Halos ya tienes otro nombre a añadir a tu lista de la compra.
Con 'Christ Illusion' recuperan el pulso de antaño, barajando elementos de los que, a mi parecer, son sus dos mejores obras tras los 80's: 'Seasons In The Abyss' (1990) y 'Diabolus In Musica' (1998). No hay más que escuchar el tema que sirve de apertura, 'Flesh Storm', para hallar ecos a esos dos monumentos salidos del Infierno. Inmediatez, brutalidad y velocidad; así se podría definir el 90% del álbum. La excepción lleva por título 'Eyes Of The Insane', un tema de corte ambiental del que se espera un videoclip. Espero que se atrevan con algo polémico, a la altura de la portada (ojo al detalle de la Madre Teresa de Calcuta).
¿Lo mejor? A mi gusto 'Jihad' (amigos, ¡os habéis cerrado las puertas en Oriente Medio!) y 'Cult', el corte que sirvió de presentación (salió a la venta el pasado 6 de junio) y clásico inmediato gracias a ese '6-6-6' del estribillo. De lo más oportuno en este año acabado en tan satánica cifra.
Misión casi imposible la de Queensrÿche para levantar el ánimo al respetable tras el vendaval causado por el de Detroit. Tras verles actuar durante los últimos años en un par de festivales, y a falta de poder comprobar su capacidad para desenvolverse en salas de mediano aforo, uno no puede por más que llegar a la conclusión de que el grupo de Seattle anda algo perdido en grandes recintos, sin su propio equipo de sonido y sin un equipo de luces decente que respalde la parte teatral de su propuesta. Un titánico y sacrificado Geoff Tate se echó el concierto sobre su lomo luchando en solitario (la apatía del resto de la banda dio vergüenza ajena) lo indecible por estar a la altura de su glorioso pasado en un set basado íntegramente por algunos fragmentos de las dos partes de ‘Operation: Mindcrime’. Y por si nos quedaba alguna duda, dejó claro que no hay color cuando se coloca algo tan vulgar e insustancial como ‘I´m American’ o ‘A Murderer?’ al lado de piezas imprescindibles como ‘Suite Sister Mary’ o ‘Eyes Of A Stranger’. Una pequeña gran decepción, exactamente igual que su nueva entrega discográfica.
Thunder lo tenían fácil, muy fácil. Jugaban en casa y ante un público que les adora desde el mismo momento en que editaron su debut ‘Backstreet Symphony’ hace ahora 16 años. Los británicos, conscientes de ello, y con un Danny Bowes pluscuamperfecto a la voz ya desde las primeras notas de la reciente ‘Loser’, nos noquearon con un ideal “best of” de su dilatada discografía, sin olvidar en ningún momento piezas más recientes como su último hit ‘I Love You More Than Rock And Roll’ o ‘You Can´t Keep A Good Man Down’. Por supuesto fueron piezas más añejas como ‘River Of Pain’ (uno de los grandes momentos del festival), ‘Higher Ground’ o la inefable ‘Dirty Love’ las que consiguieron levantar de forma unánime el ánimo de los allí presentes. El merecido triunfo de unos currantes del Rock And Roll.
No negaremos que el motivo principal de nuestro desplazamiento a las Islas Británicas no era otro que poder vivir en nuestras carnes el regreso a Europa de Journey tras 26 años de ausencia, un hecho que como buenos aficionados al Rock Melódico made in U.S.A. no podíamos permitirnos el lujo de pasar por alto. Calentando motores para lo que les espera este verano –están a punto de iniciar una mastodóntica gira por las américas junto a Def Leppard-, Neal Schon, Jonathan Cain, Ross Valory, Deen Castronovo, y el cantante Steve Augeri (quien de forma sorprendente, y alegando problemas en sus cuerdas vocales, abandonó el grupo a las pocas semanas, abriendo la puerta a un afortunado Jeff Scott Soto) aprovecharon su paso por el Monsters británico para demostrar el porqué no hay otra banda del género que les pueda toser. Pericia con sus instrumentos no les falta, pero sin duda su principal baza y ventaja sobre sus competidores es un repertorio intocable, el abecé del A.O.R.: ‘Separate Ways’, ‘Wheel In The Sky’, ‘Stone In Love’, ‘Faithfully’, ‘Open Arms’.... Reconocemos sin rubor que lloramos desconsoladamente durante ‘Don´t Stop Believin´’, el momento álgido del festival y los cuatro minutos más grandes que hemos podido presenciar nunca sobre un escenario a lo largo de más de dos décadas de asistir a conciertos. Por fin vimos en directo a Journey. Misión cumplida.
Seguramente es injusto, pero después de los intensos 60 minutos recién vividos, y con un montón de sensaciones experimentadas gracias a los de San Francisco, no pudimos poner todos nuestros sentidos en disfrutar del show del Alice Cooper más en forma de los últimos 20 años, el Alice de ‘Dirty Diamonds’, su más reciente y recomendable disco. El Alice –por cierto, impecable en todo momento a la voz-, en definitiva, que desgrana de manera más que solvente uno tras otro todos los infaltables de su repertorio, imprescindibles de la historia del Rock como ’I´m Eighteen’, ‘Under My Wheels’ o ‘No More Mr. Nice Guy’. Amén.
Para cerrar el festival, unos Deep Purple empeñados en recuperar el prestigio perdido en su país, colocaron la guinda de oro a una jornada más que memorable. Por fin tanto la prensa (aleluya!!!) como los seguidores británicos se han puesto de acuerdo en otorgar a Ian Gillan, Ian Paice, Roger Glover y compañía el crédito innegable que sus composiciones han tenido para la dirección y el desarrollo del la música Rock en general. Con la formación con Steve Morse a la guitarra y Don Airey al teclado ya funcionando a todo tren (podrían tocar con los ojos vendados y sonarían igual de compactos), y con un sonido que parecía emerger de un equipo de alta fidelidad, se dedicaron a dar al público lo que sin duda había venido a escuchar. Sonaron ‘Lazy’, ‘Space Truckin´’, ‘Pictures Of Home’ y ‘Fireball’. También lo hicieron ‘Highway Star’, ‘Black Night’ y por supuesto, ‘Smoke On The Water’. Un show predecible, dirigido a su público menos exigente, aunque no por ello menos válido que otros conciertos más arriesgados que les hemos visto hacer en varias ocasiones. Una lección maestra de Classic Rock de la mano de uno de sus máximos exponentes, por mucho que se empeñe el descalzo y cada día más canoso y gruñón vocalista inglés en repetir que ellos no pertenecen a esa escena.




El caso es que, a pesar de la exploración musical que han llevado a cabo Sol Lagarto en 'Mundo Circo', los neófitos ven a los catalanes como a una banda muy influenciada por M-Clan. Y no hablo por hablar, me limito a exponer las opiniones de mis compañeros de oficina. Aunque parte de razón no les falta, seré franco. Sólo hay que prestar atención a temas como 'Palabras Invisibles', 'La Ciudad del Miedo', 'En la Radio' o 'Qué Más Da' -curiosamente, los cortes menos atractivos del disco- para darse cuenta que la labor de Tarque y compañía ha marcado sobremanera a los Lagartos a la hora de componer (aunque sea de forma inconsciente). De cualquier forma, el disco está gustando bastante en mi lugar de trabajo, y no han sido pocos los que, en los últimos días, me han solicitado que lo pinche una y otra vez (sí, amigos, tengo la suerte de poder poner música en la oficina).
Admito que las primeras escuchas de 'Mundo Circo' me dejaron bastante frío. No sé si es por el golpe de timón que le han dado a su sonido en algunos temas, pero a nivel general me pareció un disco poco rockero, mucho más orientado al pop. Reconozco que me equivoqué, o, como mínimo, ahora mismo no lo siento así. Ha habido un cambio de orientación, de eso no hay duda; no sabría definir exactamente en términos de qué, pero algo ha mutado en su propuesta. Un cambio que ya se intuía en su anterior 'Cálido', donde revisitaban temas de su repertorio, reformateándolos, explorando nuevos sonidos. Tal vez menos directos, con unos textos más intimistas, más influidos por corrientes ajenas al rock'n'roll,... Llámémosle madurez, redefinición de ideas, evolución, qué sé yo. El caso es que, una vez se vencen los prejuicios personales y se supera la dificultad que siempre entraña el enfrentarse a nuevas canciones, las piezas que reúne este 'Mundo Circo' me parecen de un nivel notable. Es más, algunos cortes en especial me parecen sobresalientes. Temas como la inicial 'El Circo', las accesibles -pero no por ello menos buenas- 'Vampiros' y 'Muñecas Rotas', las emotivas 'Sigo Aquí' y 'Hoy Puede Ser' (si nada se mueve en tu interior al oirlas es que estás muerto), o la bluesera -valga la redundancia- 'Ahí Vuela Un Blues' son para quitarse el sombrero. Aunque a mi gusto el cum laude corresponde a 'Desnuda Al Sol', uno de los temas del año, sin discusión posible. Chapeau, Lagartos.