
Gira española (Junio 2008):
Domingo 22: Bilbao
Lunes 23: Vigo
Martes 24: Madrid
Miércoles 25: Barcelona
16 de Mayo, Sala KGB, Barcelona
Elevado a la categoría de mítico, Junkyard lo tenían difícil -sino imposible- para superar (o siquiera igualar) el soberbio concierto que ofrecieron en el legendario Serie Z. Y bien, no seré yo quien diga que su paso por Barcelona se saldase con un concierto decepcionante (¡ni mucho menos!), pero el nivel era tan exageradamente sobrehumano que, como era de esperar, no consiguieron batir su marca. Lógicamente la culpa no fue suya. Se les ha endiosado tanto en los últimos años, y las expectativas eran tan elevadas, que repetir lo irrepetible se antojaba tarea inviable. Es lo malo de arrastrar una leyenda...
Los que tomaron el escenario sin carga a sus espaldas fueron los barceloneses '77, quienes en media hora entregaron más de lo que muchas bandas no serán capaces de dar en toda su vida: una lección de rock'n'roll con todas sus letras, puntos y comas. Y me da igual que copien a AC/DC tan descaradamente (¿no lo hacen Airbourne y Supagroup?); hacía años que no veía tal despliegue de energía sobre las tablas. ¡A seguirles los pasos pero ya!
Poco importa. Lo que cuenta es que -para mi sorpresa- 'Head Off' es un disco realmente bueno. Y recalco su carácter sorprendente porque, personalmente, los Hellacopters llevaban muertos desde hacía bastante tiempo. Ya lo he comentado por aquí en alguna ocasión, pero su directo nunca me hizo vibrar (y les he visto dos veces...), y sus últimos lanzamientos me parecieron reiterativos y faltos de pegada. Afortunadamente no ha sido así con el album que marcará su despedida ¿definitiva? Y si bien es cierto que han manejado un material prácticamente desconocido para el gran público rockero, meritorio me parece que se hayan apropiado de las canciones como lo han hecho, haciéndolas sonar como si de composiciones propias se tratara. Encima, si a eso sumamos que la selección es excelente, muy compensada entre temas enérgicos y otros más melódicos, sólo cabe quitarse el sombrero y pronunciar aquéllo de 'hasta pronto, amigos'. Quién sabe, lo mismo hasta les doy una tercera oportunidad a su paso por Barna.
Dividido en dos partes bien diferenciadas, la primera amplifica su intensidad en un in crescendo imparable para, en su punto álgido, aminorar lentamente; la segunda, en cambio, discurre alternando piezas de tempos cálidos con otras realmente enérgicas, logrando un equilibrio imposible entre punk, soul, jazz, rock, funk y hard rock.
No iba de farol el amigo Oliva cuando, en el último número de la Rock Hard, aseguraba que en sus próximos conciertos habría gratas sorpresas. Allí nos advertía que, además de repasar en profundidad su último trabajo (el notable 'Global Warning'), también rescataría temas oscuros de su pasado al frente de Savatage; y así fue.
Con un sonido inmejorable, una actitud positiva en todo momento y un repertorio de ensueño (¿qué se puede esperar de un concierto que empieza con 'Sirens' y finaliza con 'Hall Of The Mountain King'?), las casi dos horas se pasaron volando.
Si controlais al dedillo el material clásico de los 'Tage, con un vistazo al setlist identificaréis rápidamente las muchas perlas que anoche sonaron (¡'Unusual' de 'Power Of The Night'! , 'Gutter Ballet', ¡'Hounds'!, ¡¡'Jesus Saves'!!... de infarto ). Aunque, sin ningún tipo de duda, la mayor sorpresa fue la 'versión' que se marcó de 'Chance' (recordar que este tema pertenece a 'Handful Of Rain', el segundo disco de Savatage en el que la labor vocal se delegó en el solvente -pero poco carismático- Zach Stevens). Tal como Jon se encarga de recordarnos: 'esto es lo más parecido a Savatage que los fans van a tener'. Doy fe de ello.
Y para muestra, un botón: 'Chance'.
Como ya dije, Heaven's Basement surgen de las cenizas todavía humeantes de Roadstar (antes Hurricane Party), y en contra de lo que se podía pensar tras enterarnos que la formación rompió peras con Laurie Mansworth -mánager y principal compositor de su antiguo repertorio-, la calidad y el gancho que poseen sus nuevas canciones conservan el altísimo nivel que ya conocíamos. Sin embargo, y a pesar de que las directrices que les guían en lo musical se mantienen intactas, la banda se ha planteado este renacimiento como un auténtico borrón y cuenta nueva respecto a su pasado. Así que olvidémonos de los himnos reunidos en aquel prometedor EP editado por Sanctuary, de 'Grand Hotel' y del póstumo 'Glass Mountain'; todos esos magníficos discos quedan ahora atrás. Tal como han asegurado en diversos medios, en sus próximos shows sólo tienen intención de interpretar su nuevo material, nada más.