miércoles, 30 de enero de 2008

The Smokers

Fumar NO Provoca Impotencia

Hace unos días, en un episodio de la teleserie 'The IT Crowd' se ejemplificaba con un 'destierro a Siberia' el acoso al que poco a poco se está sometiendo a los habituales -y como es mi caso, a los ocasionales- de la nicotina. Y es que los tiempos en que el papel de chico cool se adjudicaba a los precoces fumadores quedaron muy atrás; ahora, lo más 'in' es calarse unos pantalones 'cagados', enseñar los gayumbos y dominar con dos dedos de la mano todas las opciones que ofrecen los móbiles de última generación. Ver para creer.

Pero, ¿a cuento de qué viene todo esto? Simplemente a que, de haberse formado hace una o dos décadas, los malagueños The Smokers podrían haber contado -tal como hizo Slash y sus omnipresentes paquetes de Marlboro en las sesiones de fotos de 'Use Your Illusion 1&2'- con la sponsorización de Tabacalera o alguna marca de tabaco de renombre. De haber sido así, seguro que no tendríamos que haber esperado tres largos años para ver editada la continuación de su debut 'Giving Up' (2004). Pero estamos en 2007, esto es España y el tabaco está muy, pero que muy mal visto. Cof, cof... que me lo digan a mí.

Y bien, a la hora de escribir las siguientes líneas podría haberme dejado arrastrar por la corriente y decir que 'Still Giving' (2007) supera de largo a su predecesor, pero no ha sido así; como un técnico de laboratorio, me he imbuido de un espirismo casi científico y he sometido a escrutinio ambas obras, buscando sus puntos fuertes y débiles y comparando sus virtudes y sus defectos. Y me alegra decir que la ópera prima no supera la comparativa. Pero el resultado de tan clínico análisis no se traduce en que 'Giving Up' fuese un disco malo; yo mismo en su momento me ocupé de redactar una reseña para la revista This is Rock y recuerdo que no lo dejé en absoluto mal parado, pero admito que, desde entonces, pocas veces he repetido la escucha. Afortunadamente, su segunda entrega discográfica no correrá la misma suerte. De hecho, me huelo que 'Still Giving' seguirá sonando a menudo en mi equipo de aquí a unos cuantos años.

Lo mejor de todo es que este alargamiento de la vida útil del disco no se ha debido a un intento por adecuar su estilo a los sonidos actuales (a los ecos a Mötley Crüe y Guns N' Roses se han sumado los de Black Crowes y Whitesnake), sino a que han conseguido amplificar de manera exponencial todo lo bueno que se intuía en su debut, mejorando el sonido, los arreglos, y sobretodo las canciones. En cuanto a éstas, cada uno tendrá sus preferidas, pero a mí me pierden las de la franja central: 'Time', 'Rock Star', 'Blind Man' y 'The Talent'. Soberbias. En este punto, sólo me queda poder ratificar mis elogios con una demostración en directo. Hasta que ese momento llegue, ¡arriba el as de picas!

miércoles, 23 de enero de 2008

The Order

'Metal Casino' no es estrictamente una novedad (vio la luz a mediados del pasado año), pero es de esos discos que si no reseño me estarán acosando cada vez que lo escuche. Y es que, a pesar de lo estúpido del título, el segundo trabajo de este cuarteto suizo es, pese a algún que otro altibajo, un más que correcto trabajo de Heavy-Rock se mire por donde se mire.

Al parecer, su debut 'Son Of Armaggedon'(2006) seguía unos derroteros más alternativos, pero con esta continuación han preferido ahondar en sus influencias ochenteras y ponerlas al día con apuntes a algunas bandas de los 90's. Y lo que bien podría haber quedado como un refrito carente de toda gracia, al final se hace valer merced la labor de sus componentes, músicos veteranos de la escena helvética militantes en bandas tan dispares entre sí como Pure Inc y Gurd, quienes desde hace un par de años han unido esfuerzos en este proyecto a jornada parcial llamado The Order.

Entrando ya en el contenido del disco, éste no podría comenzar con mejor pie; los 18 segundos de la intro 'Welcome To The Metal Casino' nos dan la bienvenida con todo un homenaje por parte del vocalista Gianni Pontillo (no sé si casual o intencionado) a Dee Snider. Pero no penseis que Pontillo se dedica a plagiar a troche y moche; a lo largo de la escucha queda bien patente que su voz rasgada posee una entidad y una presencia que no admite juicios. 'Mama I Love Rock'n'Roll' abre el repertorio de temas con velocidad y energía, con unos riffs muy al estilo de Annihilator, pero cuenta además con uno de los mejores estribillos que nos ha dado 2007. Es jodido decirlo, pero tan grande me parece que después de esta canción el disco deviene cuesta abajo. El siguiente tema, 'Satisfaction', no sólo nos recuerda que Zakk Wylde y sus Black Label Society han creado escuela dentro del Metal con sus personalísimos guitarrazos, sino que The Order saben manejarse en toda clase de tesituras. A continuación, el hard-rock simple y vacilón responde a la perfección a la petición del croupier de 'hagan juego, señores' con 'Bridges Burning'; seguidamente, 'My Last Goodbye', un poderoso medio tiempo dividido en dos partes en el que el guitarrista Bruno Spring se luce tanto a la acústica como a la eléctrica, sube la apuesta; para finalmente ser la coverdaliana 'In The Heat Of The Lonely Night' la encargada de barrer las fichas de la mesa a ritmo de power-ballad. Desgraciadamente, a partir de aquí ninguno de los siguientes temas tiene el impacto de cortes anteriores. Aún así, la melódica y afilada a partes iguales 'Down With The Rain' no es de las que merezcan pasarse por alto, al igual que la rockera 'Let The Good Times Roll'. La pieza final 'Little Wings', otro potente medio tiempo de tintes épicos, pone la guinda a un disco que, si bien tiene algo de relleno (las anodinas 'Forever' y 'Broken Days'), garantiza 40 minutos la mar de entretenidos.

lunes, 21 de enero de 2008

Logo 2008

Año nuevo, logo nuevo. Así que digamos adiós a los muñequitos que me han servido de cabecera durante estos últimos dos años y pico (se dice pronto) y saludemos a mi particular visión de los bodegones con esta estampa de clara inspiración 'Classic Rock Magazine'. ¿Os gusta? ¿Os disgusta? Poco importa, pues la esencia de ILoveRock'n'Roll se va a mantener fiel al postulado que marcó su creación: hablar de lo que me sale de las pelotas. Ahora sí, feliz 2008.

jueves, 17 de enero de 2008

Helltrip

Visto lo visto llego a la conclusión que algo -y no me refiero a la fabada- se cuece en Asturias. No sé si es cosa de la brisa marina del Cantábrico, el costo que se fuma por aquellos lares, o que las vacas de Central Lechera se han vuelto majaras, pero parece que el Rock y las formaciones que lo abanderan campan a sus anchas por los dominios de Don Pelayo, multiplicándose como hongos alucinógenos. En pocos años han saltado a la palestra The Punishers, Alto Volto, Amon Ra... y ahora Helltrip. Al final va a ser cierto lo que defienden los escandinavos; que a menor temperatura, mayor el número de bandas. De confirmarse esta ecuación, por favor, que llegue pronto la glaciación.

Pero que no se achiquen los más frioleros, con Helltrip tenemos el calor asegurado. Gracias a su rock enérgico, este cuarteto uniformado es capaz de ponerte patas arriba en menos que canta un gallo. Y lo hacen compaginando el idioma de Shakespeare con el de Cervantes (tan sólo hay un tema en castellano, 'Animal', ¡pero menudo tema!).

Beben del sonido MC5 que heredaron los escandinavos a mediados de los 90's, del garage de ramalazos pop de los 80's (los 'uoh-oh-oh's de Mr. Touched One en 'Hell On Earth' y 'All Destroyed By Love' llevan el sello del orondo Frank Black Francis), de Turbonegro (las notas finales del single 'Six Years' recuerdan al 'The Age of Pamparious' de los noruegos), de Motörhead ('Animal' es su 'Overkill' particular, con pausa y posterior arranque muy similares), e incluso, si me apuras, algo de Iron Maiden hay (algunas partes de 'Hell On Earth' son puro Harris).

De aquí a unos días los tendremos de nuevo en el blog con una extensa entrevista, pero si quieres ir abriendo boca qué mejor que visitar su web y/o visionar el videoclip que han rodado de su primer single.


Formación:

Mr.Goodman: Guitarra, coros y voz solista
Mr.Hernmann Priest: Batería y percusión
Mr. Mad Lolo: Guitarra, coros y voz solista
Mr. Touched One: Bajo, coros y voz solista


Tracklist:

Intro / Seeing Green / I Always Listen To You When You Dont Speak / Hell On Earth / Six Years / All Destroyed By Love / Johnny Gow / Eating Pains / Animal / Break It Up


PD: Si tienes una banda y un disco que promocionar, haz como The Punishers y Helltrip: envíame una copia (si me gusta habrá reseña y entrevista). Para ello primero deja un comentario haciendo constar tu e-mail. Prometo ponerme en contacto.

miércoles, 16 de enero de 2008

The Cult

Ya sé que, después de todo lo que se ha escrito por ahí desde su edición, está fuera de lugar hablar de 'Born Into This' a estas alturas, pero esta mañana me he sometido a varias escuchas consecutivas del disco y por fin me he reconciliado con él. Como se suele decir, más vale tarde que nunca. Nunca he sido el seguidor más entusiasta de The Cult, todo sea dicho; ni siquiera se me puede considerar un seguidor suyo, pero cuando las cosas están bien hechas merecen un reconocimiento. Así que aquí quedan mis palabras.

Sólo añadiré que tras las intensivas escuchas se ha reafirmado mi impresión sobre Billy Duffy: peca de la misma altivez que el gilipollas de su compañero Ian Astbury. ¡Mira que negar la influencia del 'Undercover of the Night' de los Stones en el riff de su tema 'Dirty Little Rockstar'! Un poco de humildad, compadre; y más cuando el parecido resulta tan evidente que te golpea en plena cara. 'No es el mismo (riff), es similar' dice. Quién sabe, lo mismo su oído capta frecuencias que al resto de los mortales se nos escapan...

Pero tanto da. A pesar que en su pasado concierto de Barcelona nos regalaron una muestra de irritante flema británica, con un distanciamiento y una desgana que a mí personalmente me quitaron las ganas de repetir, seguiré escuchando -de vez en cuando- sus obras de estudio. En ese terreno no todo son alegrías, pero al menos no nos dan tantas tristezas.

martes, 15 de enero de 2008

Lobo

Por las tripas del gran Feetal

Hace unas semanas le comentaba a mi colega Víctor que el fondo musical que le va como anillo al dedo a la lectura de las andanzas y correrías de Lobo es algo de buen Heavy Metal. Él, en cambio, defendía que lo ideal es pinchar algún disco de Jesus & Mary Chain. ¿Jesus & Mary Chain? ¿Os imagináis algo así? Yo desde luego que no. Y no tiene nada que ver que la estética del sanguinario czarciano case con el atuendo motero, que su logo metalizado recuerde al de muchas bandas metálicas, que los tatuajes que luce en el rostro sean un claro homenaje al maquillaje de Alice Cooper, o que en algunas viñetas de sus aventuras las paredes de los callejones más infectos de la galaxia aparezcan garabateados con graffitis de Slayer, Suicidal Tendencies o Nuclear Assault... Todo eso poco importa. Lo que define a Lobo como una criatura de Heavy Metal es simplemente una cuestión de actitud. Y Lobo la derrocha en cantidades industriales.

Pero poco importa que mi colega y yo no compartamos el mismo punto de vista musical. Él fue quien me introdujo hace más de diez años en el mundo de este simpático sociópata intergaláctico -cazador de recompensas para más señas-, y sólo por ese gesto merece gratitud eterna. Recuerdo con total claridad que los cómics que me suministró correspondían a los números dibujados por el británico Simon Bisley, el artista que realizara la portada del 'Thrall-demonsweatlive' de Danzig, otro gran aficionado al Séptimo Arte. Lástima que Bisley no se prodigase en exceso y al cabo de unas pocas mini-series fuese sustituido por artistas menos personales.

Si jamás habéis tenido contacto con Lobo -aka El Hombre o The Man (no confundir con César Martín, al que se le conoce con ese mismo apelativo en determinados círculos)-, gracias a la reedición que está llevando a cabo Planeta DeAgostini estáis a tiempo de resarciros de vuestro error. La cuarta entrega ya está en los kioskos y librerías especializadas, y a pesar que el apartado gráfico prescinde de la labor de Bisley, el humor cáustico y vitriólico del guionista Alan Grant compensa esa ausencia, proporcionando gratos momentos de desatada ultraviolencia hipertrófica. Prometen ser 14 tomos repletos de sangre, vísceras y diversión, todo un festín para los amantes del humor grueso más desenfrenado y caricaturesco. El fondo musical, eso sí, corre por tu cuenta.

Por cierto, el disco que me gusta pinchar como banda sonora a la barbarie que desata Lobo en cada página es 'Tattoed Beat Messiah' de Zodiac Mindwarp & The Love Reaction (la frase 'I was Mickey Mouse with a chainsaw' cobra un sentido único mientras contemplo a Lobo descuartizando todo lo que se le pone por delante), algo que los conneiseurs sabrán que está muy, pero que muy lejos del rollo indie de mi colega. Aunque, si en algo estamos de acuerdo indies y rockeros, es con la sentencia que canturreaba Frank Black al frente de los Pixies: '...Here comes the Man...'.

lunes, 14 de enero de 2008

The Great Kat

La Ata Sacerdotisa Destripa-guitarras

No se nos escapa que el Metal cuenta con una galería de personajes estrambóticos más grandes que la vida. Precisamente, una de esas criaturas es The Great Kat, una auténtica virtuosa de la guitarra y el violín que no tiene bastante con restregar constantemente su superioridad en ese campo frente a sus adversarios masculinos, sino que también gusta de demostrar que en cuestión de sexo (un terreno donde normalmente el hombre, aunque suene paradójico, suele llevar los pantalones) ella también está por encima. Con su aspecto de amenazante dominatrix, esta amazona de larga y rubia cabellera exhibe a sus esclavos en sus shows, auténticos aquelarres donde la sangre, la sumisión y los aullidos tienen la misma importancia que las sinfonías clásicas que interpreta a ritmo de speed metal. Pero que nadie se lleve a engaño; The Great Kat no es ninguna abanderada del feminismo. El culto que hace de sí misma sólo obedece a una postura vital: alimentar su ego.

Y si bien su capacidad técnica está fuera de toda duda, los resultados obtenidos en forma de disco son bastante desiguales -por no tacharlos directamente de nefastos-. Su sonido es cutre, chirriante, estridente... Para que os hagais una idea, y buscando un símil patrio igual de bizarro, The Great Kat es al Metal y al Clásico lo que Camela al flamenco y la rumba: un completo desastre. Estoy convencido que si sus ídolos musicales (Vivaldi, Liszt, Paganini, Beethoven, Wagner, Rossini, ...) levantasen cabeza no aprobarían en lo más mínimo lo que la pequeña Kat está haciendo con su obra.

Desgraciadamente, a excepción de su ego, todo en el universo de The Great Kat es a pequeña escala. La producción de sus discos se sitúa bajo mínimos, con unas orquestaciones que no son reales, sino a base de MIDI's sintetizados. Sus últimos trabajos ni siquiera son LP's en toda regla; son EP's que reunen de 7 a 4 temas, y que en el mejor de los casos apenas duran 11 paupérrimos minutos. Por no hablar del timo que supone 'Extreme Guitar Shred', un dvd que reúne un total de 6 videoclips y tiene una duración de ¡¡12 minutos!! De los extras mejor ni hablamos. Pero lo peor es el aspecto visual del dvd, más propio de una peli porno del salvaje Thomas Zupko que de un producto musical. Es más, da la impresión que de un momento a otro va a hacer acto de presencia una polla erecta lista para ser 'destripada' por la dulce Kat.

Y es que esta tipa da realmente miedo. Igual o más gesticulante que el Chris Holmes de clips como 'I Wanna Be Somebody' o 'L.O.V.E. Machine', The Great Kat va incluso unos cuantos pasos más allá que W.A.S.P. A su gusto por las calaveras, el cuero negro y hacer gárgaras con sangre se suman, como ya he dicho, su pasión por el sadomasoquismo, el satanismo de serie Z y un patriotismo belicista que apesta a ultraderecha. Si Blackie Lawless y los suyos se convirtieron en la diana predilecta de la adorable Tipper Gore y su PMRC, no cuesta imaginar el nivel de acoso que hubiese padecido la pobre Kat de haber contado con el aparato de promoción que respaldaba a W.A.S.P. en sus inicios. La hubiesen colgado de las tetas.

domingo, 13 de enero de 2008

Kid Rock

Divina Reconciliación

A lo pocos meses de editarse, y ante la insistencia de algunos redactores de Popular 1, me acabé comprando a ciegas 'Devil Without A Cause'(1998). Terrible decepción. Y es que jamás logré entusiasmarme con singles como 'Badwitdaba' o 'Cowboy'. Con posterioridad, y a medida que el rapero vaquero publicaba nuevos trabajos, me los fui descargando de la Red. Sobra decir que no compré ninguno de ellos. Finalmente, tras tantos intentos ha tenido que ser 'Rock'n'Roll Jesus' el disco que, por fin, ha despertado mi admiración hacia Kid Rock. Y que conste que con ésta, su última entrega, el bueno de Kid no ha abierto nuevas vías en su abanico sonoro. Todos los palos que venía tocando hasta el momento siguen aquí: rock de carretera, soul, blues, gospel, country, southern, metal, hip hop... La principal diferencia es que, con este álbum, KR se muestra más inspirado que nunca. No sólo ha inyectado frescura a su música sino que ha sabido llevar sus influencias un paso más allá, consiguiendo momentos realmente intensos. Aunque no todo se sitúa al mismo nivel (no estoy hablando precisamente de un disco perfecto). A mí, por ejemplo, me sobra el tema 'Sugar' y su sobredosis de samples, scratches y ritmos sincopados (aquí entramos en el terreno de los gustos personales, pero prefiero al Kid Rock que rinde tributo a sus ídolos sureños que el que homenajea a los gangs callejeros); y se echa en falta un mayor equilibrio entre los temas; sólo hay que escuchar la segunda mitad del disco para darse cuenta que entre tanto medio tiempo y balada hace falta un corte potente y rockero que rompa esa tónica.

Esto me lleva a comentar lo que se ha ido diciendo en alguna revista del ramo, con frases como que 'éste su disco más rockero y vital'. Hombre, yo no diría tanto. Si su álbum 'Kid Rock'(2003) puede considerarse un muermo que baje Dios y lo vea (temas como 'Son of Detroit', 'Rock'n'Roll' o 'Cadillac Pussy' no eran precisamente requiems). Donde sí estamos de acuerdo es que 'R'n'R Jesus' es lo más espiritual que ha grabado nuestro hombre hasta el momento. Si en el futuro sigue esta línea -y se olvida del jodido hip hop- nos deparan grandes discos en los próximos años. Seguro.

Por mis palabras habréis notado que con 'R'n'R Jesus' algo ha calado hondo en mí (y no me refiero precisamente a Jesucristo ¿entendéis? Slayer todavía siguen ocupando mucho espacio ahí dentro). Y es que si eres de los que no le hace ascos a los solos de guitarra de calidad, a las potentes secciones de vientos ni a los coros femeninos negroides, este disco lleva grabado tu nombre entre sus millones de bits.

El inicio del tema 'Rock'n'Roll Jesus' es pura pólvora negra, un corte que bien podría incluirse en la banda sonora de la saga 'Shaft'. 'Amen' es para Kid Rock el 'Stand' de Poison, un medio tiempo con un coro gospel en su tramo final que quita el hipo. 'All Summer Long' es la viva prueba que a partir de un clásico intocable y más sobado que mis pelotas (en este caso, 'Sweet Home Alabama' de Lynyrd Skynyrd) se puede escribir una gran canción, con gancho y entidad propia. El single 'So Hott' revitaliza sus raices raperas sin llegar a agobiar, con un riff de batería simple y directo que se te graba en la cabeza y un solo de guitarra que echa chispas. La alegre 'Half Your Age', el corte que pone punto final a este nuevo 'black album', es una pieza de country que bien podría venir firmada por cualquiera de los grandes de Nashville. Y hay más, mucho más, pero a partir de aquí te va a tocar a ti descubrirlo.

sábado, 12 de enero de 2008

Helix

30 años en el negocio son demasiados. Hay quien lo lleva mejor o peor, y hay a quien al final le acaba pasando factura. Es el caso de Brian Vollmer, el cantante y líder de Helix. Por lo visto el hombre no se conforma con la pasta que gana dando clases de Bel Canto, o animando bodas, bautizos y comuniones, no... El bueno de Brian se nos ha hecho algo codicioso (a la vejez, viruela), así que, ¡qué mejor que sacarle unos cuantos pavos a los incautos fans! Ni corto ni perezoso edita a finales de 2006 'Get Up', un EP de siete temas publicitado como el adelanto de su próximo disco, y al cabo de los meses nos llega 'The Power of Rock'n'Roll' (2007), o lo que es lo mismo: 'Get Up!' más 4 míseros temas nuevos. Manda güevos. Por esta vez le vamos a exculpar de cualquier cargo porque las 11 canciones son canela en rama, pero esto de sablear por duplicado al pobre aficionado, Brian, te va a costar la entrada en el Cielo.

Hasta el momento me lo había callado como una mala puta, pero desde que ese EP cayera en mis manos las aspas de la Hélice canadiense han estado sobrevolando mi cabeza sin cesar, venga dale-que-te-pego, ni un puto día de tregua. Es más: si la última fiesta que montaste no estuvo a la altura de las circunstancias fue porque te dejaste un cd en casa. ¿Cual? Coño, acertaste: el dichoso 'Get Up!'. Si es que estos canadienses son party animals, amigos, party animals...

Desde aquel lejano 'Rock You' estos tipos no volvían a engancharme con otro himno, pero vaya si lo han conseguido con 'The Power of Rock'n'Roll'. Si te resistes a cantos de sirena rockera como 'Fill Your Head With Rock!', 'Baby Likes To Ride' o 'The Past Is Back (To Kick Your Ass!)' es que tienes más fuerza de voluntad que yo, te lo aseguro. Pero servidor, que es un blando, un pecador y un reincidente, no piensa cejar en su empeño por redimirse, así que pincharé de nuevo el disco de marras y a esperar que se obre el milagro.

viernes, 11 de enero de 2008

Chuck Klosterman


Si has visto el documental 'Metal, A Headbanger's Journey' seguro que te acuerdas de Chuck Klosterman y sus cachondas intervenciones. Y es que los dos minutos de gloria de protagoniza este gafapasta con pinta de indie empollón contiene perlas como su particular teoría del porqué Gene Simmons y Paul Stanley crearon KISS Army, o desvelar la causa última que llevó a los dos suicidas más famosos del Heavy Metal a volarse la tapa de los sesos tras escuchar 'Suicide Solution' de Ozzy (según Chuck, la clave reside en que, simplemente, los chavales no leyeron con atención el texto de la canción).

Pues resulta que este graciosillo con pinta de meapilas es el editor del magazine Spin y el artífice de unas cuantas novelas de temática rockera. Una de ellas, conocida por los lectores de la revista Rock Hard -dado que apareció reseñada en el número 2 de la misma-, es la inédita en España 'Fargo Rock City: A Heavy Metal Oddyssey in Rural Nörth Daköta'; y la que un servidor se ha leído recientemente: 'Pégate un tiro para sobrevivir' (Editorial Mondadori) o la crónica de un viaje de 6.557 millas que emprendió el autor para confeccionar un artículo cargado de mitología, morbo y muerte: '100 lugares donde murieron estrellas del Rock'.

En el libro, desgraciadamente, no se mencionan esas 100 localizaciones, pero sirva de ejemplo algunas de las que sí tienen presencia en sus páginas:
(INICIO DE SPOILER)
La mítica habitación número 100 del hotel Chelsea de New York, donde Sid Vicious supuestamente asesinó a su novia Nancy Spungen, no se puede ocupar actualmente porque no está disponible; desde hace unos cuantos años los dueños del inmueble la convirtieron en un apartamento. Así que no malgastéis vuestro tiempo si os pasáis por allí, ¿okey?

También podemos tomar una fotografía mental del lugar donde se estrelló en 1977 el avión de Lynyrd Skynyrd: una pequeña arboleda atravesada por un riachuelo en las inmediaciones de la sureña Magnolia. En dicho lugar, al parecer, todavía hay esparcidos restos del fuselaje del avión. El problema es que la zona cuenta entre su fauna con las llamadas serpientes boca de algodón, unos bichos que son la hostia de venenosos.

En West Warwick, localidad situada en Rhode Island, un incendio provocado por un fallo en la pirotecnia durante un show de Great White se llevó por delante 100 almas rockeras y los cimientos del Club Station. Hoy día, en el solar que antiguamente ocupaba el aparcamiento del club hay un centenar de cruces de madera de roble en homenaje a los caídos. La madera, curiosamente, formaba parte del escenario de la sala. Y hay más, la población al completo de West Warwick odia profundamente a Jack Russell, el vocalista de los White, a quien considera un cobarde y un hipócrita. Desde aquí, Jack, un consejo: no te acerques a West Warwick o acabarás -en el mejor de los casos- cubierto de alquitrán y plumas.
(FIN DEL SPOILER)

Y bien, no sigo porque os voy a destripar el libro y tampoco es plan. Ahora ya es cosa vuestra. Si preferís seguir el ejemplo culturizante de Fred Durst o Kid Rock, allá vosotros; si, por el contrario, lo leeis, ya sabéis, pasaros por aquí y dejad vuestras impresiones.

PD: Antes de marcharme, unos apuntes:

1) Ignoro si el artículo del que se habla en el libro se llegó a publicar en Spin o no. Si tú tienes constancia, por favor, deja un comentario confirmándolo. Aunque, en mi opinión, yo creo que esto del artículo no es más que una excusa, un McGuffin, para que Chuck desvaríe a lo largo de 300 páginas sobre los mil y un temas (porque, ya os aviso, no todo es Rock en 'Pégate un tiro para sobrevivir'; también hay amoríos, reflexiones, diálogos marcianos, teorías pasadas de rosca y pajas mentales al estilo 'Alta Fidelidad').

2) En su edición original el título del libro hace mención a un tema de Black Sabbath: 'Killing Yourself to Die'. En España, como no se tiene ni puta idea de música, la volvemos a cagar. Y además, tal y como se puede comprobar aquí abajo, en EEUU tienen mejor gusto a la hora de diseñar las portadas.

3) No sé porqué, pero no puedo evitar imaginarme una versión fílmica del libro. Sería algo así como una road-movie en blanco y negro al estilo Jim Jarmusch con algo de rockumentary de por medio. Suena a peñazo, ¿verdad? Seguro que una traslación al celuloide con ese patrón dormía hasta a las vacas... Y es que, aunque contemplar en pantalla grande todas esas míticas localizaciones se la pondría dura a más de uno, 90 minutos viéndole el careto al feo de Klosterman (o a un actor que se le pareciese) sería veneno para la taquilla.

jueves, 10 de enero de 2008

Spice & The RJ Band

Fue injusto acabar 2007 sin dedicarle unas líneas al nuevo proyecto en el que se ha enfrascado Spice (vocalista en los primeros discos de Spiritual Beggars y artífice de Kayser y The Mushroom River Band ), pero como nunca es tarde para enmendar un error, el primer post del año se lo adjudico a él. Pero éste no es el único traspiés que merece subsanarse, ni mucho menos. Los más veteranos recordaréis que de Kayser escribí un post hace un par de años a raíz de su disco de debut; lo que no hice fue hablaros de su continuación, un 'Frame The World... Hang It On The Wall' (2006) si no superior, sí altamente recomendable que, como suele sucederme en numerosas ocasiones, por falta de tiempo no ocupó su correspondiente espacio en este blog. A quienes no los conozcáis todavía, sólo puedo deciros que tenéis que haceros con esos dos discos cuanto antes. Me lo agradecereis si lo vuestro es el thrash metal pasado por el prisma de Black Sabbath.

Dicho esto, y corregido ese desliz, vuelvo al presente con Spice and The RJ Band, la primera aventura enteramente en solitario de este sueco barbudo amante de los sonidos setenteros. Y es que, a pesar de que en este 'The Will' nuestro protagonista se ha hecho acompañar de un par de viejos conocidos suyos (el baterista Bob Ruben y el bajista Johan, las iniciales de los cuales dan pie a al acrónimo RJ), según Spice éste es su disco más personal y en el que ha podido dar rienda suelta total a su creatividad. ¡Y vaya si se nota! Las influencias fluyen con absoluta libertad, a sus anchas, dando pie a temas en los que predomina la inspiración psicodélica y hard-rockera más encallecida, pero que también mira de soslayo al blues y al soul.

Y es que, por mucho que se pueda leer por ahí, en 'The Will' no hay stoner que valga; ni ecos de desierto, ni cuelgues instrumentales ni fuzz sobresaturado. Sí hay, como ya digo, muchas influencias, todas ellas tamizadas a través de una espesa nube de humo de aroma opiáceo. Un colocón digno de comuna hippie pero, ojo, con los pies firmemente plantados en el presente. Y es que, a diferencia de otros artistas que intentan por todos los medios recrear las producciones de antaño, Spice se decanta por un sonido más o menos moderno (escucha 'All I Know' y me darás la razón).

Me resulta casi imposible destacar unos temas sobre otros, pero si el tándem lisérgico 'Hold On' y 'The Will' (con un desarrollo instrumental que hará las delicias a los seguidores de Spiritual Beggars) no te dice nada, un medio tiempo inclasificable del calibre de 'Like A Rose' te deja frío como una piedra, o cañonazos de la potencia de 'Pick A Rose' o 'Fat Snakes And Robots' no te aceleran el pulso, mejor abandona el Rock y dedícate a coleccionar sellos.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Felices Fiestas


Brütal Legend

En 1992 Virgin Games publicó un videojuego para Amiga titulado 'Motörhead'. Creo que no llegó a editarse en España, pero por mediación de Marcelí, mi dealer informático de aquellos entonces, llegó a mis manos. El protagonista del juego, como es de suponer, era Lemmy, quien, armado con su inseparable Rickenbacker y su pareja de verrugas, se abría paso a través de las calles deshaciéndose de rapperos, rockers y pijos a base de hostiones y nubes tóxicas de aliento fétido. Si mal no recuerdo, la banda sonora no incluía ni 'Ace of Spades' ni nada parido por la banda del Sr. Kilmister, y su esquema de juego copiaba de forma descarada al de 'Double Dragon', pero incluía una serie de minijuegos (concurso de beber cerveza, entre otros) que le daba un toque de exquisitez (ejem) extra. No era nada del otro jueves, lo admito, pero controlar con el joystick un monigote con las facciones del cantante y bajista de los Motör ya era más que suficiente para mí. Años después llegaron las videoaventuras de Ozzy, KISS y Iron Maiden, pero el juego de 'Motörhead' fue el primero de estas características que servidor pudo disfrutar. Y eso no se olvida.

16 años después, y de la mano de Tim Schafer -gurú, colaborador de algunas de las mejores aventuras gráficas de la historia (las dos primeras partes de la saga 'Monkey Island') y creador de tantas otras ('Day of the Tentacle', 'Grim Fandango' y 'Psychonauts')-, un nuevo juego nos permite sumergirnos en el mundo de fantasía tolkiana, testosterona desatada y sexo de backstage del Heavy Metal. Su título: 'Brütal Legend'.

Quién hubiese imaginado que un roadie de Megadeth inspiraría un videojuego... Pero en ocasiones la realidad supera la ficción, y según asegura Schafer, su encuentro hace 15 años con ese personaje fue el embrión de ésta, su nueva criatura, un proyecto que verá la luz en algún momento de 2008 para las consolas Xbox360 y PS3.

'Brütal Legend' promete ser una aventura llena de acción en la que controlaremos a Eddie Riggs (¡más Maiden imposible!), el roadie de una banda de metal, a través de un mundo gobernado por demonios. Su objetivo: reclutar un ejército para liberar a los humanos esclavizados.

Si las imágenes adjuntas no te han puesto los dientes largos, el apartado musical seguro que sí lo consigue. Para empezar, la banda sonora estará compuesta por temas de Black Sabbath, KISS y Candlemass, a los que -entre otros- se sumarán Judas Priest, Zakk Wylde, Wolfmother y Dio, quienes grabarán temas totalmente inéditos para la ocasión. Y en el apartado de voces, nada más y nada menos que Jack Black haciéndose cargo del protagonista, y Rob Halford, Ronnie James Dio y Lemmy haciendo lo propio con varios de los personajes secundarios.

El pavo de la derecha es Tim Schafer. Al de la izquierda no hace falta presentarlo, ¿verdad?

Todos los tópicos del género, dosis extra de violencia cartoon, y un humor sanote pero bruto a más no poder. Al gusto de los metalheads, vaya. Aquí tenéis el trailer.

Y los más impacientes ya tienen una serie de artículos de merchandising para saciar su hambre.

¡Cómo molan las chapas!

Danko Jones

Escribiendo estas líneas me asalta una sensación de deja vu... No por nada el post que inauguró 2006 iba dedicado precisamente al Sr.Jones y al inminente lanzamiento de su cuarto álbum, el grandioso 'Sleep is the Enemy'. Dos años después, la historia se repite. Y es que el 25 de febrero se edita en España la quinta referencia del canadiense. Y lo hace con otro de esos poderosos títulos marca de la casa: 'Never Too Loud' (2008).

La portada, como veis, no es lo que se entiende por original (ahí están las carátulas de C.O.C. y Kingdom Come para corroborarlo); y muy posiblemente el contenido tampoco lo sea. ¡Pero a quién le importa!

La discográfica anuncia que éste es el disco más diversificado de su carrera, pero si al final resulta que lo único realmente novedoso de 'Never Too Loud' es ese cartón que se abre paso por la frente de nuestro protagonista, os prometo que con eso ya tengo suficiente.

Los once nuevos temas se han grabado en el Studio 606 de Los Angeles bajo la batuta del productor Nick Raskulinecz, y, puestos a repetirse, vuelve a contar con la colaboración de John Garcia, quien, junto al punk-rocker Pete Stahl (Scream, Wool, Goatsnake), interpreta el tema de corte stoner 'Forest For The Trees'. En su myspace ya se puede escuchar 'Code of the Road', la pieza que abre el disco y un rotundo puñetazo en los morros que hace presagiar -de nuevo- lo mejor.

Ah, y los tendremos de nuevo por aquí en dos fechas: el 18 de abril en Barcelona, y un día después en Madrid.

Tracklist:
1.Code Of The Road
2. City Streets
3. Still In High School
4. Take Me Home
5. Let's Get Undressed
6. King Of Magazines
7. Forest For The Trees
8. Your Tears, My Smile
9. Something Better
10. Ravenous
11. Never Too Loud

martes, 18 de diciembre de 2007

Fates Warning

Viernes 23 de Noviembre, Sala KGB (BCN)

No sé qué andabais haciendo vosotros entre 1988 y 1991, pero durante aquel período servidor anduvo entregándose a fondo a descubrir una serie de discos que contribuirían, en el futuro, a ampliar mis horizontes musicales. Por entonces mis gustos no iban más allá del metal más ortodoxo (Judas, Maiden, Accept), el sleaze angelino (Mötley, Ratt, Poison) y el thrash procedente de ambos lados del Atlántico (Metallica, Kreator, Anthrax); y la verdad sea dicha, con semejante menú de tres platos mi régimen de acordes y corcheas, además de equilibrado, me proporcionaba energía y emoción a raudales. Pero algunas cosas estaban a punto de cambiar. En breve, el grunge (y con él, los sonidos menos agresivos) reinaría en medio mundo, y cientos de bandas metálicas se verían arrastradas a tomar tres caminos: reconvertir sus planteamientos, desaparecer o mantenerse firmes y condenarse al ostracismo.

Pero no pretendo hablaros de la gran crisis del metal en los 90, sino de un fenómeno paralelo -mucho menos mediático, y un tanto anterior en el tiempo- que me condujo a probar nuevas alternativas sonoras. Y es que resulta que, poco antes de la fiebre que se propagó desde Seattle, introduje en mi dieta una serie de discos que, a mi juicio, me prepararon para encajar lo que, en breve, se nos vendría encima. Os hablo de obras como 'Perfect Symmetry' y 'Parallels' de Fates Warning, 'Gutter Ballet' y 'Streets: A Rock Opera' de Savatage, 'Operation: Mindcrime' y 'Empire' de Queensrÿche, 'Images and Words' de Dream Theater, 'Control And Resistance' de Watchtower y tantos y tantos otros. Masterpieces (algunas en clave prog, otras con el sinfonismo como bandera) que, por irónico que parezca (¿se os ocurren dos subgéneros más dispares entre sí?), me abrieron mentalmente al rock más introspectivo de bandas como Pearl Jam, Soundgarden, Alice in Chains y derivados. Aunque tampoco hagáis demasiado caso a esta descabellada teoría que se me acaba de ocurrir. Yo mismo dudo de la validez de esta supuesta conexión entre el mundo prog y el planeta grunge...

En cualquier caso, mi primer contacto con Fates Warning se produjo a mediados de los 80, a través de una cinta de cassette que me prestó un colega; concretamente una recopilación -con temas de Tankard, Fuck Off y varios secundones más- que incluía el tema 'Kyrie Eleison', perteneciente al disco 'The Spectre Within' (1985). Lo cierto es que no sé muy bien qué me llamó la atención de aquella canción, pero os aseguro que no fue el timbre de voz de su cantante, igual o más irritante que el del ex-Agent Steel John Cyriis, otro sujeto que posee el don de sacarme de mis casillas cada vez que abre la boca. Por aquel entonces las tareas vocales en los Warning corrían a cargo de John Arch, una especie de Mónica Naranjo en clave metálica (y a sus excesivos agudos me remito) que grabaría los tres primeros discos de la banda ('Night on Bröcken' de 1984, 'Awaken the Guardian' de 1986, y el arriba mencionado).

No pasó mucho tiempo hasta hacerme con unos cuantos discos de la banda. La primera vez, además, por partida doble: 'No Exit' (1988) y su debut, 'Night on Bröcken'. Dado mi problema con su vocalista es evidente que este último no cumplió mis expectativas (sonido demasiado deudor de Maiden y crispantes agudos del cantante), lo cual no impidió que, poco después, me agenciase su tercera entrega, 'Awaken the Guardian', con el cual -esta vez sí- puse definitivamente punto final a mi relación con el señor Arch (y es que, a pesar de que en este disco la banda hace gala de una personalidad propia bien definida, lejos de cualquier reminiscencia con la Doncella, la voz del fulano es superior a mis fuerzas). 'No Exit', en cambio, rebasó mis pronósticos más optimistas. Admito que, a día de hoy, es un disco que tengo muy abandonado, y soy consciente que los más jóvenes lo encontrarán ampliamente superado, pero en aquellos años significó un intenso soplo de aire fresco. No inventaban nada nuevo, eso seguro (los temas de veinte minutos divididos en varias partes ya habían sido ampliamente explotados por Pink Floyd o Rush en el pasado), pero, en el ámbito del metal underground, semejante grandilocuencia les convertía en pioneros. Y luego estaba la distintiva voz de Ray Alder, con un registro no apto para todos los paladares pero que, sin embargo, a mí siempre me ha parecido un gran cantante (sólo hay que pinchar las versiones que grabara de 'In Trance' de Scorpions o 'Beyond the Realms of Death' de Judas Priest para constatarlo).

Los siguientes títulos en llegar a mis manos fueron 'Perfect Symmetry' (1989) y 'Parallels' (1991), dos discos con los que cortaban por lo sano con la tralla acerada de sus anteriores obras para arrimarse a sonidos mucho más melódicos, limítrofes con el AOR más comercial. Dicho distanciamiento del heavy más primigenio quedó subrayado con la incorporación de un nuevo baterista, el inmenso Mark Zonder, quien, con sus complejos y precisos ritmos, además de aportar un toque progresivo realmente high-class, añadió cientos de matices al sonido global de la banda. De todo ello se desprende que estos dos trabajos sean, sin género de duda, las crestas de su cima creativa.

'Inside Out' (1994) y 'A Pleasant Shade of Gray' (1997) les seguirían de cerca en sus planteamientos, con otro derroche de genialidad y técnica difícil de superar. Pero en este tramo final de los 90 me sumerjo de lleno en el Universo Popular 1, y con dicha zambullida una oleada de nuevas bandas (o al menos novedosas para mis oídos) se instalan en mi equipo de música. Social Distortion, Monster Magnet, Turbonegro, Supersuckers, Toilet Boys, Zeke, Backyard Babies... Es hora de aparcar la ampulosidad y abrazar la inmediatez, los decibelios y la chispa rockera. A pesar de todo, a Fates Warning no les pierdo la pista. Paso olímpicamente de detenerme en sus siguientes discos, eso sí -el doble en directo 'Still Life' (1998) y 'Disconnected' (2000)-, pero al menos les sigo desde la distancia.

En noviembre de 2004, mientras me hallo aportando mi granito de arena en la revista This is Rock, me envían el promo de 'FWX', el décimo disco de estudio de Matheos, Alder & Co. No exagero si digo que aquéllo no hay por donde cogerlo. Terrible de verdad, lo juro. No quepo en mi asombro, así que me hago con 'Disconnected', su anterior referencia, para comprobar si el declive que muestran en su más reciente obra les viene de lejos o es algo completamente nuevo. Con desagrado certifico que el dique se secó con el cambio de milenio. Definitivamente, es el momento de dar carpetazo al sopor y el hastío que me provocan los Warning, y hacer borrón y cuenta nueva. Adiós, amigos.

Pero... ¡oh, sorpresa! La despedida no es definitiva. La noticia hace unos meses de su visita a suelo hispano me pilla totalmente desprevenido. '¿Qué hago: voy o no voy?' En un principio opto por pasar de ellos, pero el día antes del evento me da un calentón y cambio de opinión. 'Coño, ya sé que están en horas bajas, sí... ¡pero es que son Fates Warning! Lo mismo no se me presenta otra oportunidad en la vida'. Con este ultimátum grabado en la cabeza está claro por donde voy a salir: tengo que asistir a ese concierto. Aunque me duerma de aburrimiento...

El día D llega, y ahí estoy yo, en la Sala KGB, comprando el ticket en taquilla. 25 napos. Adiós mi dinero y que sea lo que Dio quiera. Me convenzo de que, aunque la banda se halla estancada y en horas bajas, como mínimo interpretarán un buen puñado de clásicos. Al fin y al cabo es la primera vez que pisan el país, así que qué menos que dar un repaso a sus principales composiciones. Y qué demonios, aunque no sea así, por fin podré ver de cerca a cinco músicos excepcionales que tantas alegrías me han dado en el pasado.

A los pocos minutos de iniciarse el show comprendo porqué Fates Warning siempre fueron unos secundones: les falta carisma, entrega y saber estar. O, dicho en plata, son unos sosos de cojones. El único que se salva de la quema es el bajista Joey Vera (auténtico clon de Angelo Moore de Fishbone), a quien de vez en cuando se le iba la pinza de forma muy saludable. ¿El resto de miembros? Mal, muy mal. Matheos parecía estar disecado, Aresti con cara de susto, y Ray Alder con escasísima presencia escénica. Desgraciadamente esa actitud duró hasta el final del concierto, 90 minutos más tarde. Pero ése no fue el único factor mejorable: el sonido fue pobre, y el set-list dejó fuera muchas piezas imprescindibles, cediendo su lugar a soporíferos temas actuales. Lo único positivo: al ser su última fecha de la gira, nos regalaron un par de temas adicionales en los bises. Algo es algo, pero supo a poco.