martes, 12 de agosto de 2008

Exodus + 3 Inches Of Blood

Lunes 11 de Agosto, Sala Apolo (2), Barcelona

Todavía recuerdo el día -allá por 1986/87- en que mi hermano y yo salimos de compras y servidor se agenció 'Animal House', el debut en solitario de Udo Dirkschneider, y mi hermano -totalmente a ciegas- 'Pleasures Of The Flesh' de Exodus. Una vez en casa, y tras un par de escuchas de cada vinilo, empezamos a conjeturar cual de los dos discos era mejor. Mi hermano defendía su adquisición, y yo, lógicamente, hacía lo propio con la mía. Pero, meses después (y fraternales rivalidades al margen), el veredicto era unánime: el quinteto yankee se imponía sobre los teutones. Y es que, sin despreciar el trabajo del canijo germano, los de Bay Area habían grabado una obra maestra del thrash metal. Los psicóticos solos de Rick Hunolt y Gary Holt, los gruñidos de Steve Souza y sus inconfundibles melodías vocales, la pegada cavernícola de Tom Hunting a la batería,... Todo de lo más bruto. Y de las canciones ya no digo nada. 'Deranged', 'Parasite', 'Brain Dead', 'Pleasures Of The Flesh', 'Seeds Of Hate', 'Choose Your Weapon'... ¡Demasiada caña para el cuerpo!

Ha llovido mucho desde aquéllo, y los años y los excesos les han pasado demasiadas facturas: drásticos cambios de formación, largas temporadas de silencio, bajón en sus últimos discos (de calidad, que no de tralla), ... Pero ahí siguen Gary Holt y Tom Hunting, dejándose la piel en escena. Lástima que su actual repertorio de directo deje de lado el material que grabaran con Souza. A excepción de 'Toxic Waltz' y 'Blacklist', el resto del setlist se basa en su ópera prima, 'Bonded By Blood', y sus dos últimas entregas, demasiado crudas para mi gusto.

El poder de convocatoria de Exodus ha mermado desde los días en que no era raro ver bandas de thrash en la MTV, es cierto, pero la respuesta que, a día de hoy, reciben de sus fans no guarda proporción con el número de tickets vendidos. Sin ir más lejos, éste fue el ambiente que se vivió anoche en la sala pequeña de Apolo. Totalmente demencial.

Fueron 90 intensos minutos de moshing, headbanging y circle pits, y apuesto que más de un asistente se fue a la cama calentito. Lesiones, traumatismos, contusiones, moratones,... Y, mientras, la banda incitando al caos desde el escenario. ¡A eso se le llama atentar contra la salud pública!

Como muestra de su brutalidad aquí os dejo un clip (con llave de pressing incluída):



No me olvidaré de los teloneros, los canadienses 3 Inches Of Blood. Sin ser santo de mi devoción, su actuación me pareció de lo más entretenida; e incluso me hicieron soltar unos cuantos berridos con su himno ultrametálico 'Deadly Sinners'.


¡Por el poder de Greyskull!

viernes, 8 de agosto de 2008

Guitar Hero: Aerosmith

El año pasado, más o menos por estas fechas, le dediqué una entrada a la saga de videojuegos que más ha hecho por el Rock'n'Roll hablando de sus virtudes fisioterapéuticas, de su capacidad adictiva y bla, bla, bla... Bien, doce meses después, quien aquí suscribe finalmente ha sucumbido a tamaña insensatez y se ha agenciado para su vetusta PS2 el pack 'GuitarHero: Aerosmith', que, además del juego, incluye ¡dos mandos de guitarra! Despídanse, pues, del onanismo en solitario, y den la bienvenida a la Era de las partidas en pareja en las que poder cooperar, medir habilidades o, incluso, declararse una Guerra de Guitarras, un combate a firstblood en el que todo vale para intentar desestabilizar a tu contrincante (desde romperle una cuerda a sobrecargarle el amplificador).
'Guitar Hero: Aerosmith' repite las pautas marcadas por 'GH3', con idénticas opciones y mecanismos de simulación, pero a nivel gráfico supera a su modelo original gracias a unas logradísimas reproducciones faciales de los Toxic Twins y un espectacular realismo en los movimientos, que dan la sensación de estar viendo en vivo y en directo a los auténticos Aerosmith. El juego, además, repasa la trayectoria de la banda partiendo de sus primeros conciertos en fiestas de instituto hasta cubrir sus más recientes actuaciones en la antigua Unión Soviética, visitando a su paso las salas y auditorios (con cuidados escenarios cargados de piezas móbiles) que han marcado su carrera. Incluso seremos testigos de su show a medias con ¡Run DMC!
Pero la mayor sorpresa reside en el repertorio seleccionado, muy alejado del típico greatest hits. Un repaso a la lista de canciones ('Make It', 'Uncle Salty', 'Rats In The Cellar', Draw The Line',...) parece confirmar que los de Boston se han volcado en promocionar su material más primigenio, dando cancha, sobretodo, a 'Rocks', 'Toys In The Attic' y su ópera prima. No olvidan los clásicos de sus últimos 20 años, faltaría más, pero los dosifican prácticamente con cuentagotas. Así, de 'Permanent Vacation' en adelante sólo se incluye un tema por disco. ¿Incomprensible? Quizás, aunque no es menos cierto que con tanto recopilatorio, tanto live album, y tanta cesión para bandas sonoras, algunas de sus canciones han sido sobreexpuestas hasta la nausea. Y bien, no negaré que me hubiese hecho ilusión puntear temas como 'Crazy', 'Crying', 'Dude (Looks Like A Lady)' y tantísimos otros, pero tal vez sea mejor así; demasiado daño han hecho ya cosas como 'I Don't Want To Miss A Thing' o toda la purria contenida en 'Just Push Play'.
Ahora sólo nos queda esperar a que su próximo disco rockee tanto como su juego. De momento, el título que han anunciado, 'Priapism', promete muchísimo. Ojalá se hayan chutado unas buenas dosis de Viagra y consigan ponérnosla dura. Like a rock!

miércoles, 6 de agosto de 2008

The Atomic Bitchwax

¡Seguimos Para Bingo!

Hacía tiempo que no se dejaban caer por aquí los Atomic. Los más veteranos tal vez recordéis que fueron ellos de los primeros en aparecer por el blog, y desde entonces, a excepción de la crónica de su actuación hace unos años en la sala Mephisto, no había vuelto a sacar a relucir su nombre. Y de manera totalmente injustificada, la verdad, dado que posteriormente editaron el recomendable 'Box-riff' (2006), un álbum grabado en directo que se complementaba con varios descartes de estudio.

Pues bien, dos años más tarde, y con un nuevo lanzamiento bajo el brazo (el sexto si tenemos en cuenta el EP 'Spit Blood'), TAB continúan transitando la senda que abrieran en '3' (2005) ; y lo hacen de forma harto consciente, todo sea dicho. Ya el propio título, '4', hace patente su afán continuista. Así que, si estás a la búsqueda del próximo eslabón en la evolución del Rock, mucho me temo que la propuesta de Chris Kosnik y los suyos no colmará tus expectativas. Libres de cualquier pretensión, el trío permanece anclado en su fórmula Stoner+Hard Rock 70's, y a la vista está que lo suyo no pasa por innovar, fusionar o experimentar con los esquemas del género. Aquí no hay ansias de ruptura o ínfulas de inmortalidad; simplemente ganas de divertirse y voluntad por componer buenas canciones.

Y de éstas hay un buen puñado en '4'. Si gustas de los temas instrumentales, 'Giant' y 'Super Computer' son un buen cebo al que hincarle el diente; las contagiosas 'Daisy Chain', 'Revival' y 'Don't Do It' no te harán soltar el anzuelo por más que lo intentes, y la versión de 'Astronomy Domine' de Pink Floyd te mantendrá sujeto al sedal hasta el final. En resumen, un disco irresistible para picar que demuestra que las viejas recetas siguen dando de sí. Y que sea por muchos años. A ver si para un hipotético '13' los muchachos siguen en sus... ejem, trece.

martes, 5 de agosto de 2008

Kobetasonik

Sábado 21 de junio, Bilbao

Bueno, bueno, bueeeno... ya está bien la broma. Debería haber escrito esta crónica a las pocas horas de mi regreso (¡malditas lagunas de memoria!), pero soy como la cigarra: planifico poco y doy margen a la improvisación. Y, precisamente, siguiendo esa máxima es como surgió mi escapada al Kobetasonik. Sin preparativos previos, sin alojamiento, sin ticket de acceso al recinto... Tan sólo la determinación de ver cumplido un sueño: volver a ver a KISS en directo. Y es que fue ver el careto de Paul Stanley en la portada del número 21 de Rock Hard ¡y se me cruzaron los cables!
Aunque, en honor a la verdad, la chispa de mi calentón ya se había prendido previamente; en concreto, un mes antes del evento. Por entonces mi intención era asistir también a la jornada del viernes (ni Judas Priest ni Cavalera Conspiracy, mi prioridad number one ese día era Airbourne), así que lo primero era agenciarse una cama en la que poder reposar los huesos. No hubo manera. Y eso que puse todo mi empeño. Tras 45 llamadas telefónicas (a hostales, albergues y pensiones de Bilbao y Barakaldo, las opciones más económicas) mis ansias se quedaban en (aparente) punto muerto.

Pero a lo que iba... El viernes 20 de junio me dio el arrebato (irreprimible) y a la mañana del día siguiente pillé carretera y manta. Por delante me esperaban 7 horas tras el volante, pero, a pesar de mi odio a la conducción, la idea de vivir de cerca la segunda jornada del festival me empujó a continuar el trayecto.

En cuanto llegué a Bilbao, y viendo la hora que era, supe de antemano que me había perdido a Tigertailz, Latzen y Death Angel. ¡Putadón! Las dos primeras bandas no son de las que me quitan el sueño (aunque confieso que el 'Berzerk' de Tigertailz me gustaba bastante en la época), pero el concierto de los asiáticos me despertaba poderosamente la curiosidad. Su último disco está lejos -en cuanto a fiereza y nervio- de su anterior 'The Art Of Dying', pero les tenía ganas. Aunque, quién sabe, tal vez me hubiesen decepcionado... Hace un par de semanas me puse el dvd que acompaña a la edición limitada de 'Killing Season', y la verdad es que el concierto allí contenido (registrado en la localidad francesa de Estrasburgo en 2003) me dejó bastante frío. Quizás en el Kobeta estuvieron mejor, no sé.

Mi primera impresión al entrar en el recinto fue constatar la amplia distancia que separaba los dos escenarios; insalvable si se pretendía ver los shows desde el primer segundo en las primeras filas. No superaba por mucho el centenar de metros, pero dado que los conciertos prácticamente se solapaban (en cuanto acababa uno, empezaba otro), cubrir el trecho que mediaba entre ellos se convertía en un handicap.

Lo segundo que me llamó la atención fue la buena calidad del sonido. Cuando llegué hacía rato que Obituary habían comenzado su set en el escenario pequeño, y no podían sonar mejor, la verdad. Como ya dije hace unos meses en este mismo lugar Obituary me cargan bastante, pero los veinte minutos que presencié no me desagradaron en absoluto. Más compactos que el hormigón.

A continuación llegó el turno de Arch Enemy en el escenario principal. Poco puedo decir. Su último lanzamiento, 'Rise Of The Tyrant', me entretuvo durante un par de días, pero desde entonces el disco ocupa el lugar que merece: el fondo del armario. Y en directo mi veredicto es el mismo. Ni su puesta en escena ni la rubia que los capitanea me ponen en absoluto, así que, a los 15 minutos de actuación, me alejé del tumulto para echar un vistazo por las instalaciones.

Los siguientes nombres del cartel nos emplazaban en el escenario secundario, lo cual, por una parte, evitó desplazamientos, pero, por otra, se tradujo en la primera espera larga de la jornada. No importa, se vio compensada con creces. Y es que, tras la charlotada escenificada por Brujeria, llegó el turno de (esto son palabras mayores, señores) Tesla. Pletóricos musicalmente y muy dinámicos sobre las tablas (incluso Brian Wheat tuvo una presencia destacada), bordaron LA mejor actuación del festival. Fueron sólo 10 canciones, pero cuando se interpretan por este orden 'Cumin' Atcha Live', 'Into The Now', 'Gettin' Better', 'Little Suzi', 'Signs', 'Love Song', 'Hang Tough', 'Heavens Trail (No Way Out)', 'Edison's Medicine' y 'Modern Day Cowboy' nada puede fallar. No sólo dejaron buen sabor de boca si no que al despedirse nos pusieron la miel en los labios prometiendo nuevo disco para verano de 2009, y, por consiguiente, nueva gira por España. ¡Ya puede temblar Apolo!

Le llegaba el turno a Michael Schenker (con Gary Barden y Chris Glen) en el escenario grande. Escasa atención les presté, seré sincero, ocupado como estaba socializando y arramblando con todo el alcohol que se me ponía por delante. Otra vez será, supongo, aunque no puedo evitar maldecirme un poco por ello. Ante mis narices tuve al 75% de la formación que grabó algunos de los mejores discos del colérico guitarrista, y yo a mi bola... Por cierto, qué grande me parece 'City Lights' de su última entrega conjunta, 'In The Midst Of Beauty'; no puedo sacármela de la cabeza.

Al finalizar MSG me vi en una disyuntiva: ¿moverme hasta el escenario pequeño para presenciar a Europe o guardar sitio en el grande para poder disfrutar de cerca a KISS? Sin mucha dilación opté por la segunda alternativa. Antes de que las cuatro criaturas de la noche tomasen el escenario Ronnie y los suyos todavía tenían que cumplir su parte, pero a aquellas horas el recinto presentaba un lleno tan considerable que abandonar por un minuto la plaza significaba perderla de manera definitiva. Afortunadamente la organización fue consciente de este hecho, amenizándonos la espera proyectando en las pantallas laterales parte de la enérgica actuación de los suecos (sin sonido, eso sí).

Muy avanzadas las 22 horas hizo su aparición DIO. Tan bien conservado como su mano derecha Rudy Sarzo, el sempiterno cantante interpretó de forma impecable clásicos de su etapa en solitario y de sus días con Rainbow en un set que nos deparó alguna que otra sorpresa (recuperó la olvidadísima 'Rock'n'Roll Children'!). Los únicos lastres fueron unos tempranos (y cansinos) solos de guitarra y batería, completamente fuera de lugar en un recital enmarcado en un festival. Lástima, porque si hablamos de su magnética voz sigue tan incólume al paso del tiempo como siempre. Realmente increíble.

Y en este punto dio comienzo el calvario. Como en la mítica escena de 'Terroríficamente Muertos', las manecillas del reloj invirtieron su avance natural, discurriendo en sentido contrario. Los minutos pasaban, y pasaban, y pasaban.... Aunque dudo mucho que en el otro escenario las cosas fuesen mejor, estando actuando los insoportables Blind Guardian (sí, lo confieso, años atrás servidor compraba sus discos, pero esa etapa oscura quedó muy, muy atrás).

Por fin, para sorpresa de los KISSmaníacos allí presentes comienzan a oirse las primeras notas del 'Won't Get Fooled Again' de The Who (que sonó íntegro), y a continuación, las míticas palabras de bienvenida que preceden a la salida de The Hottest Band in the World. Cae el telón y ¡boom!, ¡flash!, ¡pum! Se desata la KISStería.
A esas horas ya no tenía el cuerpo, las ganas ni el espacio (despachurrado como estaba) para apuntar el setlist de turno, pero, a grosso modo, en la primera parte del show repasaron 'Alive!' (pasando por alto 'Firehouse', entre otras) para, en la segunda, centrarse en éxitos de sus etapas 70 y 80: 'I Was Made For Lovin' You', 'I Love It Loud', 'Lick It Up', 'Love Gun', 'Detroit Rock City'...

Paul se entregó a fondo a pesar de lo mayor que está (verle sudando la gota al pasarse la guitarra a través de las piernas fue sintomático) mientras un acomodado Gene Simmons delegaba labores en su socio de toda la vida, limitándose a sus gimmicks de escupefuego y vampiro volador; Eric Singer osó (o, mejor dicho, le fue permitido) cantar un par de temas (creo que 'Nothing To Loose' y 'Black Diamond'); y el bueno de Tommy Thayer, uno de los hombres más odiados del planeta según un puñado de nostálgicos anquilosados, suplió su carencia de personalidad y carisma imitando las poses de Frehley y clavando todas sus partes de guitarra (algo tampoco demasiado difícil, para qué nos vamos a engañar; los solos de KISS no son los de Judas Priest).

Murallas de amplificadores, llamaradas, columnas de humo, lluvia de confetti, fuegos artificiales... ¿Quién da más?
En general, y pese a puntuales momentos de emoción, esa noche KISS no consiguieron entusiasmarme del todo. Quizás el factor sorpresa haya caducado, quién sabe... aunque yo prefiero achacarlo a la fatiga. Sólo espero que en el futuro se presenten otras crazy, crazy nights para rebatir esa agridulce sensación. Como consuelo, las últimas palabras de Paul al despedirse fueron 'see you next year'. Sniff, todavía resuenan en mi cabeza.

PD: No me gustaría acabar esta crónica sin enviar un mensaje a los directivos de Font Vella: 'Señores, los años también pesan. ¡Y mucho! Se lo puedo asegurar.' Apenas 5 ó 6 años atrás me hubiese quedado a ver a Saxon, pero uno ya no está para estos trotes. C'est la vie.

viernes, 1 de agosto de 2008

Michale Graves

Si alguna vez tuviste en consideración los discos 'American Psycho' (1997) y 'Famous Monsters' (1999) de Misfits es muy posible que, desde entonces, te hayas preguntado qué fue del joven vocalista que sustituyó al hidrocarburado Glenn Danzig, ¿cierto? Pues bien, tras su marcha de la banda más cavalera del punk-rock, el protagonista de este post, el pequeño Michale Graves, no abandonó el mundo de la música. Ni mucho menos.


Tras varios proyectos fallidos (Graves, Gotham Road), en 2005 inició su andadura propiamente en solitario, firmando 'Punk Rock Is Dead', un debut que, en honor a la verdad, no mostraba una ruptura con su pasado Misfit, sino más bien todo lo contrario. En los últimos años, a aquél le han seguido 'Return To Earth' (2006) y varios volúmenes compilatorios editados bajo el título genérico de 'Demos and Live Cuts', sólo disponibles a través de su web.

Actualmente, habiéndose labrado un nombre en la escena punk más underground de Norteamérica, Michale se ha convertido en un artista de culto. Muy a pequeña escala, eso sí, pero con el suficiente poder de convocatoria como para mantenerse en la carretera durante meses. Ya sea rasgando su guitarra a solas o acompañado de una banda, el hábitat natural de Graves son los clubs menos populares del condado, donde se le puede encontrar aullando a la luna -bien como shock-rocker de ultratumba, bien como storyteller- sus fábulas del Bien y del Mal.

Y ha sido en esta segunda faceta suya, mucho más reposada, con la que el año pasado registró su último disco, un 'Illusions' que viene firmado a medias con Edmon Echols, quien, como recordaréis, es uno de los sentenciados en el caso conocido como The Three Memphis West (podéis leer un artículo aquí).

Al parecer, el origen de tan singular alianza se remonta a principios de 2006, cuando Graves se embarcó en una gira de apoyo a los acusados que, además, tenía como objeto promocionar 'Almost Home', un libro de poesía que acababa de publicar Echols. Fruto de esa asociación surgió la oportunidad de musicar algunos de sus poemas, concretamente cinco: 'Frostbite', 'Wormwood', 'Nothing', '1000 Cracks of Daylight' y 'Silent Partner', todos ellos de marcado carácter intimista. Teniendo en cuenta que 'Illusions' cuenta con 15 cortes, tal vez lo más honesto hubiese sido publicar esos 5 temas reuniéndolos en un EP y no acompañando 10 cortes que poco o nada tienen que ver con esta iniciativa. En cualquier caso, de esa decena de temas extra hay algunos que no tienen desperdicio. Es el caso de 'Almost Home', una composición propia de Graves, de las versiones acústicas de antiguas composiciones del ex-Misfit como 'Teenage Monster' o 'Dig Up Her Bones', o la toma en directo de 'Crying on Saturday Night', una balada que, de haberse compuesto hace 50 años, sería considerada a día de hoy un estándar clásico.

No negaré que el disco resulta un tanto errático, sin una línea muy clara por la que discurrir, y que el sonido no es todo lo pulido que podría esperarse, pero lo que pierde en coherencia interna lo gana en excepcionalidad. Estamos, pues, ante una auténtica rareza.

martes, 29 de julio de 2008

Reverend Horton Heat

Loco Gringos Like A Party

¡Qué bien sientan las vacaciones, Dios! Una semanita de relax lejos del ruido del vecino de arriba, de la elevada humedad relativa del litoral catalán, y de las mismas cuatro paredes. Pero, como todo lo bueno, se acabó. Vuelvo a tener a mano una conexión a internet para dar rienda suelta a mis historias. Y la que más de cerca me ha tocado ha sido perderme una de las giras más esperadas por un servidor, de ésas que te oxigenan para todo el verano. Y no, no me refiero a la protagonizada por el momia de Coverdale y sus secuaces, que a éstos ya los tengo vistos, sino a la que, de forma casi paralela, han llevado a cabo el Reverendo Jim Heath y su inseparable Jimbo por nuestro país (Barcelona el pasado 24 y Cazorla al día siguiente).

Para mi desgracia no estoy en posesión del don de la ubicuidad, por lo que me ha resultado imposible desdoblarme con el fin de estar presente a su paso por Barcelona. Una pena. Y es que lo mío con Reverend Horton Heat es de lo más esquivo. Cada vez que han aterrizado en España algo me ha impedido acudir a sus recitales. Sin embargo, a la vista de la sección 'tour dates' de su página web, mi pesar podría haber sido mayor. Y es que resulta que apenas un mes atrás, en su gira estadounidense, los Reverend formaban parte de un triple cartel más caliente que los sandwichs de Private: nada más y nada menos que ocupando plaza entre Nashville Pussy y Supersuckers. Para que luego digan que el Sueño Americano está muerto.

Hubiese sido muy grande presenciar en vivo y en directo su particular mezcolanza de country, rockabilly y psychobilly. Estos días he estado sumergido en su trilogía 'Spend A Night In The Box', 'Lucky 7' y 'Revival', y, como siempre, la sensación ha sido la de estar en el epicentro de una fiesta desenfrenada. Ahora que este año The Rev se ha descolgado con un disco en solitario es posible que tardemos en ver publicado un nuevo álbum de RHH. Mientrastanto, y hasta que llegue ese día, iré haciendo tiempo agitando las cocteleras. Cheers!

viernes, 18 de julio de 2008

Camisetas Viejas

Life After Death

"Es de piel de serpiente, y para mí es un símbolo de mi individualidad y de mi fe en la libertad personal" (Saylor Ripley en 'Corazón Salvaje')

Servidor jamás tuvo una chupa tan molona como la que lucía Nick Cage en el film de David Lynch (ni como Brando en 'Piel de serpiente', qué diablos), pero, a falta de una prenda similar, también acabé atribuyendo propiedades identificatorias a otra pieza de nuestra indumentaria habitual: la camiseta estampada.

Corría el año 1985 y mi primera t-shirt (rockera, se entiende) llevaba grabada la portada del single 'The Trooper' de Iron Maiden. No recuerdo cuántas veces la vestí, ni qué fue de ella exactamente; supongo que acabaría sufriendo el destino de todo viejo harapo: ser despedazado en aras de la limpieza doméstica. Y es que, mal que les pese a algunos románticos encallecidos, el ciclo de la vida de una camiseta termina así, con un manojo de trapos.

Es duro, lo sé, pero siempre llega el momento de dar el adiós definitivo. ¡Ya no puedes seguir guardando ese guiñapo en el armario! Imagina que un día la poli lleva a cabo un registro en tu domicilio. Madre mía, qué vergüenza, ni en los mercadillos ambulantes hay tanta purria. Y sí, soy consciente de los vínculos afectivos que te unen a esos pedazos de tela, que deshacerse de ellos resulta traumático, que su valor sentimental no se compra con dinero, que te devuelven recuerdos de juventud, pero piensa que, después de todo, tus camisetas seguirán -de alguna forma- estando ahí contigo mientras limpias de polvo, ácaros y pelusas el mobiliario de tu casa.
Para que sirva de ejemplo, ayer mismo procedí a realizarle la autopsia a un pingajo que estaba pidiendo la jubilación a gritos. Era, como veis más abajo, un modelo de Pantera, promocional para más señas, que no-sé-cómo me consiguió mi hermano al poco de salir a la luz su disco 'The Great Southern Trendkill'. Pues bien, ni corto ni perezoso me dispuse a documentar gráficamente su tránsito a la otra vida. ¿De qué manera? Pues en el modo censor-franquista: a tijeretazo limpio.

Con pulso firme, sin remordimientos, sin echar la vista atrás, como el asesino de un giallo, procedí a clavar las afiladas hojas en el paño. ¡Ris, ras! Listo. Creedme que lo más difícil fue sostener la cámara con una mano mientras con la otra asía las tijeras. ¡Adiós, señor pingo! ¡Hola, señor trapo!
Si, a pesar de lo visto, tú no te ves con el valor de realizar actos tan crueles y viles como éste, no te amedrentes. Afortunadamente , ahora está de moda el rollo vintage, así que llevar una camiseta descolorida y apolillada puede hacer de ti un individuo de lo más in. No era así una década atrás, os lo aseguro; por entonces los vecinos de tu rellano te hubiesen acribillado con la mirada, como a un vagabundo andrajoso. Son las ventajas de vivir en un mundo trash.

jueves, 17 de julio de 2008

Ross The Boss

¡Échate a un lado, Bruce!

No sé qué mosca le habrá picado al viejo Ross pero, tras una larga temporada inmerso en el punk rock, su vuelta al ruedo metálico me ha pillado completamente por sorpresa. Quien sabe, tal vez haya querido conmemorar el vigésimo aniversario de la edición de 'Kings Of Metal', su último disco junto a Joey DeMaio, Eric Adams y Scott Columbus. Da lo mismo, Ross is back! Y lo hace, además, orgulloso, colocando en portada un águila (¿el mismo del álbum 'Battle Hymns'?) y firmando con su nombre, que aparece bien grande. El título, 'New Metal Leader', tampoco se queda atrás, dejando muy claros cuales son los preceptos de su primera grabación en solitario: metal, metal y más metal. Y del bueno, debo decir. Ojalá sus ex-compañeros tomen nota, porque el nivel de las composiciones de este trabajo raya muy alto, a kilómetros por encima de lo que nos tienen acostumbrados Manowar desde hace ya demasiados años (lo último digno que registraron lleva el nombre de 'Louder Than Hell' y data ¡¡de 1996!!). Sin lugar a dudas, si para ‘New Metal Leader’ Ross se hubiese acompañado de Adams y DiMaio estaríamos hablando del lanzamiento de Metal del año; y es que, a excepción de unos pocos cortes, pocas diferencias encontramos respecto al material típicamente Manowar. Un sonido muy similar -sin la omnipresencia del bajo, claro está-, un tono entre lo épico y lo solemne, y unos textos cargados de bloods, gods, fights & kills. Esto sí es Viking Metal y no la mierda de hoy en día.

En octubre nuestro hombre -formando parte de The Dictators- estará girando por la Península. Sería grande que Manitoba y Shernoff le diesen la oportunidad a Ross de hacer doblete cada noche, tocando como banda suporter. Lo que daría por escuchar durante media hora 'I Got The Right', 'Constantines Sword' y algún que otro himno del Hombre de Guerra... y volver a verle ataviado con taparrabos, cómo no. Seguro que la mitad de los punk-rockers asistentes alzaba los brazos en cruz ante semejante demostración metálica.

Ahora que en el mundillo rockero sólo se habla del dichoso Springsteen, se agradece que Boss salga a la palestra de nuevo; porque, no te equivoques, por lo que a mí respecta, yo sólo reconozco a un jefe en todo este tinglado. Y lleva por nombre Ross, Ross the Boss.

martes, 15 de julio de 2008

Michael Kiske

El Salman Rushdie del Power Metal Germano

Cuando pienso en Michael Kiske (y juro que eso sólo ocurre cuando en mi iPod suena su última obra) no puedo evitar acordarme de todos aquellos directores y actores de cine americano (demasiados para nombrarlos aquí y ahora) que, valiéndose de una polivalencia inusual para creadores de otras áreas artísticas, alternan con total libertad proyectos puramente alimenticios con obras de carácter más personal. Y lo hacen, además, sin que público ni (parte de la) crítica les reproche nunca nada al respecto. Un privilegio impensable cuando hablamos de música Rock, y más concretamente de Heavy Metal, género en el que proliferan auténticos defensores de la fe dispuestos a alzarse en armas ante cualquier atisbo de impureza.

Alguien que ha sido (y sigue siendo) víctima de este espíritu intransigente es, precisamente, el protagonista de hoy (para los despistados, el ex-vocalista de Helloween en sus años de gloria), quien, debido a sus incursiones musicales en estilos ajenos al Metal y a la denuncia de las restricciones que ese mismo estilo le impone, ha pagado con la incomprensión y el ostracismo en el mejor de los casos, cuando no con el rechazo y el insulto por parte de sus antiguos fans. Sin embargo, y pese a esta persecución, Kiske sigue cultivando a día de hoy su amor por el Metal a través de colaboraciones (Revolution Renaissance, Avantasia) y aventuras paralelas (Place Vendome); maniobras, por otro lado, que, a ojos de sus detractores más incrédulos, tienen poco de veraz y mucho de interés monetario, devaluándose en simples artimañas cuya finalidad es retener a los pocos fans que todavía le apoyan.

Sea como sea, en el presente 2008 Michael Kiske firma un disco, 'Past In Different Ways', para el que, además de incluir una pieza inédita, ha regrabado en clave acústica una decena de temas de sus tiempos con Helloween, y, qué queréis que os diga, suenan de maravilla. Algunos ('Your Turn', 'Longing', 'In The Night'), la verdad, apenas muestran cambios significativos si los comparamos con sus versiones originarias, pero en cambio otros ('We Got The Right', 'I Believe', 'Kids Of The Century', 'Going Home') han experimentado un giro tan drástico que, a veinte años de su concepción, han recuperado toda la frescura que los hiciera célebres.

Sé que puedo sonar como el abogado del diablo, pero decirles a todos esos metal-heads que se la tienen jurada y a todos aquellos que todavía le consideran un don nadie, que presten atención al disco y juzguen por ellos mismos. Y si vuestros prejuicios no os dejan disfrutar la experiencia, cerrad los ojos, haced el esfuerzo de imaginar que detrás de esa voz y esas canciones no está Michael Kiske, y descubrid diez (más una) canciones de muy alto nivel.

jueves, 10 de julio de 2008

Atticus Clothing Vs Death Records

Hace unos días, atraído por su reportaje central, me hice con la revista Rockzone, la publicación hermana de Rock Hard. Cual fue mi sorpresa al pasar la página correspondiente a la portada y encontrarme un anuncio con la imagen del cantante de Sick Of It All. El anunciante: Atticus Clothing. Su imagen de marca: la que veis aquí abajo.

Nada especial, diréis. Pues no. Coincide que uno de mis films fetiche es 'El Fantasma Del Paraíso' (1974), una peculiar adaptación de la novela 'Fausto' a cargo de Brian DePalma quien, ni corto ni perezoso, trasladó la acción a los escenarios y camerinos del mundo del Glam Rock. Pues bien, resulta que en tan magna cinta se hace mención a un sello discográfico (lógicamente ficticio), cuyo logo no es otro que el de un gorrión patas arriba.

Como se puede comprobar el concepto es exactamente el mismo, con la única salvedad que el pájaro de Atticus, tieso como un palo, da la impresión de estar todavía más muerto a tenor de la extrema rigidez que presenta. Menudencias al margen, no hay duda que, en el momento de escoger la imagen de su línea de ropa, los directivos de Atticus no andaban muy sobrados de inspiración. Eso, o 'El Fantasma Del Paraíso' también se encuentra entre sus películas de cabecera y se rindieron al homenaje...

domingo, 6 de julio de 2008

Ryder Robinson

De Casta Le Viene Al Galgo (U Otro Post De Frivolidades Veraniegas)

¿Que quién es este tal Ryder, te preguntarás? Pues no es otro que el fruto del amor entre Chris Robinson, el vocalista de los Black Crowes, y Kate Hudson, la protagonista de 'Almost Famous'; un matrimonio que, como sabrán los/las más chismosos/as del lugar, se disolvió hace ya un tiempo por desavenencias conyugales, o, lo que es lo mismo, por la clásica incompatibilidad sexual entre marido y mujer (al parecer la pizpireta actriz alegó como motivo de divorcio el hecho de que su rockero esposo es un obseso del sexo que la requería día sí día también para ciertas labores maritales, ésas que se llevan a cabo normalmente en postura horizontal).

Pues bien, el pequeño Ryder, que actualmente cuenta cuatro años, no se ha convertido en noticia precisamente por intentar perpetuar la labor artística de sus progenitores, sino por seguir a tan tierna edad los pasos de su padre en cuanto a materia carnal. Y es que, al parecer, el precoz renacuajo, que apenas levanta dos palmos del suelo, lleva hasta sus últimas consecuencias la célebre frase 'culo veo, culo quiero'. Por lo visto, o así nos lo cuenta una revista nacional dedicada a la cinematografía (y a ese otro arte, el del chismorreo inverosímil e inaudito), al nieto de Kurt Russell y Goldie Hawn le tiran más dos tetas que dos carretas. Y no exclusivamente las de su madre, las cuales ya tiene demasiado vistas (y succionadas). Según nos relatan, sus tácticas de maniobra son 100% depredadoras: cada vez que una bella señorita se le planta delante, primero adopta una actitud inofensiva para, acto seguido, abalanzarse contra ella como un resorte, procediendo a tocamientos tales como el asalto al escote y el levantamiento de camiseta y falda. Genio y figura, el tal Ryder, jaja.

Para añadir más leña al fuego, y a la vista de las tendencias libidinosas del retoño, resulta curioso constatar la idoneidad del nombre con el que fue inscrito en el Registro Civil (¿lo bautizarían también, como a buen cristiano?). Ryder. Le viene como anillo al dedo. Fonéticamente casi, casi como rider, o lo que en nuestro castellano se traduce como jinete, motorista, o, poniéndonos guarretes, trotón, es decir, aquél que gusta de trotar. Más acertado, imposible, ¿no os parece?

Ahora sólo nos queda esperar a que en algún instante de los próximos 20 años se le hinche la vena artística, decidiéndose a probar fortuna en el cine, y perpetrando descafeinadas comedias románticas como su madre, o, por el contrario, recale en el cruce de caminos que hizo famoso a Robert Johnson y se convierta en otro icono del Rock'n'Roll a imagen y semejanza de su padre, grabando perlas de la música como el viejo Chris hiciera (y sigue haciendo, no se me mosqueen, que 'Warpaint' no está mal, pero conserva bien poco de los Cuervos de los inicios). Bien, sólo el tiempo nos dará la respuesta. Mientras tanto, y hasta que ese hipotético momento llegue, ya podemos ir aplicándole al enano aquello de 'de tal palo, tal astilla'.

viernes, 4 de julio de 2008

Hard Rock Park

Afortunadamente, el verano no sólo trae consigo el dichoso calor, sino que para el grueso de los ciudadanos del Primer Mundo lleva implícita la llegada de las vacaciones, ese período de desconexión que, dependiendo de las circunstancias y presupuesto de cada uno, puede acabar en desdicha (unas semanas en el apartamento de tus suegros, por ejemplo) o en pura fantasía (¿hace un coast to coast?). A servidor este año no le quedan más cojones que pasar julio y agosto en su casa, pero si tú dispones de la oportunidad de poner pies en polvorosa, y además del Rock te chiflan los parques de atracciones, una buena elección sería cruzar el Atlántico para pasar unos días en el Hard Rock Park, el primer parque temático del planeta dedicado al Rock'n'Roll.

Este complejo de ocio ubicado en Myrtle Beach, una localidad de Carolina del Sur (USA), se inauguró hace escasamente un mes, el pasado 2 de junio siendo exactos, y para tan magno acontecimiento se contó con la actuación estelar de los Eagles (y no me refiero a los del Death Metal...). Bien, no está del todo mal si lo comparamos con lo que suele acontecer por aquí (ya sabéis, triunfitos, folklóricas y demás pendejadas), aunque algo un poco menos familiar también hubiese sido bien recibido. Se me ocurre Led Zep... una elección para nada disparatada a tenor de la existencia de la atracción-estrella del parque, 'Led Zeppelin - The Ride', una montaña rusa que no pasará a la historia por ser la más rápida, larga o alta, sino por que, aparte de su peculiar nombre, cuenta como fondo sonoro con su propio himno rockero: 'Whole Lotta Love'. Al parecer, a la hora de decidir qué canción inspiraría -y acompañaría- la fugaz travesía en vagoneta, los artífices del parque (los propietarios de la cadena Hard Rock Cafe) contactaron con Robert Plant y Jimy Page para consultarles al respecto. Ambos accedieron, a lo cual, y según se ha escrito en algunas revistas del medio, Plant sugirió en primer término 'Stairway To Heaven', propuesta que el guirarrista de cabellera plateada rebatió con el siguiente argumento: 'ese es un tema demasiado serio para la gente. Hay quien la utiliza incluso en funerales'. Bien, no es éste el momento ni el lugar para discutir la conveniencia de esa última voluntad (yo preferiría decir adiós con 'Highway To Hell'), pero qué duda cabe que 'Whole Lotta Love' me parece mucho más acorde para musicar un trayecto a 60 millas por hora que el enigmático tema del álbum sin título.

Hard Rock Park, al igual que Disneylandia, Port Aventura o el Parque Warner, se divide en varios entornos; en este caso cinco: Rock'n'Roll Heaven, British Invasion, Lost in the 70's, Born in the USA y Cool Country, los cuales suman un total de 50 atracciones.

Si el bolsillo te lo permite no lo pienses más y date el capricho. Aunque de las colas interminables y los críos tocapelotas no te salva ni Cristo.


Nota: a bien de facilitarte el trayecto, las aerolíneas US Airways y Continental disponen de vuelos que conectan España con Carolina del Sur.

jueves, 3 de julio de 2008

Tyrannosaurus Rex

Leyendo la siempre interesante web Uruloki, me hago eco -sorprendentemente- del nuevo proyecto cinematográfico de Rob Zombie; y lo hago con la sorpresa en el cuerpo porque, a raíz de la reciente entrevista publicada en la revista Rock Hard, el vocalista y compositor metido a cineasta comentaba que sus próximos pasos irían encaminados al terreno de la música. Qué le vamos a hacer... tendremos que esperar unos años más hasta ver publicada la continuación de 'Educated Horses'.

Bien, a lo que nos interesa, el próximo film en llevar la firma de Zombie (sin contar la ya finalizada 'The Haunted World Of El Super Beasto', una cinta de animación psicotrónica pendiente de distribución) será una serie B titulada 'Tyrannosaurus Rex', con fecha de estreno aún indeterminada, pero prevista para no más allá de 2009.

Del proyecto tan sólo ha trascendido el título, su chulesco eslógan (con homenaje a 'Robocop' incluido) y su no menos impactante cartel. Nada se sabe de los equipos técnicos y artísticos que se vincularán a su realización, ni mucho menos su argumento; aunque, echando un ojo a la carátula, no hay que ser un genio para deducir que la cosa irá de un dinosaurio (¿atómico?) y un multirracial grupo de humanos empeñados en pararle los pies al bicho. Bueno, patas, mejor dicho.

La estética que destilan tanto el atrezzo (ese camión...) como las tres figuras (con pantalones de campana ellos, y pintas de putón verbenero ella) hacen pensar que posiblemente, y tal y como le gusta a su director, la peli esté ambientada en la década de los 70. ¿Se incluirá en la banda sonora algo de Marc Bolan? Es de esperar que así sea.