lunes, 10 de diciembre de 2007

Otra de parecidos razonables

Esta semana, si no se tuerce el tema, actualizaré el blog con una serie de articulillos de cosecha propia. Mientras tanto, y para salir del paso, una de esas comparativas curiosas que no por socorridas y recurrentes resultan menos interesantes. Para la ocasión, un Danko Jones versus Soul Doctor que no deja lugar a dudas. Fusilamiento integral sin miramiento alguno, pero, eso sí, con sutileza y gore a partes iguales. Y es que, mientras la portada de los canadienses es una foto en vivos -pero realitas- colores, la que han empleado los alemanes capitaneados por Tommy Heart ha pasado el filtro de algún programa informático, menguando con ello el impacto visual de la hemoglobina. Lo cachondo es que, a pesar de esta autocensura, su chorretón de sangre es mucho más abundante, e incluye, además, salpicaduras al estilo Verhoeven. ¿Serán fans del perturbado Jörg Buttgereit? Por su música nadie lo diría (demasiado melosos para mi paladar), pero quién sabe... ¡¡Que corra la sangre!!


viernes, 23 de noviembre de 2007

Tenacious D

Colega, ¿Dónde Está Mi Púa?

Hay personajes que o bien te caen simpáticos o directamente te caen como el culo; otros, ni 'pa ti ni 'pa mí, se sitúan en ese territorio algo gris e incomódo de la indiferencia. Jack Black pertenece a una cuarta categoría: la incertidumbre. Y es que el rollizo actor/cómico/músico me despierta sentimientos enfrentados según la obra que tome como referencia. Una de las últimas películas que he visto de este pájaro fue la catastrófica (a pesar de que que sobre el papel pintaba de maravilla) 'Nacho Libre', una locura sin pizca de gracia capaz de minar la capacidad mental y la paciencia del espectador menos exigente. De esta forma, si mi único contacto con este fistro se limitase a este título, mi posicionamiento sería claro y contundente: '¡Que le corten la cabeza!' En cambio, otros títulos de su filmografía, con 'Alta Fidelidad' y 'Escuela de Rock' a la cabeza, me parecen, en el peor de los casos, entretenimientos más que dignos. Así, hasta este punto, la zona gris se tornaría protagonista en nuestra relación. Pero el destino me tenía guardada una sorpresa. Y es que pronto descubriría una de esas obras que, por sí solas, poseen la capacidad de inclinar la balanza a un lado u otro de forma definitiva.

Hace un par de meses, como ya hice constar en el post dedicado al film 'Spun', me topé con la banda sonora de 'Tenacious D and the Pick of Destiny', y tras un par de escuchas supe que el siguiente paso era ver la película de marras. Yen el momento que tomé esa determinación una imagen alumbró mi mente: en un número de la revista Cinemanía aparecía el anuncio del inminente estreno de la cinta, aquí rebautizada como 'Tenacious D: Dando la Nota'. Sumé dos y dos y llegué a la conclusión que, si se había estrenado el 27 de julio, por narices que ya estaría disponible en dvd. Falso. La película finalmente no asaltó las pantallas. Mi gozo en un pozo. Por fortuna, según informan algunas webs, tiene previsto su estreno el próximo 11 de enero de 2008. Crucemos los dedos para que en el reparto de doblaje no figure el subnormal que dobló a Black en 'Escuela de Rock' (me niego a escribir su nombre en este sagrado blog).

Pero a medida que me metía a fondo en el soundtrack mi paciencia se agotaba. Había que recurrir a la dichosa mula. Y sí, allí di con ella. En inglés, eso sí, pero con subtítulos en español-argentino. Y a partir de ahí se me abrió un nuevo mundo. Porque si 'Headbanger's, a metal journey' es el documental definitivo del Heavy Metal, 'Tenacious D and the Pick of Destiny' es la madre, el hijo y el espíritu santo de las películas dedicadas al género metálico. Olvídate del puto 'Rock Star' de Mark Wahlberg y demás exabruptos, colega, y sumérgete de lleno en la deliciosa chabacanería pedorra y fumeta de Jack Black y Kyle Gass, los descacharrantes metal gods con el peor look de la historia del Rock. La trama es lo de menos (la búsqueda de una púa que confiere habilidades extras a quien la empuña -Angus Young, Jimi Hendrix y Eddie Van Halen contaron con su ayuda, según nos cuentan-); la gracia está en las letras de las canciones, las esperpénticas situaciones y el desfile de cameos (Meat Loaf, Dio, Texas Terri, Ben Stiller, Tim Robbins, Dave Grohl,...).

Si queréis ver los primeros minutos de la peli aquí os paso un par de enlaces a YouTube:

http://www.youtube.com/watch?v=2ZrkaY_qAsU
http://www.youtube.com/watch?v=RJS86PRDbm8

Y si os gustan los videojuegos al estilo 'Guitar Hero', otro link que hará vuestras delicias:

http://php.tenaciousd.com/site.html

jueves, 22 de noviembre de 2007

The Punishers

Jamás pensé que esto de apuntarse a la lista de correo de una banda pudiese causar tanta ansiedad. Y es que cada vez que recibo en mi bandeja de entrada noticias de estos asturianos se me activa un resorte en la cabeza que me empuja a subirme al coche y conducir hasta el lejano Oviedo. Para bien o para mal mi economía está jodida y tan elevado gasto en gasolina hace inviable la aventura. Pero no hay motivos para desesperar. Según me ha soplado Dani 'Little Thunder', batería y portavoz oficial del combo, entre sus planes futuros (ojalá a corto plazo) tienen pensado realizar una escapada a Barcelona en uno de esos dobles carteles que quitan el hipo, el sentido y las ganas de trabajar: The Punishers + Amon Ra. Si los Reyes Magos existen y me están escuchando, ya sabéis, cabrones, esto es lo que quiero para estas Navidades.

Como ya anuncié por aquí hace unos meses su próximo disco, 'Faster Harder Deeper', estará en la calle el próximo 3 de diciembre de mano de Lengua Armada, quien distribuirá el digipack en las tiendas FNAC -entre otras-. El disco, autoeditado por la banda, cuenta con 11 bombas de reolojería hard-rockeras que harán explotar tu equipo y tus pelotas a la que no te coloques una coquilla en las partes. Producido por Dani D. Sevillano y masterizado por Mika Jussila, el disco ya lo podéis reservar (al módico precio de 10 euros) escribiendo un e-mail a esta cuenta de correo: info@thepunishers.org

Y si eres de los despistados que todavía no ha escuchado sus trabajos previos, ya tardas en visitar su rincón myspace: www.myspace.com/punishers

viernes, 9 de noviembre de 2007

Tesla

Sábado 3 de Noviembre, Sala Apolo (BCN)

Si echáis un ojo al foro de AFR veréis que unos cuantos usuarios opinan que los madrileños acogieron con mucho más calor a los de Sacramento que los barceloneses. Y, al parecer, opinan con conocimiento de los hechos, puesto que acudieron a ambas citas. A mí también me hubiese gustado presenciar los dos conciertos -no para poder rebatir o ratificar ese mayor entusiasmo del público de Madrid, que demasiada tontería soportamos ya con el puto fútbol como para que ahora traslademos ese mongólico debate al campo del rock- si no para haber disfrutado el doble de uno de los reencuentros más esperados por un servidor.

Muy atrás en el tiempo queda el primer concierto que dieron Tesla en España... Dieciseis años, nada menos. Fue con motivo del Monsters of Rock, y en honor a la verdad debo decir que, a excepción de unos pocos detalles (los abucheos, los colores chillones que vestía Jeff Keith, y los cientos de vasos que les dispararon desde las primeras filas), no recuerdo absolutamente nada de aquella actuación. Ni repertorio, ni puesta en escena, ni pollas en vinagreta. Es más, no me enteré de que Tesla habían formado parte de aquel evento hasta pasados unos años. Y es que en el ticket no rezaba su nombre, si no el de Queensrÿche. La verdad es que, a día de hoy, ni yo mismo me explico cómo no les reconocí cuando saltaron a escena... En aquellos días, a pesar de no poseer ninguno de los tres discos que contaban en su haber, su presencia era bastante habitual en las revistas del género; por no hablar de una cassette -con canciones grabadas de la radio- con cuatro temas de su debut 'Mechanical Resonance' que sonaban bastante a menudo en mi Toshiba modelo rappero-cantón. Tal vez parte de aquel lejano autismo mío se debiese a la cancelación del show de Tate, Garmo y compañía en el último minuto, hecho que, recuerdo muy bien, me produjo un cabreo tremebundo -en el 91 los de Seattle y su colosal 'Empire' me tenían realmente obsesionado-.

Afortunadamente en 2007 se nos ha brindado la oportunidad de resarcirnos de aquella poco hospitalaria acogida y poder recibirles como lo que son: una de las mejores formaciones de Hard Rock que nos ha dado Estados Unidos en los últimos veinte años. ¿O cómo cojones se puede definir a un banda que cuenta entre sus filas con un vocalista de la talla de Jeff Keith y un guitarrista como Frank Hannon? Lo de Jeff no es de este mundo, lo prometo, está inmenso. Canta exactamente como en sus discos. Y Hannon... madre mía, Hannon. Esto es un guitar-hero y lo demás son tonterías. ¡¡Qué feeling, qué técnica, qué elegancia, qué finura!! Le veías pulsar los trastes de su guitarra acústica y no dabas crédito. Celestial. Como anécdota personal os diré que cuando Hannon salió a escena creí ver a un Warren Haynes rejuvenecido (más que nada por el modelo de camisa que lucía y sus melenas rubias); lo cual me llevó a pensar lo injusto que puede ser a veces el destino... Haynes endiosado (y no sin méritos, no lo voy a negar) y Hannon cien peldaños por debajo.

No voy a entrar en detalles porque mucho se ha dicho ya en los foros que tenéis ahí al lado linkados, pero diciendo que abrieron fuego con 'Cumin' Atcha Live' y siguieron con 'War Pigs' creo que queda todo claro, ¿verdad? Una de las noches más mágicas de este año.

PD: había subido a megaupload un video 'casero' del súpertema 'Paradise', pero viendo los que han colgado en youtube (de una calidad amatriacojonante) mejor os pongo el enlace para que los veais: http://foros.riff-fanzine.com/viewtopic.php?t=20706

jueves, 8 de noviembre de 2007

Arch Enemy

Larga Vida a la Nueva Carne

A pesar de que, desde su aparición, jamás he sentido demasiado apego hacia esa corriente del death metal denominada 'de sonido Goteborg', la cobertura que están teniendo últimamente los suecos Arch Enemy me ha puesto difícil resistirme a prestarles un mínimo de atención. Así, 'Rise of the Tyrant', su último lanzamiento, ha servido de excusa para volver a intentar adentrarme en otra de esas corrientes pasajeras que tantos adeptos captan a la que se les da un poco de bombo y platillo. Cuatro han sido las escuchas; y qué queréis que os diga... A menos que en el futuro los nórdicos cambien de vocalista -o que la actual, Angela Gossow, incorpore nuevos registros-, muy probablemente ésta habrá sido la última oportunidad que le doy al subgénero. ¡Y mira que con este disco han estado cerca de convencerme! Y es que en 'Rise of the Tyrant' no faltan canciones ni buenas ideas. Por ejemplo, el sonido de las guitarras es de los que tiran de espaldas, los arreglos clásicos de regusto barroco demuestran que Michael Amott sigue en plenas facultades (a pesar de que sus últimos discos con Spiritual Beggars no me acaban de entusiasmar), hay momentos que me recuerdan a los Kreator más primitivos y otros que me devuelven a la cabeza a los Opeth de su segunda etapa, los coros de 'The Great Darkness' son capaces de hacerte creer que el Advenimiento del Anticristo está próximo... pero uno de los aspectos que más valoro en una banda, la voz, me hace aguas al cuarto o quinto tema. Y sí, de acuerdo, Max Cavalera, Mille Petrozza o Lemmy no son precisamente un prodigio de versatilidad vocal, pero el caso de Angela es similar al de Jeff Walker (Carcass): sus voces se me atragantan con demasiada celeridad.

Pero el motivo por el que me he decidido a dedicar un post a Arch Enemy no tiene nada que ver con la música. Rotundamente no. Por primera vez en este blog, lo que viene a continuación me emparenta más con el Lecturas o cualesquiera de las revistas que lees en el barbero (sí, sí, no disimules, que estás hecho un marujón de cuidao) que con el Ruta o el Popu, pero hoy me he levantado con ganas de chismorreo y nada me va a detener hasta que vea cumplido mi objetivo. Y bien... La razón de dedicarles una entrada a estos deathmetaleros es -como no podría ser de otra forma a la que se le echa un vistazo a las recientes fotos de la señorita Gossow- para hablar de cirugía estética. Ay, la maldita cirugía estética... Si hasta hace unos años la edad, la maternidad y la droja eran los principales agentes de desgaste de las tiernas jovencitas, ahora hay que sumar el terrible daño que provoca esta práctica tan matarife, convirtiendo en antinaturales lo que antaño eran unas tetas pequeñitas -pero graciosas y manejables-, o desfigurando hasta límites monstruosos las, ya de por sí, poco agraciadas jetas de las afectadas.

Supongo que el haber visionado varias temporadas completas del serial televisivo 'Nip/Tuck' (aka 'A golpe de bisturí') me habrá proporcionado cierto ojo clínico, pero creo no equivocarme al afirmar que a la dichosa Angela (de belleza algo complicada, todo hay que decirlo) le han hecho más remiendos en la cara que a la novia de Frankenstein en todo el cuerpo. No sé... esos labios entumecidos, esa naricilla de punta redondeada, esos prominentes pómulos de aspecto gomoso... Una de dos: o en las fotos promocionales se han excedido con el Photoshop o esta chica ha pasado varias veces por el quirófano para hacerse unos cuantos arreglillos... Arreglillos que, a mi parecer, no han hecho más que borrarle todo atisbo de expresividad humana para convertirla en un gato de escayola en standby.

Ésta de aquí arriba es una instantánea tomada hace unos cuantos años de la susodicha en compañía de otra de las 'grandes' gargantas femeninas europeas: la alpina Cristina Scabbia de Lacuna Coil. Si ellas me lo permiten, yo les recomendaría que, de optar por abandonar sus respectivas carreras musicales -sin dar de lado el mundo de la farándula-, se pusiesen en contacto con el bueno de Christophe Clark. Estoy seguro que, siendo como son un par de mujeres todoterreno, el tipo les encontraba un papelito en alguno de sus acalorados videos. Apuesto que todos apreciaríamos mucho mejor las habilidades bucales de la pareja con esa nueva ocupación.

The Immoral Mr. Teas

martes, 6 de noviembre de 2007

Mick Jagger

La Lengua de la Aristocracia

Desde chavalito he sido una rata de biblioteca de muy señor mío, un bookworm de tomo y lomo, un primo lejano de Peter Parker; pero mientras en aquellos años el templo del saber no era más que el punto de encuentro con el resto de nerds de mi clase y donde me proveía de las historietas de Tintín, Asterix o Lucky Luke, en la actualidad es fuente de enriquecedores hallazgos rockeriles: bandas sonoras con jugosos temas inéditos, álbumes originales, dvds de conciertos, libros perdidos en el túnel del tiempo, documentales, biografías, prensa musical de los 70s y 80s, etc. Siempre que me dejo caer por allí paso más tiempo del inicialmente previsto, pero es que soy incapaz de resistirme a rebuscar entre los estantes o repasar los folletos que informan de las últimas adquisiciones en música, novela, películas o cómics. Me ocurre lo mismo que al internarme en una tienda de discos: pierdo la noción del tiempo. Y aunque soy plenamente consciente que entre esas paredes no voy a dar con lo último de Hermano o Serj Tankian, de vez en cuando me llevo gratas sorpresas (libros que aúnan el rock con Satanás, conciertos de Springsteen o Neil Young, documentales centrados en la historia del blues) o, como mínimo, se me pone a tiro material inicialmente válido para saciar mi curiosidad (lo último ha sido 'Year Zero' de NIN -todo un peñazo para mis orejas, por cierto-).

En las últimas semanas me ha dado por tomar prestados los documentales del History Channel centrados en relevantes figuras de la historia: Mussolini, Malcolm X, Bin Laden, Sigmund Freud, Henry Ford... Interesantes documentos que analizan las trayectorias vitales de personas que, por razones ligadas al mundo de la economía, la política o las ciencias, han dejado huella para la posteridad. Por eso mismo, tras presenciar el ascenso y posterior declive de Il Duce, ser testigo de los mítines del controvertido líder negro, o enterarme de los tejemanejes del autor del 11-S con la CIA, poco podía imaginarme que la siguiente personalidad en ser destripada sería la de otro personaje no menos terrorífico (al menos a los ojos de los protectores progenitores de la década de los 60): Mick Jagger.

Servidor, que no es ni de lejos un stoniano de pro (a pesar de haber acudido religiosamente a su gira Forty Licks o haberme leído una biografía ¡escrita por Mariano Muniesa!), está muy pez en el tema como para recomendar el visionado de este dvd a los fans más acérrimos -que lo mismo lo consideran una pérdida de tiempo-, pero para quienes -como yo- han mantenido un contacto con Sus Satánicas Majestades de lo más superficial, resulta curioso ver y oir las declaraciones de profesores y antiguos compañeros de colegio (todos coinciden en que era un alumno modélico), fotógrafos de la banda, agentes de publicidad, guardaespaldas, incluso la ex-novia de Brian Jones, o Giorgio Gomelski, el primer mánager de los Stones en sus tiempos de banda de pub. Todo ello aderezado, cómo no, con imágenes de archivo del concierto de Altamont, el funeral de Brian Jones y escenas de la boda de Mick con Bianca. También es interesante echar un vistazo al local donde comenzaron su andadura musical los Stones, o la primera aparición televisiva de un jovencísimo Jagger, en el cual podemos verle escalando (!) una pared de roca con ayuda de una cuerda.

Es curioso comprobar cómo 45 minutos pueden ser más que suficientes para una primera aproximación sobre la vida y milagros de un dictador partisano, un político revolucionario o un terrorista islamista, pero a la hora de desvelar los mil y un secretos de uno de los frontman definitivos del Rock la cosa se nos queda pequeña (nada se dice de su carrera en solitario, ni de sus vinculaciones con personajes tan inquietantes como Kenneth Anger, sus colaboraciones con otros artistas, o un larguísimo etcétera). Y es que tres cuartos de hora no dan para mucho... Así que, que nadie espere un retrato preciso y detallado, sólo pinceladas aquí y allá. Y es que, a diferencia de otras figuras de la serie, todavía queda mucha historia por escribir.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Serj Tankian

Soy Juan Palomo

Quién me hubiera dicho a mí hace un par de años que recibiría con tanta frialdad la primera entrega en solitario del señor Tankian... Por entonces System of a Down eran mi banda del momento; su díptico 'Mezmerize'/'Hypnotize' me tenía sorbido el seso, y raro era el día que no escuchaba uno u otro disco. Incluso a mediados de 2005 me desplacé hasta Madrid para verlos en el chapucero Festimad (objetivo, por cierto, que yo mismo frustré al abandonar el recinto tras seis desesperantes horas de espera). Sin embargo, mi fijación por ellos ha ido mermando de manera inexorable a medida que transcurría el tiempo. Tal vez parte de la culpa la haya tenido el lógico desgaste al que sometí su material, o el visionado -gracias a la magia de eMule- de un show grabado en Milán, en el que los miembros de la banda hacían gala de una desgana y una parálisis física como jamás he presenciado en una actuación en vivo. De puta pena. Aunque, quién sabe, quizá la responsabilidad de este progresivo alejamiento recaiga en una terrible filmación que circula por la Red (la podéis encontrar bajo el nombre de 'Serj Tankian - Improvisational Noize'), en la que el mostachudo vocalista da rienda suelta a su espontánea 'creatividad' sometiendo a la audiencia a un recital de metherin y gorgoritos de lo más patético.

Pero ya está bien de buscar un culpable. Es hora de meterme en el bolsillo el maldito dedo acusador y pasar a hablaros del debut (y digo debut porque el proyecto compartido Serart no cuenta como tal) del armenio más internacional de la historia del Rock. 'Elect the Dead' es el título de su ópera prima, un disco en el que, a excepción de un par de cables que le han echado a las baterías, todo se lo ha guisado él solito; incluida la producción. Y ahí es donde, a mi juicio, ha metido la gamba. Y sí, de acuerdo, tras haber soportado tantísima mierda de la mano de Daron Malakian, su contrapunto en SOAD, nuestro hombre tiene todo el derecho a hacer las cosas a su own way, con total libertad, pero el resultado obtenido se me antoja un disco necesitado de un productor de oficio que lime asperezas y dote al sonido de una mayor grandilocuencia. Asperezas en cuanto a la escasa presencia de guitarras eléctricas en los pasajes más agresivos y a la duración de algunos temas (excesiva en 'Feed Us', 'Saving Us' y 'Praise the Lord and Pass the Ammunition'), y una mayor grandilocuencia dado que el carácter operístico del material así lo requiere.

A pesar de estos defectos, el disco es disfrutable, y aunque no está a la altura de los últimos discos de SOAD, los principales atractivos de aquéllos (originales fraseos vocales, abruptos cambios de ritmo, melodías con sabor a Oriente Medio) están también presentes aquí.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Paul Gilbert

I Don't Wanna Miss A Thing

Hasta ayer mismo no me había molestado en descubrir lo que ha venido ofreciendo desde hace más de una década Paul Gilbert al margen de Mr.Big y Racer X, y lo cierto es que mi primera toma de contacto con su carrera en solitario no ha podido ser más marciana. Y es que las imágenes iniciales del dvd 'Space Ship Live' (2005) poco tienen que ver con recintos en penumbras, público rugiente y pipas ultimando los detalles de un escenario... Lo primero que podemos ver, en cambio, es un primer plano de la cara de Paul en actitud zen para, transcurridos unos segundos, y sin previo aviso, lanzar un desgarrador bramido que nos invita a entrar en su parcela particular de virtuosismo y locura. Una parcela que, para nuestra sorpresa, toma la forma de una sala de grabación en los Cello Studios de Los Angeles, un decorado de lo más aséptico e impersonal. Cables, bafles, una diana de dardos, un extintor, un cubo y una fregona... Incluso contamos con la aparición estelar de uno de los técnicos del estudio, que asoma de vez en cuando la cabeza al otro lado de la cabina de controles, o de los propios cámaras que registran la acción. Todo de un naturalismo que ya quisieran para sí muchos de esos bodegones que siglos ha inmortalizaban algunos pintores. Pero la aparente monotonía se rompe con el atuendo de los instrumentistas: ¡¡unos trajes espaciales de vistoso color naranja!! Cualquiera hubiese dicho que esto era un dvd de 'Man... Or Astroman'. O lo que es peor: ¡¡el renacimiento de Bruce Willis en la continuación de 'Armageddon'!! Un guiño de lo más surrealista que, sin duda, haría las delicias de Borja, el prota del serial 'Qué vida más triste' (por cierto, ¿para cuándo la tercera temporada?).

Aunque para delicias, las que nos dispara Gilbert junto a sus compañeros de fatigas, Marco Minnemann (batería) y Linus of Hollywood (bajista y portador de inequívoco nombre), quienes, en riguroso directo y disfrutando como enanos, interpretan un total de dieciséis piezas, doce de las cuales incluidas en su -por entonces- más candente trabajo discográfico, 'Space Ship One' (2005). Eso en cuanto a la filmación principal, de aproximadamente 75 minutos, a la que se añade un apartado de extras -tomas alternativas, versiones acústicas de algunas de las canciones anteriormente ejecutadas y un par de piezas inéditas- que sobrepasa los tres cuartos de hora. En total, alrededor de dos horas de música en las que se transita una amplia variedad de estilos, desde el heavy metal al hard melódico de melodías pop (con Cheap Trick y Enuff Z'nuff a la cabeza), pasando por medios tiempos, baladas y algún que otro trallazo punk-rockero.
A parte del vestuario, el detalle más freak del dvd es una breve presentación a cargo de Mr. Gilbert de todas y cada una de las canciones. El esquema se repite de principio a fin: aparición en pantalla de un rótulo con el título del tema, y, a continuación, presencia de Paul, guitarra en ristre y pinta de nerd pajillero, quien nos habla escuetamente de la pieza en cuestión para, acto seguido, masacrarnos con un solo a velocidad de vértigo. De lo más marturbatorio.

Por fortuna, además de demostrar continuamente su maestría con el instrumento, Paul también se atreve con el noble arte del canto. Y no lo hace mal, la verdad. Sin ser un gran vocalista, supera el trance con nota. Así mismo, mientras su capacidad vocal puede ser motivo de discordia, su destreza a las seis cuerdas es origen de unanimidad. Es más, Gilbert posee esa cualidad tan especial para muchos metaleros -la velocidad- que le hace merecedor de participar en ese supuesto concurso de guitarristas que anualmente enfrenta a los corremástiles más rápidos del planeta. Aunque, viendo la de escépticos que pueblan este mundo, siempre habrá quien, como Txuris, se pregunte aquello de '¿cuántas notas por segundo toca ese tío?'.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Crystal Pistol (Revisited)

Ignoro cómo les estará yendo a los Pistol su gira por nuestro país, pero a raíz de lo vivido el pasado viernes -más abajo tenéis la crónica- y lo leído en el site RockTrip, su paso por Barcelona y Valencia se ha saldado de forma muy positiva; algo mejor en la segunda ciudad, eso sí, dado que allí, además de los temas nuevos que formarán parte de su segundo disco, interpretaron de cabo a rabo su explosivo debut (a excepción de la pausada 'Salt of the Earth') y alargaron la función con un segundo bis. Imagino que la brevedad de su descarga en la Ciudad Condal se debiese al jet lag de los cojones, pero no deja de ser una putada que justo el día siguiente estirasen tanto el set-list (qué mala es la envidia, coñio).

Hoy mismo estarán tocando en Santoña (Santander), y en los tres días siguientes se patearán los escenarios de Madrid, Logroño y Burgos, sin jornadas de descanso ni tiempo para visitas turísticas, sólo rock'n'roll a la yugular. Yo de vosotros no me los perdería.

Aquí os dejo un par de clips grabados en Barcelona (uno de ellos, la potente 'I Got It Wrong'):

Heaven & Hell

Es Cosa de Hombres

Gracias a la gentileza de un amigo -que prefiere mantenerse anónimo-, ayer pasé más de dos horas en compañía de la última encarnación de Black Sabbath, Heaven&Hell, o, lo que es lo mismo, los cuatro vejestorios que el año pasado protagonizaron uno de los retornos más inesperados del Heavy Metal y que, según recientes declaraciones de Tony Iommi a la prensa americana, posiblemente alumbre una nueva obra el próximo 2008.

¡Qué cosa! Si la memoria no me falla, en todas las entrevistas que concedieron en su momento, todos y cada uno de los miembros interrogados coincidían en un punto: Heaven&Hell era un proyecto aislado en el tiempo que no tendría continuidad en el futuro. Por lo visto, tal como aseguró Geezer Butler en This Is Rock, el hecho que los miembros de la banda hayan viajado por separado durante todo el tour ha imposibilitado la reaparición de viejas fricciones entre los señores Iommi y Dio. Aunque, muy posiblemente, el factor determinante para este cambio de parecer tenga mucho que ver con otro señor: Don Dinero. Y es que, a razón de los numerosos sold-outs que han cosechado a lo largo de la gira, a nadie se le escapa que éste ha sido uno de los tours más exitosos del año y que sería de idiotas no seguir estrujando las tetas de la vaca.

Elucubraciones al margen, la realidad más inmediata es que, fruto de esa gira, ha visto a la luz uno de los documentos más ansiados por todos los amantes de la etapa de Dio en Black Sabbath. Con una presentación de lujo, la edición limitada de 'Live From Radio City Music Hall' cuenta con dos discos de audio y un completo dvd que recogen un set de quince temas. El set, por cierto, no depara grandes sorpresas; algo lógico si tenemos en cuenta que Dio solamente prestó su voz en tres álbumes de estudio, apenas una treintena de composiciones sumando las tres nuevas canciones que grabaron el año pasado con motivo de la edición del recopilatorio 'The Dio Years'. No faltan 'The Mob Rules', 'Children of the Sea', 'Lonely is the Word' ni 'Neon Knights' (aquí, al contrario que en 'Live Evil', cerrando el set), aunque a mi juicio, una canción que realmente se echa de menos es 'Country Girl', una de las más solicitadas por parte de sus seguidores a tenor de los comentarios de algunos fans incluidos en el apartado de extras.

Como se ve en las capturas siguientes, el marco del evento es inmejorable. Un escenario de estilo románico, recreando la fachada de un castillo, con verjas a ambos lados del kit de batería y tres ventanales sobre los que se proyectan imágenes, y un juego de luces que proporciona, por momentos, una iluminación más evocadora que reveladora. ¡No por nada estamos ante los Reyes de la Oscuridad! Y qué decir de ellos... Dio está pletórico, como siempre, alcanzando todas las notas sin problema alguno de espalda (no como el Metal God, que acompaña cada alarido con un pronunciado encorvamiento) y lanzando manos cornudas a diestro y siniestro. Geezer y Iommi, mucho más estáticos, se muestran también más sobrios, totalmente concentrados en sus instrumentos. Y Vinny, el fuertecito, aporrea con fuerza y precisión su batería, sometiéndose al tempo de la canción con habilidad y entusiasmo. Lástima que aburra en la parte central de la filmación con un insulso solo que, se mire como se mire, no hay por donde cogerlo.

Ya para acabar, aclaro que el subtítulo no se me ha ocurrido mientras me tomaba unos copazos de brandy, sino porque un vistazo al público que abarrota el impresionante auditorio del Radio City Music Hall deja las cosas bien claras: estamos ante un campo de nabos. Y bien maduritos, por cierto. Una pena porque a servidor le gusta que entre la concurrencia siempre haya alguna flamenca que quiera protagonizar su particular momento 'titty-cam' y haga bien en enseñarnos las tetas. Pero, para bien o para mal, esta banda tiene poco que ver con KISS o Mötley Crüe, así que no queda más remedio que buscar en otra parte la ración de peras. Mi gozo en un pozo.

sábado, 20 de octubre de 2007

Crystal Pistol

19 de Octubre, Zac Club, Barcelona

Si no fuese porque hoy sábado me va a resultar del todo imposible asistir al concierto tributo que se le va a dedicar a Lynyrd Skynyrd en la Sala KGB (recordad que hoy se cumple el trigésimo aniversario del terrible accidente aéreo que a punto estuvo de acabar con la carrera del combo de los hermanos Van Zant), esta semana servidor la recordaría como una de las más rockeras de su vida. Hubiese sido hermoso rematar una capicúa musical de tres jornadas iniciadas y finalizadas con buen southern rock, pero... ¡hey, no está nada mal disfrutar de dos veladas rockeras justo antes de iniciarse el week-end! El jueves fueron Ron Vudú quienes se encargaron de prenderle fuego a la noche, y ayer viernes le tocó el turno a los canadienses Crystal Pistol dinamitar los restos del incendio con su sleazy punk-rock. Y vaya si conocen su oficio estos canadienses... ¡Son unos artificieros de primera!

Con un nivel de adrenalina y arrojo fuera de lo normal, una avalancha de watios como hacía tiempo no se desataba en Barcelona, y una colección de canciones anfetamínicas, los Pistol saltaron a escena con el firme propósito de no dejar piedra sobre piedra, y ya de paso hacernos volar por los aires. Y hablo en el sentido más literal. En un par de momentos la cosa se desmadró más de la cuenta en cuanto a empujones en las primeras filas se refiere, y de no haber sido por una mano amiga que me frenó a tiempo hubiese dado con mis huesos contra una de las paredes de la sala a velocidad terminal.

El set pecó de brevedad (apenas 40 minutos), pero la intensidad de la que hicieron gala estos tipos suplió con creces el tiempo que permanecieron sobre el tablado. Yo al menos toqué las puertas del infierno gracias a himnos como 'Locomotion', 'Watch You Bleed', 'Rockstar', 'Line It Up' (lástima que 'No Fun City' no les quedase todo lo rabiosa que es en disco) y alguno de los cortes que formarán parte de su segundo larga duración (a la venta dentro de cuatro meses según palabras de su guitarrista). Se echaron en falta temazos clave de su debut ('Live Fast', 'Teenage Parasite' o 'Shake') y alguna que otra composición ajena (cualquier cosa de punk rock old school o sleaze ochentero hubiese sido bien recibida), pero tal como están las cosas últimamente -al caso de Chelsea Smiles me remito-, no nos quedan más cojones que conformarnos.

Ya digo, podrían haberse estirado 10 ó 15 minutos más con el repertorio, pero si siguen en esta línea tan batalladora lo tienen (casi) todo para triunfar. El único elemento que deberían tratar de mejorar es su vocalista; demasiada mala vida y un exceso de phoskitos no pueden conducir a nada bueno. Y es que esto de ser frontman de una sleazy rock band es un trabajo para el que no todo el mundo está capacitado. Para que luego digan que ser cock-rocker es cosa de flojos...

viernes, 19 de octubre de 2007

Ron Vudú

19 de Octubre, Sala ACME, Cerdanyola

Si mal llevo el cómputo de ocasiones que han aparecido por este blog, peor todavía lo tengo con el número de veces que les he visto en directo, pero es que no me canso de reivindicar a una de las mejores formaciones que tenemos en este país. Y visto lo de anoche me reafirmo en mis convicciones. Auténtico tesoro nacional, con su rock'n'roll de aromas sureños los Vudú engrosan su legión de seguidores allá por donde pasan, depositando un poso en el paladar de los primerizos que aciertan al acercarse a verles sobre un escenario. Un poso de agradable regusto que madura con rapidez y que te empuja a repetir la experiencia Ron Vudú tan pronto como se te vuelve a presentar la oportunidad.

Con motivo de la vigésima edición del Festival Internacional de Blues de Cerdanyola ayer noche nuestros protagonistas se pasaron por la sala ACME para hacernos rockear, y, a pesar de la hora tan intempestiva a la que dio inicio el recital y del cansancio que arrastrábamos todos los allí congregados (los miembros de la banda un poco más, dado el pantagruélico menú que se habían metido entre pecho y espalda unos minutos antes), la velada se saldó con una entrega a prueba de bombas y casi dos horas de música. Dos horas en las que dejaron caer ocho de los once temas que conforman su debut, además de un suculento puñado de covers (a sus habituales interpretaciones de 'Mueve las Caderas', 'Call Me the Breeze', 'Freebird' y tantas otras, nos sorprendieron en los bises con una relectura 100% pantanosa del 'Revolution' de los Beatles).
Convertidos definitivamente en sexteto, los Vudú declaran encontrarse en su mejor momento tanto a nivel personal como creativo, y lo cierto es que razón no les falta; primero, porque la camadería que se respira al verles sobre las tablas es especialmente intensa, y, segundo, porque ya tienen listos cuatro nuevos temas de cara a su segundo disco. Ayer mismo presentaron uno de ellos, un vacilón 'Corazón de Rock'n'Roll' de sabor Stones que nos hace presagiar que todavía nos quedan grandes cosas por oir de estos tíos.

La nota negativa a tan grata velada la puso un percance con las pilas de mi vetusta cámara digital minutos antes de iniciarse el show, quedando esta crónica coja de imágenes. Sin embargo, y como suele decirse, no hay mal que por bien no venga; así que, si tenéis curiosidad de verles la jeta, pasaros por su web y llevaos un susto (http://www.ronvudu.com/).

jueves, 18 de octubre de 2007

Sebastian Bach

Me gusta menos ausentarme del blog que a vosotros visitarlo y comprobar que todavía no lo he actualizado, pero así están las cosas. Aunque, si de demora hablamos, un individuo que también merece un pequeño empujón es, aparte del amigo Axl, el colega Baz. Y no hablo de mí mismo (demasiadas muestras de egocentrismo he dado últimamente por aquí), sino de Sebastian Bach, el ex-voceras de Skid Row. Y es que el bueno del Sebas llevaba anunciando la continuación a su debut en solitario desde tiempos inmemoriales, concretamente desde 1999, año en que vio la luz 'Bring'em Bach Alive!', una suerte de greatest hits grabado en directo, y ampliado con cinco nuevas composiciones de estudio, de las cuales ni una sola podía mirar de tú a tú a los temas clásicos de su antaño fidedigna formación. Y debo recalcar lo de 'antaño' porque, ya desde los tiempos de 'Subhuman Race', la caída en picado de las composiciones de Skid Row ha alcanzado un nivel tan bajo que raya lo vergonzoso. Si 'Thickskin' era prácticamente infumable, lo que hicieron el año pasado con 'Revolutions Per Minute' alcanza cotas inimaginables, de verdad (cuando recibí la promo me vi incapaz de dedicarles una reseña ante la imposibilidad de destacar algo positivo de aquel despropósito). Y lo más chocante de todo es que, en su momento, los todavía en activo Snake y Bolan (con la puntual colaboración de nuestro rubio protagonista), engendraron algunos de los himnos rockeros definitivos de los 80s. Una lástima y un claro ejemplo de que, en ocasiones, la división de talentos no tiene por qué dar buenos frutos por separado.

Pero como no me gusta dar nada por perdido a destiempo, espero tener que tragarme la frase anterior cuando de aquí a un mes, concretamente el 20 de noviembre, se ponga a la venta 'Angel Down', el segundo disco en solitario de Mr. Bach. Y es que, a pesar de la reticencia que suscita contar con un debut tan endeble, no negaré que guardo no pocas expectativas en este lanzamiento. De momento, y no es poco, el factor mediático está de su parte; y es que contar con la aportación vocal de todo un Axl Rose en tres de los cortes del álbum ('Love is a Bitchslap', 'Stuck Inside' y una versión del clásico de Aerosmith 'Back In The Saddle') es un lujo del que pocos pueden presumir. Aunque -y juro que no pretendo echar más leña al fuego, válgame Dios-, no se puede ignorar el hecho que quizás esos duetos se conviertan finalmente en el testamento musical de W.A.R. (por mucho que recientemente se haya anunciado la, al parecer, definitiva fecha de publicación del jodido 'Chinese Democracy').
En cualquier caso, sea un trabajo digno o una completa birria, nadie en su sano juicio puede restarle méritos a Sebastian Bach. Tanto si habéis presenciado uno de sus conciertos en vivo como si habéis visto su dvd 'Forever Wild' (2004) sabréis de lo que os hablo. Y es que muy pocos le hacen sombra sobre un escenario. Ya sea impartiendo lecciones de hard-rock como haciendo uso del playblack (metería la mano en el fuego que la mitad de los gritos que se oyen en el mencionado dvd tienen más trampa y cartón que una peli de estafadores), su presencia y entusiasmo ya valen el precio del ticket.

lunes, 8 de octubre de 2007

Spun

De Metamfetamina Y Caravanas en Llamas

El viernes pasado empecé la mañana de forma un tanto peculiar: visionando una película. No una cualquiera, por supuesto, que no es que ahora me haya dado por hablar también de cine; bastante trabajo me da ya el rock'n'roll... La película en cuestión se titula 'Spun' (2003), y, para que os hagáis una idea, vendría a ser un cruce entre 'Trainspotting', 'Réquiem por un Sueño' y 'Miedo y Asco en Las Vegas'; es decir, el alocado ir y venir de una pandilla de drogadizos que -siempre en coche- intentan resolver sus chanchullos. Si conocéis los títulos que he mencionado, coincidiréis conmigo que la cosa promete, ¿verdad? Pues si a eso le añadimos un sentido del humor tan pasadísimo de rosca como los protagonistas de la historia, una puesta en escena que no escatima detalles de mal gusto (detalles que, qué queréis que os diga, a mí me encantan), un plantel de actores que cuenta con nombres como Mickey Rourke, Mena Suvari, Brittany Murphy o John Leguizamo, y pequeños papeles para Peter Stormare (uno de los asesinos a suelo de 'Fargo'), Deborah Harry (la antaño sexy vocalista de Blondie) o Ron Jeremy (a éste no hace falta presentarlo, ¿no?) pues no se me ocurre ninguna excusa para dejarla pasar...

Mención especial merece la banda sonora. Orquestada por el calvorota Billy Corgan (quien también realiza un cameo en el film), el soundtrack cuenta con profusión de temas rockeros: 'Flying High Again' de Ozzy, 'Dr.Feelgood' de Mötley, 'Drive' de Halford, 'Geekstreak' de The Hellacopters, Silverginger 5, The Turpentines, T.Rex, Foghat, ... ¡incluso tres de temas black-metaleros! De Satyricon y Bathory, concretamente. Una puta mierda los tres, todo sea dicho, pero que da una idea de lo variopinto de esta selección de canciones. Pero las joyas de la Corona son, sin ningún género de duda, tres versiones acústicas a cargo de The Djali Zwan (o la vertiente acústica de Zwan, el fallido proyecto post-Smashing Pumpkins de Corgan), quienes reinterpretan de forma totalmente alucinante tres clásicos absolutos del Heavy Metal como son 'The Number of the Beast' de Iron Maiden, 'Love to Love' de UFO y 'Loving You Sunday Morning' de Scorpions (lo cual demuestra que la participación de Corgan en 'Humanity Hour 1' de los alemanes no se debe a ninguna estrategia comercial, si no a un gesto de auténtico fan). Más anecdóticos, por otro lado, resultan los dos temas compuestos por el actor Peter Stormare, interpretados por su banda Blonde from Fargo (en ella, curiosamente, Peter se rebautiza como Sturmer, a secas).

De la cinta, a decir verdad, no tenía constancia de su existencia hasta el mes pasado, cuando, leyendo la entrevista a Rob Halford publicada en el número de septiembre de Popular 1, se mencionaba la intervención del Metal God (¿o debería decir Metal Goddess?) en un film independiente. En realidad, dicha participación no es más que un brevísimo papel -sólo aparece en dos escenas-, pero vale la pena ver al precio que sea. De las dos en las que hace su aparición, resulta de lo más cómica la segunda (INICIO DE SPOILER Nº 1): Halford, que se encarna a sí mismo como dependiente de un sex-shop, ¡¡hace gala de los huevos suficientes para hacerle insinuaciones indecentes al duro de Rourke!! Desternillante ver al Metal Queen (¿o debería decir Metal Queer?) soltando pluma frente a uno de los tipos duros de Hollywood... (FIN DEL SPOILER Nº 1)

(INICIO DE SPOILER Nº 2) Viendo la escena final, con la poderosa imagen de una caravana saltando por los aires, no he podido evitar acordarme de la portada de 'The Dealer' de Raging Slab, o la foto interior de 'Dare I Say...' de los Hermano de John Garcia (FIN DEL SPOILER Nº 2). Y es que la peli es puro rock'n'roll... Es más, creo que en la cinta hubiese encajado como un guante la presencia de Nashville Pussy. Hubiese sido grande que el barrigudo Blaine hubiese compartido planos con el salvaje Rourke, todo un modelo -en la película- a seguir en cuanto a etiqueta y modales se refiere.

Por lo demás, esta semana he estado sumido en varias bandas sonoras. Una de ellas ha sido ésta, claro está; las otras corresponden a 'Tenacious D and the Pick of Destiny', la última mamarrachada de Jack Black (¿quien fue capaz de soportar sin dormirse 'Nacho Libre'?) y un auténtico canto al metal en tono paródico que cuenta con Ronnie James Dio como estrella invitada , y cuyo soundtrak me ha parecido de lo más descacharrante; y a la marcianada de Tarantino, 'Death Proof', la cual me ha abierto los ojos a gente tan recomendable como Willy DeVille, The Coasters (divertidísima su aportación) y April March.

viernes, 5 de octubre de 2007

Airbourne

Que la fidelidad es un concepto que no tiene cabida en el mundo de la música es un hecho que, en mayor o menor medida, todos hemos experimentado. Y es que, si hace escasamente quince días estaba soltando maravillas por esta boca mía de Supagroup, esta semana aquel amor efímero ha encontrado su relevo en otra banda que rinde tributo, homenaje y pleitesía a los australianos más conocidos del planeta. Demos un aplauso a Airbourne.

Y sí, de acuerdo, habrá quien les achaque que no son más que una copia de AC/DC, pero estos cuatro tipejos lo hacen con tanto estilo y desparpajo que no vale la pena detenerse en esta clase de detalles nimios. Aún así, a los más cabezones decirles que los hermanos O'Keeffe no copian burdamente, si no que toman exclusivamente lo mejor de la banda de los hermanos Young, lo cual -y estaréis de acuerdo conmigo- les exime de cualquier culpa.

Y es que, a pesar de que ya existen unos cuantos clones de los australianos repartidos por todo el globo -Jackyl, Rhino Bucket, Supagroup...-, quién puede resistirse a discos tan rotundos como éste. Un disco -no te quepa duda- no apto para espíritus indies, cuya escucha te mantiene en vilo desde que 'Stand Up For Rock'n'Roll' da el pistoletazo de salida hasta que 'Let's Ride', el último tema, llega a su fin.

Sin salsas ni aditivos, pero rebosante de conservantes, Airbourne son de esas bandas que gustan a los Stones porque no son más que rock'n'roll; puro, simple, pero jodidamente adictivo.
Ah, y deciros que he preferido ahorrarme el esfuerzo de describir tema por tema el contenido de 'Runnin' Wild'. Desde aquí ya os digo que cualquier intento hubiese resultado fútil. Sin más, haceos con el disco y opinad vosotros mismos.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Green Manalishi

No me canso de decirlo: dentro de nuestras fronteras tenemos una cantera de bandas que tira de espaldas. Aquí en el blog he hablado de algunas de ellas desde el principio, y no pasará mucho tiempo hasta que vuelva a referirme a otras tantas. Concretamente hoy, y con el firme propósito de subsanar un error del pasado, le dedicaré unas palabras a una formación navarra que el año pasado iluminó mis días veraniegos con su estupendo debut, un trabajo compuesto por temas destinados inicialmente al que hubiese sido el siguiente disco de los desaparecidos Mermaid, pero que su líder Txetxu decidió incluir en su nueva andadura musical: Green Manalishi.

Pero que nadie caiga en el error de ver en ellos a una banda de metal, porque -sin ánimo de encorsetar a nadie- lo suyo entra de lleno en el hard rock de corte más clásico. Y, si bien es cierto que los Manalishi no niegan la influencia metálica o que la adopción de su nombre se debe a la versión de Fleetwood Mac que grabaran los Priest, los pamplonicas pronto descubrieron que la original superaba la relectura metálica de Halford & Co., por lo que no es de extrañar que en su música reflejen su gusto por artistas de los 60 y 70.

Siendo franco, muchísimas de las influencias de GM se me escapan, pero escuchando su segundo disco, 'Unknown Force' (2007), no resulta difícil vislumbrar la huella que han dejado en su background Zeppelin, Stones, Lizzy, UFO, o incluso Judas Priest (esa entrada de batería al inicio de 'Take the Money and Run' lo deja bien claro). Pero no los guiños no acaban ahí. Sin ánimo de restar crédito a un trabajo de lo más recomendable, citaría el ramalazo Stones que posee 'Just like a Richman', la atmósfera zeppeliana de 'Before You Say Goodbye' o el riff de 'Hell Machine', inspirado por el Michael Schenker de los días con el OVNI británico.

Pegadizas melodías vocales, refinados solos, riffs contagiosos, arreglos de piano, guitarras dobladas, presencia pronunciada de acústicas... Yo no sé si este disco supera a su antecesor, pero lo que sí tengo claro es que describir su sonido se me antoja de lo más complicado; así que, a falta de nombrar un símil que os aclare las ideas, os recomiendo que paséis por su rincón en myspace y les echéis un oído vosotros mismos. Seguro que os sorprenden.

Una última consideración: en el corte 'The Way Back Home' creo reconocer la voz de Pablo de Uzzhuaïa, pero como es habitual no tengo los créditos para poder comprobarlo. ¿Alguno de vosotros sabe algo al respecto?

LINK DE INTERÉS:

miércoles, 26 de septiembre de 2007

Great White

Turn the Page (Part 2)

Estoy convencido que incluso los más optimistas -entre los que me cuento- dábamos por perdidos a Great White. Felizmente, contra todo pronóstico, y a pesar de los enormes problemas personales que han acarreado sus miembros (el peso de 100 muertes debe ser una losa insoportable para la conciencia de cualquiera), aquí los tenemos de vuelta con 'Back to the Rhythm', otro grandioso disco a añadir a su discografía, y un más que digno sucesor a su anterior obra maestra, un 'Can't Get There From Here' que, desgraciadamente, ocho años después de su edición no ha conseguido elevarse a la categoría de clásico de los 90 a la que por derecho propio corresponde.

Sin embargo, y muy a su pesar, dudo mucho que ésa sea su principal motivación. Más bien diría, ateniéndome a algunos versos de estas nuevas canciones, que el leit motif de este 'Back to the Rhythm' es un intento desesperado de exorcizar unos fantasmas que les impiden pasar página en sus vidas. No es para menos, la verdad. Sería una auténtica lástima que la banda de Jack Russell y Mark Kendall pasase a la Historia del Rock exclusivamente por las funestas consecuencias de un accidente pirotécnico fortuito, pero supongo que el balance de víctimas de la tragedia de Rhode Island resulta tan abrumador que ni 10.000 obras maestras podrán jamás empañar un suceso de tal envergadura.

Si he de ser sincero, incluso yo mismo me he visto, a un nivel inconsciente –o eso quiero creer-, sacudido por ese terrible handicap. 'Back to the Rhythm' lleva algo más de un mes girando habitualmente en mi reproductor, y, aunque en ningún momento ha sido mi intención silenciar su existencia o, peor todavía, relegarlo al olvido, hasta el momento no me había visto con la suficiente energía para reseñarlo. Y no porque sea un disco triste y oscuro -al contrario, brilla lleno de esperanza-, es sólo que no ha sido hasta hoy que esta delicia para el oído humano ha reclamado con fuerza su lugar en el blog.

Pero hablemos de cosas más positivas, que de las buenas noticias nadie se hace eco. Como ya dije al principio, 'Back to the Rhythm' sigue la línea de su penúltimo trabajo, tan cercano en espíritu y sonido que sus canciones podrían pertenecer a la misma sesión de grabación de aquél. El grueso de las composiciones siguen siendo los cortes rockeros sin estridencias, pero de mayor o menor intensidad, al que se suman medios tiempos cargados de melodía y guitarras, y melosas -que no empalagosas- baladas. Dentro del primer grupo merecen destacarse el tema título, 'Here Goes My Head Again', 'Standin' on the Edge' y 'Neighborhood'; del segundo cabe reseñar 'Play On' y 'I'm Alive'; y, del lado más relajado, 'Was it the Night?' y 'How Far is Heaven?', dos exquisiteces con sendos interrogantes en sus títulos que, al igual que la escalofriante 'Just Yesterday', dicen mucho del estado emocional de sus componentes.

En el lado opuesto de la balanza, pero, encontramos dos cortes algo inferiores; por un lado, un muy ochentero 'Still Hungry' que, no sé por qué, me devuelve a la memoria el 'Cry of the Gipsy' de Dokken; y una versión de Humble Pie, el sobrevalorado '30 Days in the Hole', que, además de desentonar al lado del resto de temas, a mi juicio supone una mediocridad prescindible (nada que ver, por otra parte, con la que realizaron años ha Gov't Mule en su cuádruple directo 'With a Little Help From Our Friends', quienes -bien por ellos- omitieron los chirriantes coros a capella del inicio). De cualquier forma, un gran disco. De lo mejor del año.

viernes, 21 de septiembre de 2007

Mötorhead: Sin Remordimientos

No es ninguna regañina, pero espero que hagáis uso de los links que hay alojados en el lado derecho de la pantalla, porque creedme si os digo que no los he puesto ahí para hacer bonito. No me gusta mencionar alguna de esas webs sin citar a las demás, pero la ocasión me obliga a detenerme en una en particular, así que haré de tripas corazón y me volcaré en el asunto. Eso sí, no le hagáis ascos al resto de sites, que hay para todos los gustos.

A lo que iba... Si sentís especial devoción por el heavy metal facturado en la década de los 80, no puedo más que recomendaros la visita a Metal80, una auténtica enciclopedia virtual del subgénero con cientos de reseñas, entrevistas, portadas y demás. Si, por el contrario, os sentís pez en la materia, tranquilos; Metal80 es una excelente guía para adentrarse en las sobresaturadas aguas de esta corriente musical y extraer sólo lo mejor. ¡Buena pesca!

Pero bien, hablar de Metal80 es hacerlo también de su principal artífice, Miguel.Asturias, fan por encima de todo, el cual compagina su labor como webmaster y redactor del ciberespacio con colaboraciones puntuales en la más tangible revista This is Rock. Y fue allí, precisamente, tras dedicarle a Mötorhead un amplio reportaje en noviembre de 2005 (incluido en el número 17 de la publicación) donde se le despertó el gusanillo de plasmar la historia de la banda de Lemmy y compañía con todo lujo de detalles, a lo grande. ¡Y vaya si lo ha conseguido!

Con un estilo narrativo ágil, desprovisto de lastrantes florituras, y con la precisión y la brevedad como bandera, 'Mötorhead: sin remordimientos' relata la historia llena de altibajos de una banda que ha topado con la adversidad en más ocasiones de las que tú o yo soportaríamos. Un auténtico carrusel de deserciones, despidos, cambios de management, expulsiones de sellos y peleas, pero también de amistades, colaboraciones, éxitos, reconocimiento y una más que merecida estabilidad en el tramo presente de su carrera.

Como ya he dicho, la narración no está salpicada de escollos que entorpezcan el avance, por lo que su lectura se sigue a un ritmo frenético; el mismo que he mantenido hasta el final, y que me ha llevado a devorar el tomo en un tiempo realmente récord. Y no hablo precisamente de un libro corto. Son más de 140 páginas de texto bien apretadito, a las que hay que sumar 32 dedicadas a material gráfico y otras tantas englobadas en un variado apéndice que amplia detalles sobre artwork, cameos cinematográficos, bootlegs,... además de un profuso recorrido por su discografía oficial y el listado (completísimo) de todas las giras y cada uno de los conciertos que Mötorhead ha llevado a cabo desde el inicio de su carrera hasta el momento de finalizar la redacción del volumen.

Sólo me queda darle la enhorabuena a Miguel por el estupendo trabajo que ha realizado, y animarle a que vuelva pronto a ponerse manos a la obra con otra exhaustiva biografía. Miguel, no te escaquees, nos has dado tu palabra.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Supagroup (III)

Ya tenemos la parejita

Coincidiendo con la lectura de los últimos capítulos de 'Bruce Lee. El hombre detrás de la leyenda', una estupenda biografía escrita por Marcos Ocaña Rizo, llega a mis oídos la más reciente obra de otros Lee -en este caso hermanos, y casualmente con cara de chinos-, que nos noquean de nuevo con otro flamante disco, el tercero ya en su discografía: 'Fire For Hire'.

Confieso que tras escuchar los cuatro temas que colgaron en myspace hace un par de meses dudé de su capacidad para volver a componer otra colección de canciones tan soberbia como la que hallamos en 'Rules' (2005), su primera obra maestra, pero con el nuevo disco en las manos (bueno, no exactamente con el disco, pero éste fijo que lo compro), y tras un puñado de escuchas compulsivas, mis dudas se han disipado; han vuelto a facturar otra masterpiece. Y eso es decir mucho, porque, personalmente, 'Rules' es uno de esos discos tan exageradamente adictivos que igualar -no hablo ya de superar- semejante nivel me parece prácticamente una misión imposible, no sólo para ellos sino para cualquier banda. Pero bien... si el tonto del culo de Tom Cruise es capaz de seguir plantando cara a amenazas cada vez más descabelladas en las pantallas, Supagroup no podían ser menos, demostrando que, además de talento, para ellos no existen los listones insuperables. Y con esto no quiero decir que hayan logrado eclipsar la grandeza de su anterior trabajo, eso es imposible. 'Rules' vendría a ser el greatest hits con el que sueña todo hijo de vecino: sonido atemporal, canciones con mucho, mucho gancho, y un feeling rockero que no se sentía desde hace mucho tiempo. Sin duda, demasiado brillo que pueda ensombrecerse. En cualquier caso, sólo el tiempo dirá si con 'Fire For Hire' han logrado superar su anterior marca, o, si por el contrario, el apoteósico 'Rules' se convertirá en el rasero para comparar sus futuras entregas. Qué más da; lo único que cuenta a día de hoy es que 'Fire For Hire' entra directo en la lista de mis 5 discos favoritos del año. Y digo 5, pero bien podrían ser 3, ya veremos.
De momento, y según la información que aparece en sus websites, no hay fechas confirmadas para una gira europea; pero si nos atenemos a la cálida relación que se ha establecido entre la banda y España, bien seguro que los tendremos por aquí pronto. Y cuando hablo de 'cálida relación' lo hago en base a sus más recientes fotos promocionales. Ahí tenemos, por ejemplo, a Chris, el mayor de los hermanos Lee, luciendo orgulloso una t-shirt estampada con una de las muletillas hispanas más socorridas -más propia de un bakala que de un rocker, la verdad sea dicha-, o al bajista Leif, que posa con un modelo rojo con el logo de un club de Vigo impreso. A este paso, de aquí a nada, chalet en la costa.

Para acabar, un último apunte. Abogo por colocar stickers de aviso en todos aquellos discos con riesgo de provocar adicción. O, en su defecto, que en el libreto se informe de la clínica de desintoxicación más cercana. Llevo una semana enganchadísimo a 'Fire For Hire' y quiero soltarme. ¡Por Dios, que lo último de Hanoi Rocks y Hermano está pidiendo una oportunidad!

martes, 18 de septiembre de 2007

El Fantasma del Paraíso

Mi hermano, que es mucho más friki que yo, dio muestras de su exquisito buen gusto hace un par de meses adquiriendo via internet uno de esos cachivaches que es obligatorio lucir en el salón si se quiere dar un toque de distinción, clase y elegancia al hogar. Un objeto de culto para rockeros, cinéfilos y gentes de refinado paladar como vosotros que, no sólo os hará ganar posiciones dentro de la esfera social, sino que, sin duda, hará las delicias -al tiempo que sembrará envidias- de vuestros invitados. En un tono de lo más solemne, permitidme que os presente a una de las figuras (nunca mejor dicho) del séptimo arte: el Fantasma, atormentado alter ego del poco agraciado Winslow Leach. Compositor, intérprete y desquiciado vengador, Leach es, además, el protagonista de uno de los títulos más locos rodados por Brian DePalma en los 70, la inconmensurable 'El Fantasma del Paraíso' (1974).

Esta espectacular estatuilla de 12 pulgadas de altura y 2 libras de peso se ha bautizado como 'Phantom of the Paradise Version 2.0', y, tal como reza su largo nombre, es la actualización de un antiguo modelo que a día de hoy ha quedado ampliamente superado. La criatura, que cuesta algo más de 100 euros, está cuidada hasta el más mínimo detalle, y cuenta entre sus accesorios con una daga, un desatascador y un casco de visera articulada que permite poner al descubierto el rostro de tan torturado antihéroe. Un rostro maltrecho, de piel chamuscada, dentadura metálica y ojos desorbitados de profunda mirada estrábica no apto para estómagos delicados. Y si sorprendentes son sus facciones, no menos lo es su atuendo: capa negra, traje a juego, guantes conjuntados y una caja sintetizadora de voz alojada en el pecho. Ni Darth Vader, vamos.

Pero ya está bien de figuritas -que esto parece un patio de recreo-, y hablemos de pasada de la película que le sirvió de inspiración: 'El Fantasma del Paraíso'. Y bien... soy plenamente consciente que en líneas anteriores me he excedido calificándola de 'inconmesurable', pero servidor, que es fan de esta cinta desde hace más de 2 décadas, se rinde antes a la pasión que a la cordura. Y es que mientras algunos pierden la compustura hablando de galaxias muy, muy lejanas, cuentos llenos de hobbits, enanos y elfos, o batiburrillos cibernéticos, el abajofirmante pierde los papeles cada vez que introduce el dvd de este film en el reproductor; un ritual que se repite año tras año, y que, para desesperación de mis allegados, no tiene visos de interrumpirse. Pero, ¿qué tiene esta película de especial? Simple: todo ella es Rock'n'Roll. Es más, esta vuelta de tuerca al folletín clásico de Gaston Leroux bien podría haberse titulado 'El Fantasma de la Ópera... Rock'. No en vano entre sus ingredientes contamos con una cantata, una trama cargada de amor y ambición, envidia y rencor, odio y traición, venganza y defunción, hell's angels, drogas, shock-rock, guerra de egos, pactos con el Diablo... ¿Se puede condensar todo esto en 90 minutos? Por supuesto que sí. Y además con mucho humor y buena música. La calidad del guión, eso sí, deja un poco que desear, lo admito; pero si conocéis a fondo el cine de DePalma ya sabréis que normalmente sus historias tienen más agujeros que un queso de gruyere. Para que los pequeños gazapos que posee la cinta pasen a un segundo plano el visionado te exige, por lo tanto, aceptar su juego de incoherencias internas; sólo así podrás disfrutar de los muchos aciertos que atesora esta obra maestra.

Para aquellos que queráis saber más os dejo tres enlaces que os llevarán a un antiguo artículo que vio la luz en la versión 1.0 de esa web tan cojonuda que es RockTrip.

Ah, y si encontráis algún gazapo no dudéis en escribir un comentario.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Festival Serie Z (edición 2003)

Un Festival con Solera

De las dos ediciones que tuvieron lugar en el recinto ferial IFENCA de Jerez de la Frontera tan sólo asistí a la segunda, la de 2003, y os juro que aquello me acompañará hasta que me vaya a la tumba. Tres jornadas de Rock'n'Roll-non-stop al aire libre, un emplazamiento idílico, un plantel de bandas que -gustos personales al margen- cumplieron sobradamente en su mayoría, el sol brillando sobre nuestras cabezas,... Gratos momentos, sin duda.

Después de tanto tiempo me cuesta poner orden a los recuerdos -tengo la memoria más perjudicada que la de Stan Lee-, pero todavía conservo con claridad muchas imágenes en la retina: los taconazos sobre las tablas de Norah Findley de Sin City Six, la impactante presencia de Dee Snider, la no menos shocking de David Roach -botella de vino en mano-, los miembros de Savoy Truffle paseando entre el público el día después de su show, los dos kits de batería de The Cherry Valence, el espectador borrachín ataviado con tejanos ultracortos que no paraba de bailar aferrado a un vaso de cerveza, la camisa con motivos KISS del voceras de Nine Pound Hammer, el desparpajo de Mötochrist (¡Dios, cómo molan Marc Diamond y Danny Nordahl!), las caras de felicidad de todos los asistentes al acabar cada actuación,... Y lo dejo aquí para no aburrir, pero realmente el Z fue de de ensueño; la clase de festival que cualquier aficionado al Rock'n'Roll de este país pedía a gritos.

Lógicamente, no todas las bandas que participaron me convencieron. Es más, hubo un día en concreto -el último- que resultó bastante decepcionante: The Hydromatics y The Hellacopters estuvieron flojos, y los cacareados Radio Birdman me aburrieron hasta la extenuación. Aunque poco importaba. El día anterior habíamos sido testigos de las descargas de Twisted Sister y Junkyard y eso bastaba para pasar por alto todos los minutos posteriores de aburrimiento. Y sí, ya sé que ha corrido mucha tinta alabando estos dos conciertos, que se les ha elevado a la categoría de míticos, pero es que realmente fueron históricos; lo prometo.

Por desgracia, mi felicidad no pudo ser plena. Y es que, a diferencia de otros muchos que sí vieron cumplido uno de sus sueños, me quedé sin camiseta de Junkyard. Es curioso, pero de todos los modelos de t-shirt que desfilaron por el stand de merchandising aquellos tres días, sólo quedé prendado de la de estos outlaws angelinos. La camiseta no era nada del otro jueves, todo hay que decirlo, pero el diseño formado por el as de picas blanco y la fecha española impresa sobre fondo negro me pareció demasiado. Lástima que cuando me decidí a hacerme con una ya no quedaban de mi talla. Si es que a veces la vida apesta... Sniff... De lo que sí compré una copia fue de su EP 'Tried and True', una pieza de coleccionista que -sin estar a la altura de sus obras de estudio- ofrece unos cuantos minutos de diversión (¿tendrá continuidad algún día? nunca se sabe...). También compré un par de cd's de Iron Boss, otros dos de Mötochrist (¿he dicho lo bien que me caen estos tíos?), una maqueta de Schizophenic Spacers, el avance de 'Your Lips... My Ass!' de TxT (con una presentación similar a la de un cd pirata, pero cuyo contenido -digan lo que digan- sigue pareciéndome una bomba nuclear), y por la patilla arramblé unas cuantas pegatinas para decorar la carpeta.

En definitiva, una experiencia memorable. Lástima que al final se cayesen del cartel los anunciados Rock City Angels, de quienes, a pesar de no gustarme demasiado su aclamado 'Young Man's Blues', tenía ganas de verificar en primera persona todo lo que se ha escrito acerca de su, al parecer, explosivo directo (aquél que les colocaba a la altura de los mismísimos Guns N'Roses allá por 1986). Aunque, para decepciones, la que nos caería encima al año siguiente.
El caso es que, ante el reciente éxito cosechado, los organizadores del festival se ponen las pilas sin dilación, y anuncian una nueva edición para marzo de 2004. Pasan los meses, la organización no hace públicos sus avances, pero, habiéndose adelantado algún que otro pago (a los sureños Molly Hatchet) la falta de apoyo de algunas instituciones obliga a posponer el evento hasta verano, concretamente al 27 y 28 de agosto.

El aplazamiento no detiene la marcha del festival. Poco a poco se van filtrando nombres, hasta que, en mayo, ya se tiene configurado un primer cartel de lo más apetitoso. Como cabezas de cartel: Slade y ¡Zodiac Mindwarp and The Love Reaction! ¿Os lo imagináis? Poder berrear los estribillos de 'Prime Mover', 'Skull Park Joker' o cualquiera de los cañonazos que conforman el majestuoso 'Tattooed Beat Messiah'... Resulta del todo imposible que no se me nuble la vista con sólo pensarlo. Tampoco desmerece el contar con la presencia de Mother Superior, American Dog, Odin Orange (un proyecto formado por miembros de Raging Slab y Backdraft), Tricky Woo, Orquesta del Desierto, los propios Raging Slab, Adler's Appetite, y unas cuantas de las mejores bandas nacionales del momento: Sol Lagarto, Smoking Bird y Maggot Brain.

En la recta final las noticias se suceden mes a mes, sumando nuevas incorporaciones y alguna que otra caída del cartel. En junio se vienen abajo Adler's Appetite y Orquesta del Desierto, al parecer por incompatibilidad en sus calendarios, siendo reemplazados por Nashville Pussy, garantía de una hora excitante, y otra formación autóctona, Tea.

En julio dos nuevas bandas dan forma definitiva a un cartel que promete el cielo y el infierno: Firebird y Supersuckers. Cruzo los dedos para que el Serie Z 2004 llegue a buen puerto; algunos de esos conciertos pueden marcar un antes y un después en mi vida.

Pero, a medida que el tiempo acorta la distancia hasta el inicio del evento, además de cambios en el programa, también sufre variaciones la sede del festival. Así, el escenario se traslada del recinto IFENCA a la Casa de la Cultura, un emplazamiento mucho más pequeño que cuenta con capacidad para unas 700 personas. La limitación del aforo acelera la venta de tickets. Todo parece ir sobre ruedas. Entonces...

Entonces todo se va a tomar por culo. A quince días de su celebración, sin motivo aparente, el evento se suspende. La cancelación (cómo no) nos deja a cuadros. Según las fuentes oficiales la acogida por parte del público estaba siendo buena, así que todos nos preguntamos ¿qué demonios ha pasado? A los pocos días, Juan José Cacheda, director de la organización, sale a la palestra con un comunicado: motivos económicos y políticos han forzado el cese del festival. Para acabar de finiquitar la faena, el siguiente párrafo borra de un plumazo las esperanzas de una cita a corto plazo: "nuestra situación financiera es prácticamente la quiebra y, para rematar lo ya asesinado, la última decisión municipal es la de retirarnos la mínima cuantía de subvención verbalmente aprobada por, dícese, problemas presupuestarios". Incomprensible.
Y ésta es la historia, amigos. Quien sabe, lo mismo dentro de unos años alguien se vuelve a liar la manta a la cabeza y organiza un festival de las mismas características... Mientras tanto, permitidme fantasear:

Verano de 2008, recinto ferial de (ciudad X). ¡El Serie Z strikes back! Nos esperan tres jornadas de música, sol y buenas vibraciones. La lista de actuaciones es para morirse de gusto: Amon Ra, Rock City Morgue, Green Manalishi, Richard Cheese, Rockzilla, Buckcherry, Airbourne, Eddie Spaghetti, Sugar Mountain, Tesla, Supagroup, Ron Vudu, Jackyl, The Punishers, Beatallica, Reverend Horton Heat y Great White. Lo sé, he muerto y estoy en el paraíso. Pero soñar es gratis, ¿no?

lunes, 10 de septiembre de 2007

Divine Heresy

Matando pendejos

Tal vez se trate de una leyenda urbana, pero se cuenta que un piloto de Fórmula 1 -no me preguntéis el nombre- adjudicó parte del mérito de uno de sus triunfos a Iron Maiden, a quienes había estado escuchando durante la competición, y a los que atribuía la dosis extra de energía en su riego sanguíneo. De ser cierto, el paso siguiente de este buen hombre sería olvidarse de la Doncella una temporada y probar con algo más agresivo mientras se sienta al volante de un monoplaza; porque, si de empuje anda escaso, con la nueva aventura musical de Dino Cazares bien seguro que su nivel de temeridad alcanzará cotas hasta el momento desconocidas.

Y no hablo por hablar. Lo que ha grabado el chamaquito más cachondo del metal deja en pañales lo que sus ex-compañeros de Fear Factory han estado editando desde su marcha. Y no, no me olvido de sus dos brutales discos de tex-mex death-metalero firmados bajo el sobrenombre de Asesino, pero, mientras aquéllos sólo pueden recibir el calificativo de broma macabra, lo de Divine Heresy toma tintes mucho más virulentos. Si no me crees, sólo tienes que dejarte llevar por el aplastante repiqueteo del doble bombo -algo así como un martillo pneumático taladrando una acera-, los riffs de guitarra de Dino o los rugidos guturales del gringo Tommy Vext para que tu nivel de adrenalina rebase el punto de no-retorno.

Pero, para bien o para mal, no todo es furia, extremismo y brutalidad; entre los diez cortes de 'Bleed the Fifth' también hay espacio -poco, eso sí- para las partes melódicas. Aunque, que quede claro, sin sonar a toda esa mierda edulcorada de bandas como Shadows Fall y similares. La única concesión al mainstream metálico es 'Closure', el tema que cierra el disco, un medio tiempo con madera para hacerse un hueco en los puestos más altos del Top 40 (USA, claro).

A pesar de esta licencia, 'Bleed the Fifth' es un disco demoledor, una inyección cargada de mala hostia directa a tu centro neurálgico que no necesita inventos ni experimentos para cumplir su cometido. No en vano el cóctel que ha mezclado Dino contiene los ingredientes más potentes: dos tercios de Fear Factory, un chorro de Pantera, dos gotas de Slipknot, una pizca de Ministry y la ralladura de un piño de Coco Loco. Un trago que, bien agitado y tomado a palo seco, aplaca la sed y aviva el ánimo a partes iguales. Este combinado reactivador sólo tiene una pega: no lo ingieras mientras conduces, cuate, la multa está garantizada.